El jueves me levanté con el corazón encogido al leer que nuestro tesoro había sido robado. En cuestión de horas, la noticia saltó a medios nacionales e internacionales. Surgieron comentarios cuestionando si las piezas debían estar en nuestra localidad. Se llegó incluso a insinuar que no éramos conscientes del valor del patrimonio. Nada más lejos de la realidad. Recuerdo con emoción las interminables colas de hace dos años cuando abrió sus puertas el museo. Villena no es un custodio accidental, sino una tierra con una milenaria herencia histórica y cultural que no solo ama y comprende su pasado, sino que seguirá defendiendo con orgullo el legado que define su identidad.. Seguir leyendo
El jueves me levanté con el corazón encogido al leer que nuestro tesoro había sido robado. En cuestión de horas, la noticia saltó a medios nacionales e internacionales. Surgieron comentarios cuestionando si las piezas debían estar en nuestra localidad. Se llegó incluso a insinuar que no éramos conscientes del valor del patrimonio. Nada más lejos de la realidad. Recuerdo con emoción las interminables colas de hace dos años cuando abrió sus puertas el museo. Villena no es un custodio accidental, sino una tierra con una milenaria herencia histórica y cultural que no solo ama y comprende su pasado, sino que seguirá defendiendo con orgullo el legado que define su identidad. Seguir leyendo
Cartas al director. Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión. Las cartas al director reflexionan sobre la sustracción de las piezas del museo, la publicidad en las ciudades, el coste de estudiar y la vida lejos de casa. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Imagen del Museo de Villena acordonado tras el robo del Tesoro, el pasado jueves.EUROPA PRESS. El jueves me levanté con el corazón encogido al leer que nuestro tesoro había sido robado. En cuestión de horas, la noticia saltó a medios nacionales e internacionales. Surgieron comentarios cuestionando si las piezas debían estar en nuestra localidad. Se llegó incluso a insinuar que no éramos conscientes del valor del patrimonio. Nada más lejos de la realidad. Recuerdo con emoción las interminables colas de hace dos años cuando abrió sus puertas el museo. Villena no es un custodio accidental, sino una tierra con una milenaria herencia histórica y cultural que no solo ama y comprende su pasado, sino que seguirá defendiendo con orgullo el legado que define su identidad.. Carlos Domene González. Villena (Alicante). Publicidad. Vuelta a la oficina, y por tanto a la Gran Vía. Me había olvidado de los andamios gigantes para colocar lonas espantosas, las marquesinas cada cinco metros con publicidad abusiva, las pantallas con anuncios que se repiten cada diez segundos, y los coches, muchos coches. Me doy cuenta de que durante dos meses he estado rodeada de personas, arena, cervezas, crema solar, granizados, duchas frías y agua salada. La mayor publicidad que he visto ha sido un cartel de: “Vendemos bolsas de hielo”. Supongo que eso ha sido un poco el verano. Y, esta mañana, su fin.. Pilar Peña. Madrid. El precio. Leí que el retorno a las aulas costará, de media, unos 2.500 euros este año. Pensé que no podía ser cierto; que, con las becas y con un sistema de educación pública, aquello debía ser una exageración. Sin embargo, me vinieron a la mente los chanchullos que hacen los centros educativos para “no malgastar”. Mi universidad suprimió una de las convocatorias de recuperación de julio, escudándose en la legislación vigente. Así afectas a los vagos, pero también a quienes la vida o circunstancias no les permiten dar más. Aumentan las posibilidades de no reunir los exigentes requisitos académicos de las becas universitarias, lo que puede forzar a abandonar prematuramente los estudios por la incapacidad de sufragar los gastos. Tenemos una educación pública, pero ¿a qué precio?. Eugenio Socas Díaz. La Orotava (Santa Cruz de Tenerife). Volver a casa. Vivir fuera implica acostumbrarse a echar de menos a los padres, los hermanos y los amigos. También significa asumir que, durante las visitas fugaces, nunca se tendrá el tiempo suficiente. Los días correrán, las sobremesas sabrán a poco y muchas conversaciones se quedarán a medias. En cada despedida habrá alguien que reclame estancias más largas, y uno siempre se marchará con la sensación de haber estado demasiado poco. Quizá vivir fuera consista, en parte, en aprender a habitar esa falta: celebrar lo que se tiene, aunque dure un suspiro, y aceptar que llegará un momento en que uno ya no sepa a qué lugar llamar casa. Y, pese a todo, vivir lejos enseña a querer de otra manera. Porque la tierra propia, aunque de cerca se saborea mejor, a menudo se recuerda más bonita desde lejos. Hoy me despido de mi tierra. Y, como tantas otras veces, me hubiera quedado un poco más.. Irene Mollá Segura. Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Los textos tienen que enviarse exclusivamente a EL PAÍS y no deben tener más de 200 palabras (1.250 caracteres sin espacios). Deben constar nombre y apellidos, ciudad, teléfono y DNI o pasaporte de sus autores. EL PAÍS se reserva el derecho de publicarlos, resumirlos o extractarlos.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Villena. Arte. Robos. Edad Bronce. Museos. Arqueología. Publicidad abusiva. Publicidad. Ciudades turísticas. Calles. Peatones. Anuncios publicitarios. Universidades públicas. Estudios universitarios. Becas. Estudiantes. Estudiantes universitarios. Emigración. Emigrantes. Familia. Migrantes. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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