Chema Madoz por triplicado. El artista de las metáforas visuales expone en Valencia, en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), hasta el 16 de mayo; también prepara una gran muestra para octubre en Madrid, en ese magnífico espacio que es la Sala Canal de Isabel II. “Será un repaso a mis últimos 10 años, con unas 100 obras”, dice con su habitual tono calmo en la galería Elvira González, en la capital, donde este martes inaugura exposición —la quinta en este espacio— con unas 50 imágenes nuevas, dentro de la programación de PHotoESPAÑA. Tanta actividad indica que parece haber aparcado una complicada etapa de problemas de salud.. Seguir leyendo
El artista de las metáforas visuales inaugura una exposición en Madrid y prepara otra en la capital para octubre
Chema Madoz por triplicado. El artista de las metáforas visuales expone en Valencia, en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), hasta el 16 de mayo; también prepara una gran muestra para octubre en Madrid, en ese magnífico espacio que es la Sala Canal de Isabel II. “Será un repaso a mis últimos 10 años, con unas 100 obras”, dice con su habitual tono calmo en la galería Elvira González, en la capital, donde este martes inaugura exposición —la quinta en este espacio— con unas 50 imágenes nuevas, dentro de la programación de PHotoESPAÑA. Tanta actividad indica que parece haber aparcado una complicada etapa de problemas de salud.. José María Rodríguez Madoz (Madrid, 68 años) descubrió con cuatro años que los objetos albergaban la magia de poder cumplir una función muy distinta de su original. Fue cuando en casa de una vecina que daba clases a niños, él llegó tarde y como no tenía pupitre, la mujer abrió el horno y le dijo señalando a la puerta: “Esta es tu mesa”. Autodidacto, en 1984 expuso por primera vez en el célebre Café Libertad, en Madrid. Fue el primer fotógrafo vivo a quien el museo Reina Sofía dedicó una retrospectiva, en 1999. Al año siguiente fue distinguido con el Premio Nacional de Fotografía y hoy sus imágenes se han visto y comprado por medio mundo. Con un estilo único y reconocible, minimalista, es sabida su querencia surrealista y el gusto por el doble sentido. Todo ello le lleva, como en esta exposición, a situar el muñeco de un astronauta boca abajo en el tambor de una lavadora, como si estuviera en una nave espacial; a un dalmata con pequeñas manchas a su alrededor que parecen haberse caído de su piel o a un pájaro carpintero que taladra los agujeros de una flauta. Es a lo que juega.. Sin título (2025), una de las fotografías de la exposición, cedida por la galería Elvira González.Chema Madoz. Pregunta. ¿Qué puede verse en esta nueva exposición?. Respuesta. Son trabajos realizados en los dos últimos años. Ilustra lo que ha pasado por mi cabeza. Todo se sigue moviendo en unas claves cercanas a los últimos años, pero el trabajo se va abriendo.. P. ¿Hay entonces temas nuevos? En la parte final predominan las calaveras y un reloj de arena, el paso del tiempo.. R. Es el reflejo de situaciones por las que vas pasando. Algo que no deja de preocuparte y que hace unos años no estaba en mi cabeza. Cuando nos cambia la situación vital nos cambia también la forma de ver lo que nos rodea.. P. Después de casi cuatro décadas de trayectoria, ¿no se siente un romántico de la fotografía con todo lo que esta ha cambiado? Sigue con el blanco y negro, usa luz natural…. R. Siempre me he sentido un poco aparte. Cuando comencé, ya trabajaba en unas claves no muy usuales. La fotografía bebía entonces de su propia historia y para ser fotógrafo tenías que captar la realidad, sin ningún tipo de intervención. El que yo manipulara lo que luego iba a fotografiar no se veía con buenos ojos. Era un bicho raro. Eso me ha acompañado a lo largo de los años.. Sin título (2025), fotografía cedida por la galería Elvira González.Chema Madoz. P. Usted pertenece a la generación de la Movida, pero su obra estaba al margen de ella.. R. Totalmente. Pero estar alejado me servía de acicate.. P. ¿Continúa con el procedimiento analógico?. R. ¡Estoy trabajando en digital! Pero, el método es el mismo. Un dibujo en una libreta, objetos manipulados en su propio territorio, pero ahora, en vez de un negativo obtengo un archivo digital. He pasado una temporada en la que apenas me tenía en pie, además, llevaba años diciendo: “Me tendría que acercar al digital”. Y este ha sido el momento porque facilita las cosas.. P. Ha hecho en su trayectoria algunos trabajos publicitarios, ¿nunca le han tentado para diseñar objetos?. R. Ha habido pocas opciones. Hubo una, maravillosa, para trabajar con Hermès, aunque yo no terminaba de entenderles. Ellos me decían: “Dinos qué quieres hacer”. Proponían que les pasara ideas que luego su gente realizaría. Fui a París y salí encantado, pero a las pocas semanas falleció el director de Hermès y al nuevo aquello le debió de sonar a chino y