No se caracteriza la vida musical clásica en España por deparar grandes sorpresas. Hay más bien una cierta tendencia al inmovilismo y a la repetición de fórmulas muy desgastadas. Sin embargo, la temporada se abre en tres instituciones con otros tantos cambios en puestos importantes que acabarán traduciéndose a buen seguro a corto plazo en ráfagas de aire más o menos fresco: Kent Nagano inicia su primera temporada como Director Titular y Artístico de la Orquesta y Coro Nacionales de España; otro tanto sucede con la llegada al Gran Teatre del Liceu de Barcelona de Jonathan Nott una vez consumada la despedida de Josep Pons (a lo grande, con la Octava Sinfonía de Mahler); por último, Joan Cerveró se incorporará el próximo 2 de octubre a la dirección del Centro Nacional para la Difusión Musical en sustitución de Francisco Lorenzo.. Seguir leyendo
No se caracteriza la vida musical clásica en España por deparar grandes sorpresas. Hay más bien una cierta tendencia al inmovilismo y a la repetición de fórmulas muy desgastadas. Sin embargo, la temporada se abre en tres instituciones con otros tantos cambios en puestos importantes que acabarán traduciéndose a buen seguro a corto plazo en ráfagas de aire más o menos fresco: Kent Nagano inicia su primera temporada como Director Titular y Artístico de la Orquesta y Coro Nacionales de España; otro tanto sucede con la llegada al Gran Teatre del Liceu de Barcelona de Jonathan Nott una vez consumada la despedida de Josep Pons (a lo grande, con la Octava Sinfonía de Mahler); por último, Joan Cerveró se incorporará el próximo 2 de octubre a la dirección del Centro Nacional para la Difusión Musical en sustitución de Francisco Lorenzo. Seguir leyendo
No se caracteriza la vida musical clásica en España por deparar grandes sorpresas. Hay más bien una cierta tendencia al inmovilismo y a la repetición de fórmulas muy desgastadas. Sin embargo, la temporada se abre en tres instituciones con otros tantos cambios en puestos importantes que acabarán traduciéndose a buen seguro a corto plazo en ráfagas de aire más o menos fresco: Kent Nagano inicia su primera temporada como Director Titular y Artístico de la Orquesta y Coro Nacionales de España; otro tanto sucede con la llegada al Gran Teatre del Liceu de Barcelona de Jonathan Nott una vez consumada la despedida de Josep Pons (a lo grande, con la Octava Sinfonía de Mahler); por último, Joan Cerveró se incorporará el próximo 2 de octubre a la dirección del Centro Nacional para la Difusión Musical en sustitución de Francisco Lorenzo.. A no pocos sorprendió que el estadounidense Kent Nagano, con una brillante y dilatada carrera internacional, fuera el elegido para dar comienzo a una nueva etapa de la Orquesta y Coro Nacionales de España. Si con David Afkham se apostó en su día por un director joven con proyección de futuro, ahora la elección ha recaído en un veterano de muy amplia trayectoria, un músico con experiencia operística (ha estado una década al frente de la Ópera Nacional de Lyon y de la Ópera de Hamburgo, además de varios años en la Ópera de Los Ángeles y en la Ópera Estatal de Baviera), con varias titularidades importantes a sus espaldas (la Orquesta Hallé de Manchester, la Deutsches Symphonie-Orchester de Berlín, la Sinfónica de Montreal) y con un larguísimo compromiso con la música contemporánea: él fue quien estrenó en España la ópera Saint François d’Assise de Messiaen, por ejemplo, en el Festival de Otoño de 1986, cuando tenía tan solo 34 años. No puede ser casual que, en los conciertos inaugurales de la temporada, en este mismo mes, haya decidido dirigir, además de un estreno absoluto de Mikel Urquiza (Deseo tomó delicia), la Segunda Sinfonía de Mahler, conocida con el sobrenombre de “Resurrección” por el uso del poema homónimo de Friedrich Klopstock en el último movimiento.. Esta pasada temporada ha sido la primera de Gustavo Gimeno como Director Musical del Teatro Real, aunque su nombramiento se había hecho público tres años antes, pocos meses después de que cosechara un éxito incontestable en la producción de El ángel de fuego de Prokófiev. Lo que ha dirigido desde entonces ha corroborado la sensación inicial