El día en que entrevistamos a la escritora Llucia Ramis se debatía en el Congreso el decreto sobre ayudas al alquiler. La falta de apoyo hizo que esa medida decayera, como se dice en términos políticos. Ramis (Palma de Mallorca, 1977) acaba de ver publicado su libro Un metro cuadrado, que recibió el galardón IV Premio No Ficción de Libros del Asteroide en 2023. Es este un galardón que reconoce un proyecto literario y que permite al autor desarrollarlo, hasta que, dos años después, sale al mercado editorial, como ha sucedido ahora. La paradoja es que si Ramis ya encontró materia suficiente para presentar su propuesta, el resultado final, o sea, el libro puro y duro, ha coincidido con que España atraviesa uno de sus principales problemas sociales: la dificultad de muchas personas para acceder a una vivienda digna, que es de lo que va Un metro cuadrado, contado desde la experiencia personal de Ramis. Durante años, la autora ha vivido de casa en casa, en Barcelona, donde se instaló para estudiar la carrera. A los 23 años comenzó ese viaje a la precariedad que sufren muchos ciudadanos en la actualidad.. Cuando estaba de alquiler lo pasaba muy mal. A medida que se acercaba el final del contrato, empezaba una cuenta atrás. La Constitución se refiere al derecho a una vivienda digna. No es normal que nos acostumbremos a la precariedad. Hay que repensar los modelos de ciudad. Se ha ido improvisando de una manera poco sostenible y ahora vemos las consecuencias
La escritora y periodista mallorquina ganó el IV Premio de No ficción de Libros del Asteroide con un libro que cuenta la experiencia de vivir de alquiler.
URGENTE. La Flotilla Global Sumud rumbo a Gaza denuncia que Israel ha interceptado 22 de sus barcos cerca de Grecia. CHAMPIONS. El Atleti perdona la vida al Arsenal y el billete a la final se decidirá en Londres. Entrevista. La escritora Llucia Ramis.EUROPA PRESS – Archivo. WhatsApp. Facebook. Linkedin. Telegram. Beloud. Copiar URL. La escritora y periodista mallorquina ganó el IV Premio de No ficción de Libros del Asteroide con un libro que cuenta la experiencia de vivir de alquiler.. El día en que entrevistamos a la escritora Llucia Ramis se debatía en el Congreso el decreto sobre ayudas al alquiler. La falta de apoyohizo que esa medida decayera, como se dice en términos políticos. Ramis (Palma de Mallorca, 1977) acaba de ver publicado su libro Un metro cuadrado, que recibió el galardón IV Premio No Ficción de Libros del Asteroide en 2023. Es este un galardón que reconoce un proyecto literario y que permite al autor desarrollarlo, hasta que, dos años después, sale al mercado editorial, como ha sucedido ahora. La paradoja es que si Ramis ya encontró materia suficiente para presentar su propuesta, el resultado final, o sea, el libro puro y duro, ha coincidido con que España atraviesa uno de sus principales problemas sociales: la dificultad de muchas personas para acceder a una vivienda digna, que es de lo que va Un metro cuadrado, contado desde la experiencia personal de Ramis. Durante años, la autora ha vivido de casa en casa, en Barcelona, donde se instaló para estudiar la carrera. A los 23 años comenzó ese viaje a la precariedad que sufren muchos ciudadanos en la actualidad.. ¿Es lo mismo tener un hogar que tener una casa?. No, el hogar es el lugar al que poder volver, un lugar que da refugio, estabilidad, seguridad, con el que podemos contar al final de la jornada, que va a estar ahí, donde están nuestra intimidad, nuestras cosas. Últimamente, la casa tiene un concepto de producto, de activo, de mercado, algo con lo que hacer negocio. Es incompatible con la seguridad que da un hogar.. Cuando estaba de alquiler lo pasaba muy mal. A medida que se acercaba el final del contrato, empezaba una cuenta atrás. Tiene 49 años y muchas casas de alquiler a sus espaldas. ¿Por fin es dueña de una vivienda propia? ¿Vive hipotecada?. Estoy en ello. Me hipotequé hace 8 años, estoy pagándola. Tengo una hipoteca a 30 años, o sea, me quedan 22. Cuando estaba de alquiler lo pasaba muy mal. A medida que se acercaba el final del contrato, empezaba una cuenta atrás desde el mismo momento en que lo firmabas. No sabías qué iba a pasar después: si te lo iban a renovar, si podrías pagarlo si subían el precio. No era solo que perdieras la casa. Como no hay alternativas, los precios están muy altos y