El cine permite entrar en los edificios. Se pasea por las vidas cotidianas de las personas, abre una ventana en el trasiego que se monta a diario en las calles de las ciudades. Se mete en la cabeza de los arquitectos y refleja los problemas de la población. Por eso el cine, en toda su complejidad, se convierte en un meta-arte a la hora de narrar, indagar y analizar la arquitectura. No solo porque consiga adentrarse físicamente en los edificios, en gran parte porque logra resumir tanto los contextos urbanos, económicos y sociales como los personales. Eso hacen los documentales y las películas que, entre hoy y el día 8 de noviembre, podrán verse en Barcelona. Y que el 2 de diciembre llegarán, parcialmente, a Madrid.. Seguir leyendo
Barcelona inaugura la quinta edición del festival BARQ con películas y documentales que exponen el contexto de los edificios, las vidas de los arquitectos y el proceso creativo y político que implica construir
El cine permite entrar en los edificios. Se pasea por las vidas cotidianas de las personas, abre una ventana en el trasiego que se monta a diario en las calles de las ciudades. Se mete en la cabeza de los arquitectos y refleja los problemas de la población. Por eso el cine, en toda su complejidad, se convierte en un meta-arte a la hora de narrar, indagar y analizar la arquitectura. No solo porque consiga adentrarse físicamente en los edificios, en gran parte porque logra resumir tanto los contextos urbanos, económicos y sociales como los personales. Eso hacen los documentales y las películas que, entre hoy y el día ocho de noviembre, podrán verse en Barcelona. Y que el 2 de diciembre llegarán, parcialmente, a Madrid.. Coincidiendo con la capitalidad mundial de la arquitectura, este año barcelonesa, el festival BARQ en su quinta edición ha elegido el lema “Habitar de otra manera”, que desarrollará en los filmes: siete largometrajes, nueve cortometrajes seleccionados (que pueden verse en los cines Girona y en el Barcelona DHub) y películas fuera de concurso que podrán verse también durante esta semana. El director del certamen, Pep Martín, resume que “la arquitectura condiciona cómo vivimos y nos relacionamos. Y que el objetivo del festival es emplear la fuerza de la no ficción para alejarse del monumento y centrarse en las personas”.. Así, el festival reflejará luchas vecinales y mesas de arquitectos, casas abandonadas y barrios en reconstrucción. Pero habrá más. La historia de una casa arraigada y futurista que no sobrevivió a la convivencia con un aeropuerto (La Ricarda, Melodía de una casa del director Morrosko Vila-San-Juan) abrirá el certamen. Y el paisaje cambiante de Madrid (Madrid EXT de Juan Cavesatany) lo cerrará.. Entre los cortos, Our Homes do not exist (Anna Lamour) retrata casas abandonadas en Atenas. Bajo el Cristal (Sara Vardè de Nieves) habla de un conjunto de viviendas desaparecidas durante el gobierno de Allende.. De la selección de largometrajes, Verdigris (Clohe Brenan) es un revelador paseo por París; Copan (Carine Wallauer) retrata la historia del famoso bloque de apartamentos de Sao Paulo convertido en metáfora de la corrupción. Y Stardust: A Story of love and Architecture (Jim Venturi y Anita Naughton) cuenta el relato de uno de los matrimonios arquitectónicos más famosos de la historia de la mano de su hijo Jim. Se trata de una película fuera de serie no solo por lo que se cuenta -con el humor del que la pareja hacía gala-, sino también por cómo se cuenta. Puesto que ese cómo es fundamental en la historia de la arquitectura y las relaciones humanas, he elegido el relato de esta pareja, narrada por su hijo, para retratar un momento histórico: dos personas haciendo dudar e intentando cambiar el mundo.. Fotograma del film de Venturi y Naughton. Stardust, el motel donde se instalaron en Las Vegas cuando Denise les urgió a llegar allí.Jim Venturi. La película es minuciosa y cuidadosa. Y recurre a los grandes atributos de la pareja: la inteligencia, la osadía, el cuestionamiento y la rectificación.. Así, se inicia con una sesión, una más, de reconocimiento a Robert Venturi. Recordemos: solo él obtuvo el Pritzker en 1991 cuando Venturi y su esposa, Denise Scott Brown, llevaban trabajando juntos desde principios de los sesenta. No es que juntos escribieran Aprendiendo de Las Vegas -la biblia de la arquitectura pop, post-moderna y populista-, es que fue Denise quien le pidió a Bob que fuera a Las Vegas estando ella misma allí.. El título de la película obedece a esa iniciativa. A Denise la expulsan de Princeton, donde -viuda tras el accidente de automóvil de Robert Scott Brown- ha conocido a Venturi, que es profesor de Barroco. Y como italiano y como amante de la música se fija en la complejidad, el ritmo y las contradicciones de la arquitectura más interesante. Denise se va a trabajar a la universidad de UCLA. En el camino, se detiene en Las Vegas. Y le cuenta a Bob Venturi que allí está la actualización de lo que están hablando. Venturi llega ese fin de semana con un equipo de alumnos. Todos se hospedan en el Motel Stardust (el que da título a la película). Años después, regresan con Jim Venturi, el hijo de ambos, para filmar.. Fotograma de Stardust: A Story of love and Architecture (de Jim Venturi y Anita Naughton). Retrato del matrimonio Venturi.Jim VenturiFotografía de Denise Scott Brown junto a su socio y esposo Robert Venturi y sus otros compañeros de trabajo: John Rauch y ¿Steven Izenour?Archivo Venturi, Scott Brown and Associates (VSBA), FiladelfiaDenise Scott Brown junto a su socio y esposo Robert Venturi en el balcón de la casa Vanna Venturi que los arquitectos levantaron en Filadelfia (1964) para la madre del arquitecto. Y donde vivieron 6 meses.Archivo Venturi, Scott Brown and Associates (VSBA), Filadelfia. Merece la pena ver esta película. No solo van a verlos pensar juntos. “¿Denise, quién escribió…? ¿Denise, qué es esta apertura?”. Van a verlos reír. Reírse. Crecer, envejecer, llorar y gozar. La película se inicia con ese homenaje a Bob. Él dice que escribió Complejidad y Contradicción sin Denise porque no estaban juntos. “Sí lo estábamos”, se escucha entre el público. Tienen unos ochenta años. Bob se ríe.. -Estamos juntos desde 1962, dice él.. -Desde 1960, corrige ella.. -¿Cuándo te propuse matrimonio?, pregunta él.. -Te lo propuse yo.. Ese es el clima que revisa las ideas de estos arquitectos a la hora de cuestionar la rigidez moderna y atender a los aspectos sociales, morfológicos, culturales y personales que descuidaba. Los vemos conocerse, casarse, escucharse, dudar. Vemos a los críticos opinando sobre ellos. Las caras ante Venturi cuando a él se le ocurre decir que es un genio. La crítica ante Denise cuando, al llegar a inaugurar la ampliación de la National Gallery de Londres, con la Reina Isabel, le dice a los periodistas que en Ruanda, donde nació, los ingleses construyeron los campos de concentración…. La película es un retrato tan potente, tan respetuoso con la verdad y, sin embargo, tan amable con la vida que se convierte en un rescate de lo que su arquitectura quiso ser. Lo que logró ser es siempre otro asunto. La película son hechos, hace justicia sin gritar a una pareja de creadores. Y deja clara la complejidad y la contradicción detrás de cualquier proyecto arquitectónico, cinematográfico. O vital. Es solo un ejemplo. El resto, lo demuestra el festival BARQ: la capacidad del cine para multiplicar la arquitectura.
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