de que no ha podido ser una elección más acertada. Los tiempos se han apurado muchísimo más, en cambio, en el Gran Teatre del Liceu, donde el anunciado adiós de Josep Pons dejó la incógnita sobre su sucesor hasta que en julio del año pasado se informó del nombramiento de Jonathan Nott. Con fama de persona difícil entre solistas y músicos, aún está por ver si también en Barcelona comienza con paso firme y esperanzas fundadas un nuevo capítulo del centenario teatro de Las Ramblas. En febrero empieza a afrontar nada menos que El anillo de nibelungo de Wagner, una prueba de fuego para ver si este británico con una trayectoria mayoritariamente sinfónica da muestras de excelencia también desde el foso y se entiende bien con los cantantes, que no se caracterizan precisamente por poner las cosas fáciles. El concierto oficial de bienvenida a su nuevo hogar, que se cerrará con la exigentísima Consagración de la primavera de Stravinsky, será el próximo 3 de diciembre.. El Centro Nacional de Difusión Musical se ha convertido en el mayor productor de conciertos de nuestro país y, aunque su actividad se concentra en Madrid (en el Auditorio Nacional, el Teatro de la Zarzuela y el Auditorio 400 del MNCARS), ha ido poco a poco ampliando su radio de actividad por todo el territorio nacional y fraguando acuerdos de colaboración con festivales e instituciones extranjeras. Con todo, su actividad viene dando continuidad a inercias pasadas, sin abordar eternas asignaturas pendientes, como difundir de una vez por todas, seria y sistemáticamente, la música renacentista española. El perfil de Joan Cerveró, su nuevo director, polifacético compositor, intérprete, gestor cultural y director de orquesta, parece decididamente escorado hacia la música de nuestro tiempo. Su proyecto, según hizo público el INAEM, “tiene el objetivo de mantener y mejorar la calidad, sostenibilidad y transparencia en la programación”, con una concepción de la música “como un espacio de unión, formación, conocimiento y disfrute compartido”. Esto, de momento, son palabras hueras que no dan muchas pistas y lo que es seguro es que sus ideas no empezarán a ser visibles hasta la próxima temporada.. Aunque septiembre es tradicionalmente un mes de calentar motores, hay dos citas inusualmente tempraneras como aperitivo de lo que traerá el otoño. La primera es mañana mismo en el Palau de la Música de Valencia, la última etapa de una gira española (que ya ha recalado previamente en Barcelona, Santander, Sevilla y Madrid) de la Orquesta del Festival de Bayreuth dirigida por Pablo Heras-Casado, el último capricho de la muy caprichosa y voluble Katharina Wagner, bisnieta del compositor y responsable única de la profunda crisis en que ha sumido a la sesquicentenaria institución que dirige, provocando la deserción de incluso muchos de sus fieles, hastiados de tantos experimentos con gaseosa: el último, la introducción de la inteligencia artificial en el Anillo de este mismo verano. Y el próximo día 19, después de una larga ausencia, vuelve a dirigir en España, a pesar de su fragilísima salud, Daniel Barenboim. En una única actuación en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial interpretará obras de Schubert, Wagner y Beethoven con su Orquesta del Diván de Oriente y Occidente. Con el argentino nunca hay evanescencias gaseosas, sino mucha sustancia y mucha hondura.. Un breve apunte discográfico final. La violinista granadina María Dueñas, cada vez más firmemente instalada en la élite mundial, acaba de publicar un nuevo disco en el que homenajea a Jascha Heifetz con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela dirigida por Gustavo Dudamel. Y Daniil Trifonov, uno de los mayores pianistas actuales, publica la segunda parte de lo que él llama Mi historia americana. Tras un primer álbum dedicado a la música estadounidense, ahora viaja hacia el sur y se concentra en el repertorio latinoamericano, a solo y con orquesta, con obras de compositores como Alberto Ginastera, Ary Barroso, Camargo Guarnieri, Ernesto Lecuona, Gabriela Lena Frank, Gonzalo Grau y Heitor Villa-Lobos. Muy recomendables.
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