Qué hacer ante lo que nos resulta insoportable. Los asesinos de Samuel Luiz, joven auxiliar de enfermería de 24 años cuya orientación sexual ellos no podían tolerar, decidieron agredirlo brutalmente en 2021, eliminarlo de la faz de la tierra. El artista David Bestué (Barcelona, 46 años) reaccionó a esa ausencia, igualmente insoportable para él: “Sentí la necesidad de reemplazar a Samuel por algo, un objeto”. Un objeto y un gesto: tras un largo proceso creativo, Bestué fue al lugar del crimen, el paseo marítimo de la playa de Riazor, en A Coruña, e instaló una escultura en forma de tibia, hecha de cerámica y cenizas de huesos, como monumento efímero. Allí se quedó unas horas, hasta que fue retirado por los servicios municipales.. Seguir leyendo
Qué hacer ante lo que nos resulta insoportable. Los asesinos de Samuel Luiz, joven auxiliar de enfermería de 24 años cuya orientación sexual ellos no podían tolerar, decidieron agredirlo brutalmente en 2021, eliminarlo de la faz de la tierra. El artista David Bestué (Barcelona, 46 años) reaccionó a esa ausencia, igualmente insoportable para él: “Sentí la necesidad de reemplazar a Samuel por algo, un objeto”. Un objeto y un gesto: tras un largo proceso creativo, Bestué fue al lugar del crimen, el paseo marítimo de la playa de Riazor, en A Coruña, e instaló una escultura en forma de tibia, hecha de cerámica y cenizas de huesos, como monumento efímero. Allí se quedó unas horas, hasta que fue retirado por los servicios municipales. Seguir leyendo
Qué hacer ante lo que nos resulta insoportable. Los asesinos de Samuel Luiz, joven auxiliar de enfermería de 24 años cuya orientación sexual ellos no podían tolerar, decidieron agredirlo brutalmente en 2021, eliminarlo de la faz de la tierra. El artista David Bestué (Barcelona, 46 años) reaccionó a esa ausencia, igualmente insoportable para él: “Sentí la necesidad de reemplazar a Samuel por algo, un objeto”. Un objeto y un gesto: tras un largo proceso creativo, Bestué fue al lugar del crimen, el paseo marítimo de la playa de Riazor, en A Coruña, e instaló una escultura en forma de tibia, hecha de cerámica y cenizas de huesos, como monumento efímero. Allí se quedó unas horas, hasta que fue retirado por los servicios municipales.. Aquel proyecto generó resultados materiales: un libro (Samuel, editorial Caniche) y una serie de esculturas que han podido verse en contextos como el museo CA2M de Móstoles y en la sección Parcours de la última feria Art Basel de Basilea (Suiza). No abandona del todo el tema en Gran ojo, su nueva muestra individual, que se inaugura el 10 de septiembre en la galería Ehrhardt Flórez de Madrid, aunque también llevará series más recientes. “Es mi primera exposición en la galería, y la mayoría son piezas nuevas”, explica. “Estarán muy ligadas al juego con la percepción: lamas con pétalos de rosa, planchas onduladas con buganvillas… Y estructuras que se moverán, con colores y filtros. Será muy luminosa. Me interesa esa producción de color, pero trabajando con materiales agotados, grises: fieltros usados, cenizas. Los colores también provienen de una evolución de Samuel, por la bandera arcoíris, que se ha banalizado tanto. Mi idea es darle otra alegría”. Así ocurre en su escultura Rainbow Moneo, referencia irónica a los módulos ornamentales diseñados por el arquitecto español para la estación de Atocha.. Una de las obras que podrán verse en Ehrhardt Flórez serán papeles de reciente producción. Anna Huix. Investigando para su proyecto sobre el crimen de Samuel, llegó a plantearse asistir al juicio y escribir una crónica al estilo de la que publicó Emmanuel Carrère sobre los atentados yihadistas de París de 2015. Pero pronto cambió de opinión —“me di cuenta de que no era ni periodista ni escritor”— y su labor derivó hacia la vigencia del monumento en el mundo contemporáneo. Otros artistas como Rogelio López Cuenca han reflexionado sobre la decadencia del monumento público. Bestué participa de esta misma inquietud: “Hasta los años setenta, muchos escultores trabajaban con monumentos, como Oteiza en la basílica de Arantzazu. Yo quería estudiar cómo volver a hacerlo desde la escultura contemporánea. Me interesan los monumentos espontáneos porque surgen ante una situación de tensión y buscan que algo no quede en el olvido”.. Al abandonar su práctica de una década en la performance a dúo con Marc Vives e iniciar otra en solitario en 2012, Bestué se incorporó a una generación de artistas españoles nacidos entre finales de los setenta y mediados de los ochenta —Teresa Solar, Jacobo Castellano, June Crespo, Laia Estruch, Julia Spínola, Carlos