En una explanada frente a la icónica estructura del museo Soumaya, en Ciudad de México, un par de gradas se levantan en medio del ajetreo de un miércoles por la mañana en la concurrida colonia Granada. Dispuestas en sentidos distintos, pareciera que cada conjunto de butacas creara pequeños espacios de reunión similares a una plaza. Los visitantes de la zona, ajenos a las placas que decoran cada uno de los asientos de color blanco, azul y gris, caminan alrededor sin percatarse de la historia detrás de esta instalación. Pero una mirada más cercana de las sillas destapa el mítico trasfondo que, a primera vista, los ojos no perciben: los grabados de los nombres de jugadores mexicanos de fútbol coronan unas tribunas provenientes del estadio Azteca, el legendario campo que este 11 de junio acogerá por cuarta vez un Mundial.. Seguir leyendo
La exhibición reúne 1.933 obras de 69 artistas que plantean una mirada más allá del deporte y de lo que sucede fuera de la cancha
En una explanada frente a la icónica estructura del museo Soumaya, en Ciudad de México, un par de gradas se levantan en medio del ajetreo de un miércoles por la mañana en la concurrida colonia Granada. Dispuestas en sentidos distintos, pareciera que cada conjunto de butacas creara pequeños espacios de reunión similares a una plaza. Los visitantes de la zona, ajenos a las placas que decoran cada uno de los asientos de color blanco, azul y gris, caminan alrededor sin percatarse de la historia detrás de esta instalación. Pero una mirada más cercana de las sillas destapa el mítico trasfondo que, a primera vista, los ojos no perciben: los grabados de los nombres de jugadores mexicanos de fútbol coronan unas tribunas provenientes del estadio Azteca, el legendario campo que este 11 de junio acogerá por cuarta vez un Mundial.. Esa es la entrada que, desde este sábado y hasta el 26 de julio, todos los visitantes del museo Jumex se encontrarán como parte de la exhibición Fútbol y arte: Esa misma emoción, que busca entender el deporte como “un fenómeno cultural y artístico global” desde perspectivas que traspasan la cancha. El dato de las gradas pasa desapercibido por su arreglo, diferente a lo que normalmente se ve en un recinto. La obra, titulada Tribunas (2026), es una instalación del colectivo Tercerunquinto, integrado por Gabriel Cázares y Rolando Flores. “Este tipo de arquitectura organiza un cuerpo social. En el caso de un estadio, digamos en el sentido tradicional, hay dos voces que se encuentran. Dos rivalidades que deciden compartir ahí mismo un lugar para apoyar a sus equipos. […] Imaginando las butacas llenas, es interesante que, a pesar de que no todos están viendo hacia el mismo lugar, todos estamos reunidos en el mismo sitio ”, explica Cázares.. «Tribunas» (2026), instalación escultórica del colectivo Tercerunquinto, en la plaza del Museo Jumex.AGGI GARDUÑO. Esta “deconstrucción de las gradas” es el punto de partida de la exposición que reúne alrededor de 1.933obras de arte contemporáneo de 69 artistas. Guillermo Santamarina, a cargo de la curaduría, afirmó en conferencia de prensa que la muestra “no se queda únicamente en la aventura de la experimentación con los objetos del fútbol, sino con todas esas capas que van hacia lo social, hacia la historia y hacia los compromisos de hoy”. Santamarina sostiene que los “dispositivos” presentados van más allá del “cosmos del juego”, que reúne a tanta gente, y llevan al espectador hasta “el inmenso universo con el que hoy el arte se relaciona”.. Apenas abre la puerta del elevador que lleva al tercer piso del museo, donde inicia el recorrido, el visitante se traslada inmediatamente a un estadio de fútbol con el apabullante sonido de gritos y cánticos de los aficionados durante un partido. En esta primera etapa, la obra Dechado de impedimentos (2025), de Sofía Echeverri, ofrece una mirada crítica a las estructuras de género y poder que han borrado la historia del fútbol femenino en el país. A