El proyecto básico estaba hecho. Se ajustaba a la tradición: casa de una planta, tejado a dos aguas y tres dormitorios en La Cala del Moral, localidad entre Rincón de la Victoria y la ciudad de Málaga. Había superado ya todos los trámites urbanísticos, pero se habían retrasado tanto que la arquitecta que había dibujado el inmueble se jubiló. La promotora decidió entonces, en abril de 2023, ponerlo en manos del estudio Endosdedos Arquitectura, formado por Fran Padilla y María Martín. “Estaba todo tan avanzado que si tocábamos el programa, la ocupación o la edificabilidad volvíamos a empezar de cero con la licencia”, explica él. Podrían ser dos años más de retraso, así que aceptaron lo ya acordado en el interior y, a cambio, hicieron suyo el exterior. Ahí nació la esencia de Casa Cantal, revestida por una piel de 15.000 ladrillos macizos de color rojo que evocan el entorno. Cuenta con una celosía tan atractiva a la vista como eficiente al evitar que el sol se cuele por las paredes. Acaba de recibir el premio Málaga de Arquitectura del colegio malagueño de arquitectura en la categoría de Vivienda Unifamiliar por su diseño “ejemplar” y su “desarrollo residencial contemporáneo con control de la sostenibilidad”, según el jurado.. Seguir leyendo
El proyecto básico estaba hecho. Se ajustaba a la tradición: casa de una planta, tejado a dos aguas y tres dormitorios en La Cala del Moral, localidad entre Rincón de la Victoria y la ciudad de Málaga. Había superado ya todos los trámites urbanísticos, pero se habían retrasado tanto que la arquitecta que había dibujado el inmueble se jubiló. La promotora decidió entonces, en abril de 2023, ponerlo en manos del estudio Endosdedos Arquitectura, formado por Fran Padilla y María Martín. “Estaba todo tan avanzado que si tocábamos el programa, la ocupación o la edificabilidad volvíamos a empezar de cero con la licencia”, explica él. Podrían ser dos años más de retraso, así que aceptaron lo ya acordado en el interior y, a cambio, hicieron suyo el exterior. Ahí nació la esencia de Casa Cantal, revestida por una piel de 15.000 ladrillos macizos de color rojo que evocan el entorno. Cuenta con una celosía tan atractiva a la vista como eficiente al evitar que el sol se cuele por las paredes. Acaba de recibir el premio Málaga de Arquitectura del colegio malagueño de arquitectura en la categoría de Vivienda Unifamiliar por su diseño “ejemplar” y su “desarrollo residencial contemporáneo con control de la sostenibilidad”, según el jurado. Seguir leyendo
El proyecto básico estaba hecho. Se ajustaba a la tradición: casa de una planta, tejado a dos aguas y tres dormitorios en La Cala del Moral, localidad entre Rincón de la Victoria y la ciudad de Málaga. Había superado ya todos los trámites urbanísticos, pero se habían retrasado tanto que la arquitecta que había dibujado el inmueble se jubiló. La promotora decidió entonces, en abril de 2023, ponerlo en manos del estudio Endosdedos Arquitectura, formado por Fran Padilla y María Martín. “Estaba todo tan avanzado que si tocábamos el programa, la ocupación o la edificabilidad volvíamos a empezar de cero con la licencia”, explica él. Podrían ser dos años más de retraso, así que aceptaron lo ya acordado en el interior y, a cambio, hicieron suyo el exterior. Ahí nació la esencia de Casa Cantal, revestida por una piel de 15.000 ladrillos macizos de color rojo que evocan el entorno. Cuenta con una celosía tan atractiva a la vista como eficiente al evitar que el sol se cuele por las paredes. Acaba de recibir el premio Málaga de Arquitectura del colegio malagueño de arquitectura en la categoría de Vivienda Unifamiliar por su diseño “ejemplar” y su “desarrollo residencial contemporáneo con control de la sostenibilidad”, según el jurado.. La casa está integrada en el terreno en cuanto a forma, colores y materiales. Fernando Gómez Mateos. El terreno se ubica en El Cantal, área de acantilados muy conocida porque su paseo marítimo se esconde entre los viejos túneles ferroviarios, hoy deliciosos para caminar. “La geografía es accidentada y bajo tierra el terreno es como un queso gruyère, repleto de agujeros y cavidades”, recalca Padilla. La primera vez que visitó la parcela junto a Martín comprobaron que, además de esas singularidades geográficas, había una enorme pendiente en el suelo: 10 metros de la cota más alta a la más baja. “No iba a ser nada fácil”, rememoran. Aquel momento les sirvió también de inspiración. Las rocas rojizas les recordaron a los ladrillos. Y decidieron que ese material sería el que daría personalidad al proyecto. También apostaron por ubicar la casa en la parte baja de la finca. Renunciaban a las vistas al mar pero ganaban en lo práctico —evitaba la necesidad de coger el coche para casi todo— y en accesibilidad. A la playa, a 350 metros, se llega en cinco minutos a pie sorteando pistas de tenis.. Fernando Gómez Mateos. La presencia de un arroyo cercano les obligaba a levantar la construcción 1,5 metros sobre el nivel de la calle. Lo consiguieron arañando la parcela para crear un plano horizontal y rellenando con esa tierra el suelo, evitando que pareciese situada en una especie de pedestal. A partir de ahí, acabaron el proyecto depurando el interior —mantuvieron la distribución original pero eliminaron algunos tabiques para ganar amplitud— y se centraron en la urbanización del entorno y, sobre todo, la