Hay algo incómodo en las preguntas de Bertolt Brecht. En Preguntas de un obrero que lee, escrito durante su exilio danés, el poeta se acerca a ciudades, imperios y victorias y, en lugar de simplemente admirarlos, pregunta: “¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?”. “Y Babilonia, tantas veces destruida, ¿quién la reconstruyó otras tantas?”, se cuestiona más tarde. Son preguntas sencillas, que resultan difíciles de esquivar y ponen en duda aquello que hemos aprendido a aceptar como dado.. Seguir leyendo
Hay algo incómodo en las preguntas de Bertolt Brecht. En Preguntas de un obrero que lee, escrito durante su exilio danés, el poeta se acerca a ciudades, imperios y victorias y, en lugar de simplemente admirarlos, pregunta: “¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?”. “Y Babilonia, tantas veces destruida, ¿quién la reconstruyó otras tantas?”, se cuestiona más tarde. Son preguntas sencillas, que resultan difíciles de esquivar y ponen en duda aquello que hemos aprendido a aceptar como dado. Seguir leyendo
Hay algo incómodo en las preguntas de Bertolt Brecht. En Preguntas de un obrero que lee, escrito durante su exilio danés, el poeta se acerca a ciudades, imperios y victorias y, en lugar de simplemente admirarlos, pregunta: “¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?”. “Y Babilonia, tantas veces destruida, ¿quién la reconstruyó otras tantas?”, se cuestiona más tarde. Son preguntas sencillas, que resultan difíciles de esquivar y ponen en duda aquello que hemos aprendido a aceptar como dado.. Seguir leyendo
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