El filme, que narra la gira de regreso de los hermanos Gallagher en 2025, peca de almibarado, pero la rabia que destilan las canciones lo compensa todo. Los rumores de que vienen a España en 2027 crecen
Ni el más cándido de los seguidores de Oasis, un grupo que se movió demasiadas veces en el caos y la bronca, hubiese apostado a que los británicos cerrasen su documental con una canción tan suave, tan bella y a la vez tan poco rockera como What the World Needs Now (Is Love), compuesta por los maestros Burt Bacharach y Hal David. Algo más rudo tendría más sentido atendiendo a la carrera del grupo. Pero después de ver las dos horas de Don’t Look Back In Anger, que así se titula la película, se entiende este naíf canto al amor que han elegido Noel y Liam Gallagher como resumen de su vuelta al directo después de 16 años lanzándose feas (y algunas muy graciosas, todo hay que decirlo) tarascadas verbales. También les encajará la pieza de Bacharach a los que asistieron a sus conciertos de regreso en 2025, porque se abrazaron, lloraron, consumieron litros de cerveza, se pusieron la gorra de pescador de Liam y se encontraron en las gradas o el césped con aquel colega de la universidad que perdieron de vista en 1997. Lo que necesita el mundo ahora es amor, como dice la canción de Bacharach y David, y los antiguos malencarados hermanos también andan en ese propósito.. Uno de los motivos de este Don’t Look Back In Anger no es otro que retratar aquella catarsis colectiva de la gira de hace un año para ver a un grupo que para mucha gente marcó esa etapa de la vida centrada en el descubrimiento personal y la transición a la temida edad adulta. Otro de los alicientes consistía en descubrir las entretelas de esta reunión, sin duda uno de los acontecimientos musicales de los últimos tiempos, pero por ese lado el documental no aporta grandes momentos.. La película, dirigida condescendientemente por Will Lovelace y Dylan Southern y escrita por Steven Knight (el mismo que nos regaló momentos espléndidos en la serie Peaky Blinders), se estrena este viernes en España justo cuando aumentan los rumores de que el grupo puede retomar en 2027 la gira por Europa, con Barcelona entre las posibles paradas. La jugada comercial parece evidente, aunque, justo es decirlo, incluso si no existiera el documental es seguro que la gente se lanzará masivamente a comprar entradas para los recitales.. El problema de Don’t Look Back In Anger tiene que ver con la saturación de buenrollismo y con una visión plañidera y sofocantemente empalagosa. No existe un contrapeso a tanto abrazo y adoración a los protagonistas. En este sentido, no dejan de desfilar durante todo el metraje seguidores (en Reino Unido, Australia, Corea del Sur, Japón, Brasil, Argentina…) que sollozan y miran extasiados al cielo mientras escuchan Live Forevero Cigarettes & Alcohol. Se subraya, hasta con citas bíblicas, la importancia del perdón, sobre todo entre hermanos (¿lo pillan?), y a continuación una espectadora llega a decir: “Liam y Noel hicieron las paces, enterraron el hacha de guerra. La vida es maravillosa”. Pues claro que sí, todo gracias a unos hermanos de un suburbio de Mánchester.. Liam Gallagher, Paul ‘Bonehead» Arthurs y Noel Gallagher en la gira de regreso de Oasis en Pasadena (California), el 7 de septiembre de 2025. Al fondo, una imagen en cartón de Pep Guardiola, entrenador del Manchester City aquellos días.Rich Polk (Variety via Getty Images). Pero paralelamente camina otra película, la que conforman las canciones, con robustas interpretaciones (conviene ver el documental en una sala con buen equipo de sonido) de Supersonic, Slide Away o Acquiesce, temas que no solo pasaron la prueba del tiempo, sino que suenan hoy frescos, agresivos, emocionantes. El reto consiste en mantener la compostura en