fachada. Así, quedó una casa —ahora con cubierta plana— que, por dentro, se acerca mucho a lo convencional: suelo de mármol, dos aseos, salón comedor unido con una puerta plegable a la cocina —con un pequeño lavadero anexo— y tres habitaciones. La más grande, en suite con baño propio. La obra empezó en diciembre de 2024.. El espacio principal está compuesto por el salón comedor, solo separado de la cocina por una puerta de vidrio. Fernando Gómez MateosEl salón comedor da a la terraza con pérgola, un lugar privado protegido de miradas ajenas.Fernando Gómez Mateos. Fachada adaptada al entorno. La mayor singularidad está en su exterior. La parte más alta del terreno se dejó tal cual para dejar crecer un par de palmeras y una acacia que habían nacido espontáneamente hace años. La tierra se llena cada primavera de flores gracias a la lluvia y, en verano, se seca. En otoño se desbroza para la siguiente temporada. “En plena emergencia climática, el ahorro de agua es básico”, subraya el arquitecto. Esa zona se sostiene sobre un muro ecológico de bloques de hormigón instalados en seco —uno sobre otro, sin más— y permitiendo que las hierbas conquisten cada hueco. En el área que da a la calle se instaló una celosía de Pavicésped —suelo de césped y hormigón— para aparcar el coche, un par de amplias jardineras de obra y, además de una sencilla escalera, una larga rampa accesible. “No queríamos el clásico porche con escalinata”, apunta Padilla, que destaca cómo el inmueble “alterna llenos y vacíos, zonas opacas y perforaciones, filtros de luz y espacios intermedios”.. El elemento más llamativo es el uso de ladrillo —elaborado por La Paloma en Castellón— que recubre buena parte de la casa como una segunda piel: desde la parte que da al oeste hasta la que da al este y toda la zona de transición al sur. “La textura, densidad y tonalidad evocan la condición erosionada y perforada de las formaciones kársticas del entorno, reinterpretadas desde un lenguaje arquitectónico contemporáneo”, cuentan desde Endosdedos Arquitectura.. La celosía de ladrillos verticales protagoniza la entrada a la casa por su acceso principal. Fernando Gómez Mateos. Los dos cubos principales —salón y cocina— tienen unas líneas de imposta —piezas de barro macizo que sobresalen más que el resto— que modulan la fachada y le dan movimiento a medida que avanza el sol. El resto de zonas tiene una celosía formada por ladrillos macizos instalados en vertical a unos 45 grados. Sus huecos generan circulación de aire, refrescando el interior a la vez que protegen del sol directo. El mismo diseño se repite en el muro perimetral oeste —que da a la calle— y en otro más pequeño que rodea casi toda la casa, así como en la fachada trasera para proteger —y airear— el lavadero, donde se esconde una máquina de aerotermia. “Esa zona es como un eco que llega desde la zona pública hasta la privada”, cuentan los arquitectos. El tercer cubo, donde se despliegan las habitaciones, tiene una fachada blanca. Al oeste se protege del sol evitando las ventanas, todas orientadas al norte o el este.. La casa está rodeada por espacios y recovecos con sombras. Fernando Gómez Mateos. Ventilación cruzada. La protección solar se nota. La diferencia de temperatura entre el exterior y el interior en un día caluroso de verano es sorprendente, más aún cuando se completa con ventilación cruzada. Las persianas mallorquinas ayudan también, instaladas en una pequeña ventana del salón. Esta permite entrar al aire fresco que llega desde la costa cada mañana y salir al cálido que baja de la montaña cada tarde. El porche es esencial en ese sistema, además de convertirse en otra de las zonas más atractivas de la casa, con una pérgola que da sombra en las horas centrales del día. Es esa un área privada alejada de la calle, como el patio trasero al que dan los dormitorios. Pero la casa nunca se aísla de su contexto: siempre enmarca el paisaje, ya sea desde fuera con recovecos y sombras como desde dentro, como el ventanal del baño que enmarca un paisaje donde solo se ven naturaleza y cielo. Por si las moscas, la aerotermia ofrece frío y calor en caso de necesidad.. El ladrillo rojo convive con una fachada completamente blanca, sin ventanas, que protege la vivienda del sol de la tarde.Fernando Gómez Mateos. Casa Cantal se finalizó en abril de 2026 y apenas dos meses después, a finales de junio, recibió el premio Málaga de Arquitectura, entregado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Málaga, en la categoría de vivienda unifamiliar. El jurado valoró “el ejemplar diseño de su arquitectura doméstica” y su adaptación al entorno con el uso de fábrica de ladrillo y la celosía cerámica en “un desarrollo residencial contemporáneo con control de la sostenibilidad”. No es el primer reconocimiento para Endosdedos Arquitectura —estudio que cumplirá 20 años en 2027— quienes ya recibieron el galardón del colegio malagueño en 2022 por la nueva sede de Cruz Roja en la ciudad. También ha construido las de Vélez-Málaga, Fuengirola y Ceuta para la misma entidad social, además de las oficinas de Arrabal AID en el centro histórico de la capital malagueña, donde también realizaron el interiorismo del Polo de Contenidos Digital. Igualmente, reformaron el local donde se asentó el bar Fonzo y han trabajado en distintas viviendas unifamiliares.
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