Solo otros dos pecios en España tienen esta catalogación (BIC), uno en Murcia y otro en Alicante
Hace más de 2.000 años, un barco de unos 20 metros de eslora que procedía de la Bética (actual Andalucía) y se dirigía al sur de la Galia (Francia) se hundió frente a la Costa Brava. Una posible causa de su naufragio, según los expertos, es que chocara con el islote más pequeño de les Illes Formigues, un pequeño archipiélago de 12 islotes frente a la costa de Palafrugell y Palamós (Baix Empordà). Quedó posado a 46 metros en un fondo de arena. En 2010, un submarinista alertó de su presencia a los expertos del Centre d’Arqueología Subaquàtica de Catalunya (CASC) y en 2016 se pudo confirmar que las Illes Formigues cobijaban el pecio romano mejor conservado de Cataluña. Ahora se convertirá en el primero declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN); el Govern ya ha iniciado el proceso, que se aprobará en preve.
Este pecio romano imperial, bautizado Illes Formigues II, por el lugar donde naufragó, está inventariado en la Carta Arqueológica Subacuática de Cataluña desde 2010, cuando un submarinista lo halló. Debido a la profundidad en la que se encuentra, que dificulta tanto su expolio como los trabajos arqueológicos, no se accedió al pecio hasta 2016, cuando la campaña que hicieron los arqueólogos del CASC, en colaboración con el submarino Ictineu3, permitió localizar y confirmar su presencia -el ubicado a mayor profundidad en el que habrán trabajado en su historia- y comprobar que transportaba varios tipos de ánforas totalmente conservadas.
El Illes Formigues II, datado del siglo I a.C, es uno de los ejemplos más antiguos y bien conservados del comercio de productos haliéuticos béticos en el Mediterráneo. Transportaba centenares de ánforas que envasaban salazón y salsa de pescado. Los trabajos arqueológicos han permitido documentar los tipos Dressel 7 y Dressel 10 que contenían pescado en salazón, como caballa del Atlántico, mientras que las Dressel 12 contenían salsa de pescado. “Es un yacimiento excepcional, es la primera vez que podemos excavar en Cataluña un barco de época antigua que conserva no sólo el contenedor, es decir la madera del barco, sino también el contenido, las ánforas”, comenta la responsable del CASC, Rut Geli. Este pecio destaca también desde el punto de vista de la arquitectura naval, por la buena conservación. “La costa catalana ha sufrido tal grado de expolio que es la primera vez que encontramos un barco de época antigua conservado que nos permite hacer un estudio completo”, detalla la experta.

El barco se conserva gracias a su profundidad porque no es fácil acceder a él, pero tampoco lo es para el equipo de arqueólogos trabajar a estas profundidades, ya que “para hacer una inmersión de trabajo de 25 minutos se necesita el mismo tiempo de descompresión para subir a superficie”, detalla. Además, hay que ir con sumo cuidado y taparlo bien una vez acabada la campaña de excavación para protegerlo, no solo de los actos de expolio, sino también de los agentes naturales.
Por su excepcionalidad y para ponerlo en valor y protegerlo, en 2024 se empezó a trabajar desde el CASC, junto al Servicio de Arqueología, en el expediente de declaración de Bien Cultural de Interés Nacional, que lo convertirá en el primer yacimiento subacuático de Cataluña con ese nivel de protección. Los expertos han constatado que este pecio no ha sufrido expolio en los últimos años y Geli lo atribuye a “una mayor concienciación de la gente”.
En junio de 2025, el proyecto de investigación del pecio Illes Formigues II, liderado por el CASC, recibió el distintivo de proyecto de Mejores Prácticas de Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO para el período 2026-2029, con el objetivo de promocionar el acceso al patrimonio cultural subacuático con el intercambio de las mejores prácticas entre los Estados que forman la Convención. Se valora fomentar el acceso responsable y no intrusivo del público al patrimonio cultural subacuático; aumentar la sensibilización, reconocimiento y protección del patrimonio cultural subacuático por parte de la población y promover la Convención y el establecimiento de marcos jurídicos nacionales de protección.
Entre 2026 y 2029 un equipo multidisciplinar integrado por arqueólogos subacuáticos, especialistas en diferentes disciplinas (arquitectura naval, ictiología, ceramología, palinología…), restauradores y cámaras participarán en la excavación e investigación del pecio, tanto de la madera del barco como de la carga y los materiales de la tripulación.
En la Carta Arqueológica Subacuática de Cataluña hay actualmente 876 yacimientos inventariados la gran mayoría pecios. A nivel estatal solo están catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC) restos de barcos fenicios y romanos en la bahía de Mazarrón (Murcia) y el pecio de Bou Ferrer (Alicante), un navío comercial romano del siglo I d.C cargado de ánforas y lingotes de plomo.
En junio de 2025, la Direcció General del Patrimoni Cultural emitió un informe favorable a la incoación del expediente de declaración de BCIN en la categoría de Zona Arqueológica y el pasado 18 de marzo la consejera de Cultura, Sònia Hernández, incoó el expediente de declaración. Tras la exposición pública, próximamente será aprobada por Junta de Govern.
EL PAÍS
Hace más de 2.000 años, un barco de unos 20 metros de eslora que procedía de la Bética (actual Andalucía) y se dirigía al sur de la Galia (Francia) se hundió frente a la Costa Brava. Una posible causa de su naufragio, según los expertos, es que chocara con el islote más pequeño de les Illes Formigues, un pequeño archipiélago de 12 islotes frente a la costa de Palafrugell y Palamós (Baix Empordà). Quedó posado a 46 metros en un fondo de arena. En 2010, un submarinista alertó de su presencia a los expertos del Centre d’Arqueología Subaquàtica de Catalunya (CASC) y en 2016 se pudo confirmar que las Illes Formigues cobijaban el pecio romano mejor conservado de Cataluña. Ahora se convertirá en el primero declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN); el Govern ya ha iniciado el proceso, que se aprobará en preve.. Seguir leyendo
