Antes de iniciarse el tramo central de su última jornada, Jordi Herreruela, director del Festival Cruïlla, manifestó el estado de felicidad del certamen, al afirmar que el eslogan de este año, Cruïlla és casa, explica mejor que nada el sentimiento de su público. No es nuevo que este festival fundamente su éxito en varios ejes que expuso Herreruela. “Creo que la asistencia se siente en un entorno de amabilidad, seguridad, comodidad y felicidad en el Cruïlla que lo hace atractivo”, manifestó. Estos intangibles son tan poderosos que el hecho de no haber alcanzado la asistencia del año pasado, 82.000 visitas, quedándose en algo más de 73.000 en esta última edición, no supone ninguna preocupación. Seguir leyendo
Antes de iniciarse el tramo central de su última jornada, Jordi Herreruela, director del Festival Cruïlla, manifestó el estado de felicidad del certamen, al afirmar que el eslogan de este año, Cruïlla és casa, explica mejor que nada el sentimiento de su público. No es nuevo que este festival fundamente su éxito en varios ejes que expuso Herreruela. “Creo que la asistencia se siente en un entorno de amabilidad, seguridad, comodidad y felicidad en el Cruïlla que lo hace atractivo”, manifestó. Estos intangibles son tan poderosos que el hecho de no haber alcanzado la asistencia del año pasado, 82.000 visitas, quedándose en algo más de 73.000 en esta última edición, no supone ninguna preocupación. Seguir leyendo
festivales de músicaEl festival, que atrae a 73.000 asistentes, prioriza las buenas sensaciones a la pura cuestión numéricaEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.Concierto de la banda Arde Bogotá, el viernes en Barcelona.Marta Pérez (EFE)Antes de iniciarse el tramo central de su última jornada, Jordi Herreruela, director del Festival Cruïlla, manifestó el estado de felicidad del certamen, al afirmar que el eslogan de este año, Cruïlla és casa, explica mejor que nada el sentimiento de su público. No es nuevo que este festival fundamente su éxito en varios ejes que expuso Herreruela. “Creo que la asistencia se siente en un entorno de amabilidad, seguridad, comodidad y felicidad en el Cruïlla que lo hace atractivo”, manifestó. Estos intangibles son tan poderosos que el hecho de no haber alcanzado la asistencia del año pasado, 82.000 visitas, quedándose en algo más de 73.000 en esta última edición, no supone ninguna preocupación. Es más, en un hecho insólito en el mundo de los festivales barceloneses, Herreruela transmitió incluso alguna de las dudas que alberga la organización. En concreto, sobre si la programación del miércoles, la que atrae más público juvenil, con su caída en asistencia este año (de 18.000 a 9.0000 personas) que explica el descenso general del festival, está creando comunidad o depende solo del cabeza de cartel. Una duda que debe despejarse para garantizar una continuidad previsible que no dependa de los nombres. El resto de las jornadas se han movido en los parámetros habituales, en torno a las 20.000 personas diarias.En cuanto a la media de edad del festival, Herreruela la situó entre los 35 y 45 años, una media elevada que destacó el jueves con una programación nostálgica que con Pixies o Suede atrajo a más público que nunca en la historia de los jueves del festival. Podría así decirse que el jueves estuvieron en Cruïlla los adultos y el miércoles sus hijos. En cuanto a la procedencia el festival, continúa mantenido por el público local, que alcanza el 95%, del cual un 50% es de Barcelona ciudad y un 25-30% provendría de un triángulo marcado por Sitges, Manresa y Mataró. La presencia internacional se mantiene irrelevante, lo que aúpa a Herreruela a conseguir “una oferta pensada para el público local que no tenga por destino al internacional”. Otro aspecto que destacó Herreruela es que la asistencia se distribuye por todos los escenarios, y que no sólo el principal con sus cabezas de cartel son los puntos de atención prioritaria. Otro aspecto que señaló en el ámbito positivo fue que el Cruïlla supo y pudo competir con el Mundial de Fútbol, del que ayer ni se oyó hablar en un recinto más pendiente de la música que de los goles.Normas ›Mis comentariosNormasRellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datosPlease enable JavaScript to view the
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