los salarios han subido poco, no solo perdías la casa. Es que también perdías el barrio, la ciudad en la que vives. Eso a mí me generaba cada vez más ansiedad. Yo llegué a Barcelona con 18 años y cada vez estableces más vínculos con tu entorno. No saber si vas a poder continuar en un sitio, al final pasa factura sicológicamente y generas una inestabilidad que hace que no puedas sentirte como en casa, aunque tengas un sentimiento de permanencia, que es tu piso de alquiler. Al final, me cansé y me dije con que con los pocos ahorros que tenía, me iba a comprar una vivienda en la que poder continuar cuando pasaran tres o cinco años.. ‘Un metro cuadrado’, IV Premio de No Ficción Libros del Asteroide.CEDIDA. Se ha impedido en el Congreso que se apruebe el decreto para favorecer la gestión de los alquileres. ¿Cuál es su opinión sobre el hecho de que los partidos no se pongan de acuerdo en esto?. Me parece una barbaridad que haya decaido. Es ultranecesaria esta ayuda, es insuficiente, pero es muy necesaria y me parece alucinante que haya partidos políticos que no vean la importancia que tiene mantener esta prórroga del alquiler dos años. En general, los políticos no son conscientes de la dimensión del problema que hay en la vivienda actualmente. Desde hace décadas, uno de los principales problemas se centra en el derecho a tener una vivienda digna, en el derecho a tener una vivienda en propiedad. Son cosas diferentes. El derecho a tener una vivienda digna tiene que prevaler sobre el derecho de tener una propiedad. Se pone el centro en eso y no se ha incentivado el alquiler. Es importantísimo blindar esto. Va a haber 600.000 personas este año y el siguiente, que si no se congela el alquiler, probablemente se vayan a quedar sin vivienda. ¿Qué hacemos con ellas si no pueden continuar en sus casas? Se hablaba desde el punto de vista de la dificultad de acceso por parte de los más jóvenes y que afectaba a las rentas más bajas. Pero se está demostrando que eso no es así, afecta absolutamente a todo el mundo. Mi opinión es que deberían ser más conscientes de este problema.. Usted escribe en la categoría de No Ficción, aunque a veces parece que es todo mentira.. (Risas) Para mí, nunca ha sido una ficción lo que yo he vivido, prácticamente durante los 25 años que yo he vivido de alquiler en Barcelona. El premio es a proyecto, por eso he estado dos años desarrollándo. He hablado con mucha gente: con inversores, con economistas, pero también con personas y su situación habitacional. Y ves que te cuentan cosas que dan miedo. Están en situaciones muy complejas y parece mentira que no haya respuesta a esta situación. Para mí, no es una ficción, porque lo he sufrido y lo he conocido de primera mano y también porque conozco a mucha gente que lo esta viviendo hoy. Lo que a mí me parece una fantasía es esta doble realidad actual. Por una parte, están quienes nunca se han tenido que preocupar de este problema, bien porque han heredado o porque tienen una casa en propiedad y no saben qué significa dedicar el 40, 50 u 80 por ciento de tus ingresos solo a la vivienda. Dedicar más de la mitad de su salario a la vivienda. Tampoco saben cómo se sienten quienes nunca van a ser echados de sus casas, cómo se sienten cuando te echan de casa. Es el desahucio silencioso: no te renuevan el alquiler o te lo renuevan por un precio que no puedes asumir. En los terremotos, en los icendios, si alguien pierde su casa, decimos que lo ha perdido todo. En cambio, en los desahucios silenciosos, no somos conscientes de que quienes pierden su casa porque no pueden pagarlo, también lo han perdido todo.. Llucia Ramis tiene 49 años.Joan Mateu Parra/Libros del Asteroide. ¿Son los deshaucios por la fuerza la manera más dura de entender el conflicto de la vivienda?. Es la forma más cruel, absolutamente sí. No hay nada más humano que una casa, nada más necesario que tener un hogar. Y no hay nada más inhumano que te echen de tu casa. Y si puede ser peor, es que te echen de malas maneras, sobre todo, cuando hay menores, que hace que aparte del trauma, cómo puedes seguir adelante cuando muchos de esos niños, luego tienen, incluso, que cambiar de centro educativo, les falta esa seguridad necesaria, sobre todo cuando son más jóvenes. En los casos en que no hay niños, también es cruelísimo. Es algo que hemos normalizado desde la crisis de 