no salió adelante.. Chema Madoz, en la galería Elvira González, donde expone su nuevo trabajo, el pasado jueves, 30 de abril.Moeh Atitar. P. Puede que haya quien diga: “Ah, sí, Chema Madoz, el de las fotos de objetos”, ¿ha evolucionado su fotografía con los años?. R. Ha habido un cambio, aunque me cuesta dar con una palabra que lo defina. Es algo difuso. Aparte de los objetos, utilizo elementos de la naturaleza, como hierbas, flores; también hay insectos, como arañas, mariposas… Es un imaginario que se va ampliando. Sigo utilizando la ironía, juego con elementos formales, pero a la vez lo llevo a otro terreno, con una lógica pasada de rosca.. P. ¿Volverá a usar personas en sus fotografías, como en sus comienzos?. R. No las utilizo, pero es algo sobre lo que gira mi trabajo. La persona está ausente, pero, a la vez, presente.. P. ¿Se inspira en otros artistas, aunque sean de diferentes disciplinas?. R. Tengo una distancia con los que puedan hacer un trabajo cercano porque me pueden influenciar más de lo que me gustaría. Ninguno somos una isla, somos permeables. Aparte están los nombres que han punteado mi trayectoria y de los que siempre se ha hablado, como Magritte o Joan Brossa.. Sin título (2024), imagen de la exposición cedida por la galería Elvira González.chema madoz. P. Su exposición se enmarca en PHotoESPAÑA, un festival que lleva varios años en los que quiere salirse del marco tradicional de la fotografía y usar otros elementos, como documentos, telas, álbumes familiares… ¿Le interesa?. R. Es algo a lo que me he sentido cercano. Hay muchas maneras de utilizar la cámara y no necesariamente tiene que ser con la idea clásica del reportaje, de reflejar el pulso de la calle. Otra cosa es que todo eso que dices me interese, pero sí me gusta que tengan esa actitud.. P. ¿Y las redes sociales? ¿Qué le parece ese tsunami de imágenes diario? Usted tiene Instagram, al menos.. R. Bueno, hay una cuenta de Instagram con mi nombre, pero no la llevo yo. Igual que las que hay en Facebook. Necesitaría tomar las riendas de eso… Hay quien lo hace con respeto, pero al final da una imagen de ti que no tiene por qué ser la que quieras dar. Lo tengo aparcado y de vez en cuando digo: “A ver si me meto con esto”, pero pfff, al final, nada.. P. Hoy todo el mundo hace imágenes.. R. Para mí es estupendo que haya infinidad de gente que trabaje con la imagen, pero con el paso del tiempo me doy cuenta de que ese aluvión resulta casi tóxico, hay tal cantidad de fotografías sin interés que pierdes la sensibilidad respecto a la imagen, que es algo por lo que has tenido un respeto.. Sin título (2025), fotografía cedida por la galería Elvira González.CHEMA MADOZ. P. Usted, que es tan reflexivo, ¿qué pensamientos le generan las posibilidades que abre a la imagen la inteligencia artificial?. R. No me he internado en eso. Acepté participar en un proyecto que vamos a hacer en Murcia, en la Sala Verónicas, a final de año. El comisario trabaja en una universidad en la que propuso como ejercicio hacer una exposición a partir de cómo la IA interpretaba trabajos de fotógrafos conocidos. Pues me llamó para decirme que en mi caso la IA se atascaba y no daba soluciones. Me dio la risa, pero le dije: “No te preocupes, que lo resolverá en dos telediarios”. Me gustó esa idea de que la IA no terminara de entender las claves de mis imágenes. Es que juegas con elementos culturales que la persona entiende pero que para la máquina son difusos.. P. Lleva 30 años viviendo de una fotografía creativa, ¿cómo se hace eso en España?. R. Jamás se me pasó por la cabeza que pasara. Dejé un trabajo [en un banco] para dedicarme a esto. Era un inconsciente porque entonces no se vendía fotografía ni había encargos. Ha cambiado la situación, aunque no sé si para mejor o para peor [risas], pero he sido muy afortunado.. Chema Madoz, delante de una de sus obras en la galería Elvira González, el jueves, 30 de abril.Moeh Atitar. P. ¿Sigue yendo al Rastro en busca de objetos para sus fotografías?. R. He dejado el Rastro porque se ha puesto un poco intratable. He descubierto mercados en otros sitios, en los que a veces parece que entro en un campo de juguetes. Salgo cargado de cosas.. P. ¿Cuál es la última de esas compras que le ha entusiasmado?. R. Un serrucho de esos que cortan por los dos lados. Era muy llamativo y veía que podía funcionar. Lo vi un día en un puesto, volví, pero la persona que lo llevaba no estaba. Al final conseguí su teléfono y la llamé.. P. ¿Qué imagen de las suyas podría definir estos tiempos revueltos?. R. A bote pronto no se me ocurre…. P. ¿Quizás ese serrucho del que hablaba?. R. Pues tiene posibilidades [risas]… Es desalentador lo que estamos viviendo. Pones la televisión y dices: “Vale ya”. En todos los ámbitos. Pero si quieres, dentro de unos años volvemos a hablar y ya habré dado con ese objeto.
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