la butaca.. Además del protagonismo de las composiciones, Liam Gallagher, el vocalista, surge como el mejor reclamo. Ya en los ensayos previos a la gira, uno de los músicos señala: “La verdad es que no sé si Liam lo está disfrutando, porque llega de mal humor y se va de mal humor”. El propio Liam responde: “¿Que si me importan las cosas? Claro: me importan tanto que me la sudan”. Mientras Noel domina el entramado sónico (no en vano es el compositor de casi todos los temas), Liam aporta una voz furiosa, en sensacional forma. “Yo no canto, es solo la rabia que saco de dentro”, declara.. Liam Gallagher, en un concierto de Oasis en Sídney (Australia), el 7 de septiembre de 2025. Chris Putnam (Future Publishing via Getty Images). Las latas de cerveza y las drogas de antaño han desaparecido: los Gallagher sorben tazas de té y realizan pausas para hidratarse. Se reconstruye brevemente su historia, con imágenes de los inicios (“No íbamos a llegar a nada, éramos malísimos”), la cima con su histórica actuación en Knebworth (“Es la banda más grande del planeta”, anuncian los telediarios), su decadencia aderezada con continuas peleas (“Liam es el gran tocapelotas, no le soporto”, concluyó en aquella época Noel) y el plan después de reconciliarse: “Tenemos la oportunidad de arreglar la mierda que dejamos: vamos a ello”.. Seguidores italianos de Oasis en Dublín, horas antes de tocar el grupo el 17 de agosto de 2025. Niall Carson – PA Images (PA Images via Getty Images). Especialmente divertida es una conversación actual entre los dos, cavilando sobre el pasado y el presente. Noel se muestra reflexivo, hasta que se troncha con los gamberros y ácidos comentarios de Liam, siempre escupidos conjugando el verbo “fuck”. Se disfruta entre carcajadas cómo justifica Liam su pose casi inmóvil en el escenario, mentando a Mick Jagger, “siempre haciendo de Jumpin’ Jack Flash”, y David Lee Roth “y sus patadas de kárate”. “Nunca pensé que utilizaría esta palabra para describir a Liam: es encantador”, espeta Noel, que también desprende humor. En este clima de camaradería después de años de peleas, Liam apuesta por un mundo que tome ejemplo de ellos: “Diría a la gente: no seas un cabrón; y si lo eres, por lo menos sé gracioso”. Se define a sí mismo, claro.. En la parte final, como si el espectador no hubiese tenido suficientes momentos almibarados, se ve a tres de los hijos de Liam con los tres de Noel, agarrados y cantando en uno de los conciertos de sus padres. “No se han conocido en 16 años y míralos, ahora son los mejores amigos”, comenta Noel sobre la imagen. Pues eso: nos quedan las canciones.
Ni el más cándido de los seguidores de Oasis, un grupo que se movió demasiadas veces en el caos y la bronca, hubiese apostado a que los británicos cerrasen su documental con una canción tan suave, tan bella y a la vez tan poco rockera como What the World Needs Now (Is Love), compuesta por los maestros Burt Bacharach y Hal David. Algo más rudo tendría más sentido atendiendo a la carrera del grupo. Pero después de ver las dos horas de Don’t Look Back In Anger, que así se titula la película, se entiende este naíf canto al amor que han elegido Noel y Liam Gallagher como resumen de su vuelta al directo después de 16 años lanzándose feas (y algunas muy graciosas, todo hay que decirlo) tarascadas verbales. También les encajará la pieza de Bacharach a los que asistieron a sus conciertos de regreso en 2025, porque se abrazaron, lloraron, consumieron litros de cerveza, se pusieron la gorra de pescador de Liam y se encontraron en las gradas o el césped con aquel colega de la universidad que perdieron de vista en 1997. Lo que necesita el mundo ahora es amor, como dice la canción de Bacharach y David, y los antiguos malencarados hermanos también andan en ese propósito.. Seguir leyendo