2008 y se notó mucho en 2010, donde hubo muchísimos decenas de miles de deshaucios. Lo normalizamos, lo hemos incorporado a nuestra manera de vivir y nos parece normal. Sobre todo en un país que es rico, que no tiene problemas económicas, como es el nuestro. No deberían permitirse legalmente bajo ningún concepto.. La Constitución se refiere al derecho a una vivienda digna. No es normal que nos acostumbremos a la precariedad. ¿Como cree que será el futuro de los que más sufren el difícil acceso a la vivienda, los jóvenes sobre todo?. Yo me independicé a los 23 años, al acabar la carrera. Mis padres se lo podían permitir, podían pagármelo y me fui de Mallorca a Barcelona. Cuando terminé la carrera conseguí emanciparme, trabajaba desde segundo de carrera, compartiendo piso, pero lo conseguí. Hoy en día no creo que eso sea posible, los padres no pueden pagar eso, mandarlos fuera y pagar un alquiler. Luego está la dificultad de poder mantenerse allí donde estudien. Esa dificultad es cada vez más acuciante. Si no cambian las cosas rápidamente estaremos hablando de dos generaciones que no van a poder vivir como nosotros, en el sentido unifamiliar. Ver chicos mayores viviendo juntos, eso va a ser la mayor normalidad. En Ibiza, en Mallorca, cada vez hay más gente que vive en caravanas. Se alquilan habitaciones por 800 euros a personas que están trabajando, habitaciones, no pisos compartidos. Eso no lo recoge la Constitución cuando se refiere al derecho a una vivienda digna. No es normal que nos aconstumbremos a la precariedad.. No sé si ha leído ‘Oxígeno’ de Marta Jiménez Serrano. En ella aborda un grave accidente doméstico, producto, en parte de la gestión del alquiler. ¿Puede la literatura ser una vía para comprender mejor este sistema?. Ojalá la literatura fuera una forma de enseñar lo que está pasando, de señalar lo que está ocurriendo. Concienciar o no es cosa de cada uno, pero creo que tenemos que tomar conciencia en general de lo que pasa. Pensamos, en general, en los propietarios, y no en los inquilinos. Se genera una división en la forma de ver el problema si eres inversor, propietario, casero, inquilino… Quizás deberíamos poner en común todos los puntos de vista y ver cuál es el foco de la raíz. Ahora mismo, eso no se da. Yo lo que quería en mi libro era reflejar la complejidad del problema. Coincido en Oxigeno en esa sensación de que los inquilinos no nos atravemos a decir lo que está ocurriendo en la casa, porque nos da miedo, no piensen que vamos a dar problemas. Intentamos arreglar las cosas por nuestra cuenta o nos da miedo que piensen que no vamos a pagar. A mí me recortaron colaboraciones y no me atrevía a pedir una rebaja, porque temí que mi casero pensaría que era insolvente. Se está construyedo un lenguaje que hace que miremos al otro como una amenaza, como un rival, no como alguien que nos podría ayudar. Se está deshaciendo el tejido social y eso provoca que la función social que tenía la ciudad se convierta en otra cosa. Perdemos la fuerza y el gobierno sobre las ciudades y los espacios comunes.. Hay que repensar los modelos de ciudad. Se ha ido improvisando de una manera poco sostenible y ahora vemos las consecuencias. La solución ¿es irnos a vivir al campo, porque los pueblos se vacían, por otro lado?. No sé por qué tendríamos que vivir en el campo. Yo siempre he vivido en el centro, por qué no puedo seguir allí. ¿Por qué no tengo dinero?, ¿por qué hay personas con dinero que deciden dónde puedo y dónde no puedo vivir?, ¿para quién es el centro, entonces? No acabo de entender las reglas del juego: por qué nos tenemos que ir a vivir al campo si vivimos en la ciudad. Tendría que haber buenas condiciones, comunicaciones, transporte. Si mi lugar de trabajo es la ciudad, ¿tengo que coger el coche?. Son muchos los motivos por los que hay que repensar los modelos de ciudad. Se ha ido improvisando de una manera poco sostenible, y ahora estamos viendo las consecuencias de no haber planificado mejor esta distribución poblacional. Después de la burbuja, no entiendo cómo no se pudo hacer algo, que no haya habido más vivienda social a perpetuidad. Y en cuanto a los inquilinos, si pasas la responsabilidad ética habrá gente que hará las cosas bien y otra que no. Tiene que haber una responsabilidad pública.. Vivienda. Entrevistas. Literatura. Mostrar comentarios. Comentarios
