Lama de Góngora se hace con una generosa oreja de un superclase de Alcurrucén y Pepe Moral pasea una justa vuelta al ruedo; Fabio pone lo mejor con el peor lote de una corrida de caras hechuras y dos toros de nota Leer
Lama de Góngora se hace con una generosa oreja de un superclase de Alcurrucén y Pepe Moral pasea una justa vuelta al ruedo; Fabio pone lo mejor con el peor lote de una corrida de caras hechuras y dos toros de nota Leer
La corrida de Alcurrucén estrenó los renovados corrales de la recuperada Venta de Antequera y también inauguró la feria de Abril. Pero anunciarse en una fecha tan descolgada no parecía el premio que hubiera merecido una corrida tan buena -con aquel excelente Profesor por bandera- como la lidiada el año pasado en la Maestranza. Los alcurrucenes de 2026 venían con unas hechuras de lujo, en la línea de la homogénea lección de la temporada anterior, escogida como para un cartel de figuras. Los humildes Pepe Moral, Lama de Góngora y Fabio Jiménez componían el cartel. Una corrida así de guapa y pareja no la vuelven a ver. Contuvo dos toros de nota -destacaron la excelente clase del segundo y el notable juego del cuarto- en un conjunto con más estilo y nobleza que fondo de raza y bravura, ese empuje. Lama se hizo con una generosa oreja, puntuando en la Maestranza por tercer año consecutivo, y Moral paseó una justa vuelta al ruedo. Fabio puso el mejor toreo con el peor lote, y eso cuenta tanto como todo lo demás.. Aventado ocupó el lugar de Profesor, de otro modo. Saltó con la guapeza de todo el sexteto de los Lozano, colorado, careto, un dibujo de armonía. Independientemente de la frialdad del encaste en los tercios previos, el trato dejó mucho que desear hasta arrancada la faena. Incluso en la apertura pegó otro costalazo a consecuencia de un nuevo trallazo. El toro traía una maravillosa bravura sin inercias, la clase que nace en punto cero. No pedía velocidad, sino vuelos y temple. Pero a Lama de Góngora le costó atemperarse. Cuando lo consiguió, la faena empezó a crecer. Los oles del público se sentían de verdad las veces que reducía la embestida. Por la izquierda, por donde molestaba más el viento, un par de naturales arrancaron las más intensas reacciones de Sevilla; por esa mano, Aventado derramaba su proverbial calidad. Un superclase. La penúltima tanda de derechazos se erigió como la más redonda de una obra que no alcanzó la altura debida. Un pinchazo, una estocada suelta, un aviso, un entusiasmo contado, una oreja laxa. Las cosas que apuntó el lujoso quinto prometían el paraíso. Un tacazo. No poco sangrado. Lama de Góngora se hizo ilusiones, que se sintieron en la primera tanda de largos derechazos. Todavía había esperanzas. Pero el alcurrucén se apagó antes de hora.. Había abierto plaza un toro de exacta belleza y trapío cilíndrico, muy guapo. Finos los cabos, cortas las manos. No sacó mal estilo por el pitón derecho, pero no cogió nunca ritmo. Muy tardo, noble en la respuesta, pero sin soltarse. Un volatín había penalizado en exceso. Pepe Moral, que se fue a porta gayola, mostró siempre asiento y seguridad. Buen trazo en sus derechazos, contundente con la espada, firmó un prólogo de tarde bien digno.. Apareció como cuarto un toro más hecho, o más apretado, más descarado también y, a la postre, de llamativa pinta clara. Notable toro, no tan fino ni tan enclasado como Aventado en su empleo. Llovía desde la muerte del tercero. Moral volvió a evidenciar su sitio, su mentalización, desde los doblones de apertura de faena y una primera serie por la mano derecha sensacional, muy exigente. Esa forma de torear tan honda permaneció en la faena, que no caló tanto como la lluvia. La gente a refugio no se daba en la misma medida que el sevillano. Un desarme, el toro a menos, la faena ya en tono más bajo. Una estocada contraria trajo una larga agonía y el descabello. El premio fue una vuelta al ruedo. Quedó su firme imagen, pero hacía falta el triunfo.. Fabio Jiménez siempre puso la intención de torear bien, la colocación, y eso ya es una diferencia manifiesta. Sorteó el único toro negro, un dije, muy descolgado, medido el poder, también el depósito de bravura, no la calidad. A ese estilo le faltó el empuje y le sobró gasto en capotes y caballo. Fabio se encajó con la muleta y, cuando el toro se lo regaló, proyectó el toreo. Esa manera de embarcar, tan suave, y eso modo de vaciar, tan atrás, tienen sello urdialista. Fue muy poco, pero fue muy bueno. Tres derechazos cumbre y alguno más, un natural descomunal, el concepto intuido en todo momento y, en definitiva, los mejores muletazos de la corrida, le empujaron a saludar una ovación tras una estocada de muerte lenta (y un aviso). No valió el último toro, más a la defensiva, seco y parado. La espada se encasquilló, pero Jiménez, con la suerte en contra, dejó lo más importante: las ganas crecientes de volverlo a ver.. PLAZA DE LA MAESTRANZA. Sábado, 11 de abril de 2026. Primera de feria. Más de un tercio de entrada. Toros de Alcurrucén, todos cuatreños, de lujosas hechuras, un trapío armónico; de excelente clase el 2º; notable el 4º; no duró lo bueno del 5º; faltó raza al quedo 1º y poder al 3º, pero no estilo; el 6º fue el peor.. PEPE MORAL, DE VERDE BOTELLA Y AZABACHE. Estocada (saludos); estocada contraria y descabello (vuelta al ruedo).. LAMA DE GÓNGORA, DE CAÑA Y ORO. Pinchazo y estocada suelta. Aviso (oreja); pinchazo y estocada (silencio).. FABIO JIMÉNEZ, DE VERDE BOTELLA Y ORO. Estocada. Aviso (saludos); dos pinchazos y estocada (silencio).
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