través de bordados realizados por las jugadoras de la Selección de México, subcampeona del Mundial de 1971, las deportistas denuncian las dificultades que atravesaron en su carrera. “Tenía que ayudarle a mi mamá a las labores de la casa, si no, no me dejaba ir a jugar” y “nunca dejas de sentirte amateur porque nunca te pagaron por lo que hacías”, se lee.. El piso de tierra de este nivel, que figura una cancha de llano -para los mexicanos- y un potrero -para los argentinos-, es parte de la intención del arquitecto Mauricio Rocha de reinventar el espacio. Rocha, que se encargó de la museografía, comentó que el diseño busca ir “más allá de la experiencia de cómo habitar este lugar, a los artefactos que, como museógrafo, a veces pones para que se consoliden las obras entre sí mismas”. De esta manera, siguiendo las medidas oficiales de un campo de fútbol, destaca Finale II (1990), de Wim Delvoye, una portería con un vitral en medio en el que se aprecia la escena de una panadería en alusión a la célebre expresión de “pan y circo”.. La cancha de la exposición ‘Fútbol y Arte: Esa misma emoción’.AGGI GARDUÑO. En el lado opuesto, llama la atención la pantalla de una televisión que reproduce Las trampas de la fe. A.K.A. La tentación del fracaso (2025), un videocollage de Diego Berruecos que analiza uno de los relatos nacionales más fuertes. “Es una recopilación de los penales fallados de la Selección Nacional, en orden cronológico, a partir de 1985 hasta tiempos recientes, y se van combinando también con un contexto histórico con recortes de periódico, primeras planas, encabezados, algunas fotografías y caricaturas políticas. De alguna manera se va haciendo como un espejo entre las fallas de los penales y el contexto político histórico del país”, indica.. En la segunda planta del museo se construye una experiencia diferente, comenzando por la obra de Gabriel Garcilazo titulada La Liga de Tlaxcala (2025). Esta reinvención del Lienzo de Tlaxcala cuenta la historia de la Conquista, desde otra perspectiva, en la que la alianza entre los tlaxcaltecas y los españoles es presentada como un “fichaje estrella”. Esta lectura disputa la versión oficial de los hechos y plantea cuestionamientos a la construcción de la identidad nacional marcada por la colaboración y la traición.. Obra ‘Íconosfera’ de Ricardo Milla, en el Museo Jumex.AGGI GARDUÑO. Manteniendo la idea de que el fútbol y el arte comparten una misma emoción, al centro de la sala se encuentra Stadium (1991), una mesa de futbolito de más de seis metros, con los 22 jugadores de un partido real, que busca crear un espacio de encuentro al convocar a la gente para una reta. A un lado, unos cuadros con las imágenes de las piernas de jugadores famosos, junto con la cantidad en la que están valuadas, reflexiona sobre la exaltación de los futbolistas y su enfoque económico en Serie Jugador Estrella (2002), de Rodolfo de Florencia. Un tablero al final del pasillo, que recuerda al Bosco, despide al visitante con una representación de una cancha en la que conviven distintos personajes y elementos culturales. La obra de Jesús Lugo, llamada Balón Pie (2025), intenta impulsar una conversación sobre lo humano y lo sagrado.. La última parada del recorrido se encuentra en lo que Iñaki Bonillas, autor de my sun one early morn did shine (2026), describió como “las catacumbas” del museo. Los lockers del recinto fueron intervenidos por Bonillas para dar una vista más personal a los jugadores de fútbol en uno de sus momentos más íntimos. Con fotografías del archivo de Fundación Televisa, el artista presenta una serie de imágenes en 72 lockers, numerados del uno al 36 y del 37 al 72, una referencia al rollo fotográfico tradicional de 35 milímetros. “Es todo un proyecto disfrazado de fútbol, pero que en realidad también cuenta la historia de la vida de la fotografía análoga del siglo XX y todas sus iteraciones”, cuenta Bonillas.
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