F. Pello— que se han dedicado principalmente a la escultura: “Rodeados como estamos de imágenes virtuales, la escultura ofrece la posibilidad de interactuar con lo real. Pero a mí no me interesa para hacer algo bonito, ni como ilustración de una idea. Mi intención es dar sentido, aunque, cuando intentas dar mucho sentido a algo, a veces acabas quedándote vacío”.. Lo móvil y mecánico aparecen en la nueva exposición de David Bestué, como en la escultura ‘Mecanismo de columnas’.Anna Huix. Algo que ha caracterizado sus esculturas es la integración de elementos tomados de la realidad: arena, pétalos de flores o cenizas de hueso. Una de las obras que se verán en Ehrhardt Flórez se compone de dos sillas con tierra del barranco de Víznar y arena de la playa de Riazor, residuos materiales de los lugares donde se cometieron los asesinatos de Lorca en 1936 y Samuel Luiz en 2021. Una de sus piezas históricas era una esfera de metal opaca que en su interior contenía los cascotes de una obra, como estaban las reliquias de santos, también invisibles, enterradas bajo los antiguos altares medievales. “Me interesaba trabajar con el material porque no es representación, sino realidad. Eso me fascina de la iconografía cristiana, que es pura representación, pero al mismo tiempo manifiesta una voluntad constante de demostrarse a sí misma a través de la materia. Las reliquias se convierten en la prueba de la existencia de aquello de lo que proceden. Como la Sagrada Forma de El Escorial, que habría sangrado después de que un soldado la pisase”.. Bestué, en pleno proceso técnico, construyendo sus esculturas de escayola. Anna Huix. Se refiere a un supuesto milagro sucedido en la ciudad holandesa de Gorcum en 1572, cuando tropas protestantes saquearon la iglesia y pisotearon una hostia consagrada, que entonces habría comenzado a sangrar. Esta reliquia se guarda en el monasterio de El Escorial, monumento sobre el que Bestué también realizó una investigación que se plasmó en otro libro, El Escorial: imperio y estómago, Premio FAD de Pensamiento y Crítica de 2022. En aquella ocasión, partió de la sorpresa que le produjo su visita al complejo construido por orden de Felipe II: “Apenas te ofrecen información y te lo enseñan sin problematizarlo ni contextualizarlo. Si rascas un poco, te das cuenta de que después el lugar ha sido deshabitado y saqueado, ha atravesado periodos de decadencia, desamortización y abandono. Es como una caja negra porque registra todo lo que sucede en España, aunque se nos oculte”.. Imágenes de algunas referencias artísticas de David Bestué colgadas en las paredes de su estudio de Badalona, como El ‘buey desollado’, de Rembrandt, y la ‘Piedad Rondanini’, de Miguel Ángel.Anna Huix. —Ya que estamos, ¿qué cree que debería hacerse con Cuelgamuros?. —El Escorial me parece más sexy que el Valle de los Caídos, más rico en matices: parte de una idea neoplatónica, de una aspiración a la perfección y la pureza. El Valle tiene el problema de esa enorme cruz que ves desde muy lejos y genera tristeza. Y algo que genera esa tristeza no tiene sentido. Yo la destruiría. La basílica veo bien que se mantenga, pero la cruz no.. —Habría reacciones en contra.. —Somos una generación ligada a lo perecedero y lo precario. Hemos asumido la idea de que lo que hacemos no durará. Entonces, quizá tampoco sea necesario que todo lo hecho anteriormente se conserve a toda costa. Arquitectónicamente, esa cruz tampoco tiene nada de especial. Ya se están desmantelando obras realizadas en esa misma época por su impacto visual. Hace seis años se demolió una chimenea de hormigón de la misma altura en Anllares, León. ¿Por qué iba a ser diferente este caso?. La arquitectura y el urbanismo han formado parte de sus obsesiones, plasmadas en sus estudios sobre el arquitecto Enric Miralles o sus exposiciones sobre la construcción de la imagen de las modernas Barcelona y Madrid.. “Crecí en una Barcelona en transformación”, explica. “Recuerdo el Macba en obras, como recuerdo la construcción de la Villa Olímpica. Era una ciudad muy eufórica desde el punto de vista ciudadano, con la gente muy implicada. Pero después llegó el desencanto. En algún momento de los noventa se cruza una línea y todo aquello que se estaba construyendo acaba convirtiéndose en un mecanismo para expulsarte de la ciudad y llenarla de turismo. Madrid ha seguido una deriva similar. No una deriva: un rumbo. Porque un rumbo se toma con mapa y con intención”.. Otra vez lo insoportable. Quizá para eso siga sirviendo la escultura: para dar cuerpo a lo que no debería desaparecer.
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