Cuando fue nombrado ministro de Cultura, hace tres años, a Ernest Urtasun apenas se le conocían vínculos con el sector. Cierta pasión por el jazz o Extremoduro, el cine ―Lawrence de Arabia es la película que ha visto más veces―, algún artículo publicado en Rockdelux. Y poco más. Su carrera había transcurrido entre militancia política y diplomacia. Lo cual, en realidad, ha marcado su gestión de las artes, que encara el tramo final. Sus afines le atribuyen haber colocado a la cultura en la conversación, defenderla en foros internacionales y sobre todo pelear por acceso y participación más universales, entre otros méritos. Pero la oposición, entre muchas críticas, le acusa precisamente de haber sido demasiado militante, y nada diplomático. Tanto que el ministro afrontó este miércoles dos rapapolvos en el Congreso en un solo día. En el pleno, el PP planteó la pregunta (retórica): “¿Para qué sirve este ministerio?”. Y, en la Comisión de Cultura, Vox trató de reprobarle, por su “gestión nefasta” y “flagrante sectarismo”. Aunque la proposición no de ley de la extrema derecha no prosperó.. Seguir leyendo
Una pregunta parlamentaria del PP y una reprobación de Vox en el mismo día permiten trazar un balance de la gestión del portavoz de Sumar después de tres años al frente de las artes
Cuando fue nombrado ministro de Cultura, hace tres años, a Ernest Urtasun apenas se le conocían vínculos con el sector. Cierta pasión por el jazz o Extremoduro, el cine ―Lawrence de Arabia es la película que ha visto más veces―, algún artículo publicado en Rockdelux. Y poco más. Su carrera había transcurrido entre militancia política y diplomacia. Lo cual, en realidad, ha marcado su gestión de las artes, que encara el tramo final. Sus afines le atribuyen haber colocado a la cultura en la conversación, defenderla en foros internacionales y sobre todo pelear por acceso y participación más universales, entre otros méritos. Pero la oposición, entre muchas críticas, le acusa precisamente de haber sido demasiado militante, y nada diplomático. Tanto que el ministro afrontó este miércoles dos rapapolvos en el Congreso en un solo día. En el pleno, el PP planteó la pregunta (retórica): “¿Para qué sirve este ministerio?”. Y, en la Comisión de Cultura, Vox trató de reprobarle, por su “gestión nefasta” y “flagrante sectarismo”. Aunque la proposición no de ley de la extrema derecha no prosperó.. Aun así, la jornada dio pie a revisar logros y fallos del ministerio, las polémicas por su apoyo a la descolonización de los museos o la cancelación del Premio Nacional de Tauromaquia. Cultura, preguntada por un balance, remitió a este diario siete páginas donde se lee: “El eje alrededor del que pivota nuestro trabajo es la consideración de la cultura como un derecho democrático básico”. Para ello aprobó el año pasado el plan de derechos culturales, con 146 medidas y una dotación de 79 millones, que supone “la primera estrategia cultural integral del país” y uno de los dos “hitos” que destaca el texto. El otro es la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible que acogió Barcelona en 2025. Pero el documento también celebra la restitución a los legítimos propietarios de obras de arte expoliadas por la dictadura, el impulso hacia la extinción de la fundación Francisco Franco o varias medidas del Estatuto del Artista, incluida la “regulación específica del tratamiento de las rentas intermitentes de los creadores”.. Las oposiciones, sin embargo, también tienen sus listas, donde se recogen las promesas incumplidas: ni el IVA para la compraventa de arte ha bajado del 21%, ni el uso de la IA generativa en el sector está regulado aún, ni tampoco las dos leyes anunciadas una y otra vez, del Cine y la Cultura Audiovisual y de la Oficina de Derechos de Autor, están aprobadas, a falta de meses para el cierre de la legislatura. La reprobación de Vox sostiene que el ministro ha priorizado aportar fondos a mecanismos internacionales de defensa del patrimonio mientras el español sufre derrumbes y descuidos. “El balance legislativo de Urtasun ha sido cero. Parálisis total”, resume María Soledad Cruz-Guzmán, portavoz popular en este ámbito. Y añade: “La mala gestión de las instituciones, desde la Biblioteca Nacional, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música o la huelga del teatro de la Zarzuela; el robo del tesoro de Villena, el caos con la devolución de las ayudas a los cines… hay motivos más que suficientes para preguntar al ministro”.. Ernest Urtasun, en la entrega del Premio Nacional de Cinematografía a la actriz Carmen Machi, el pasado 19 de septiembre en el festival de San Sebastián. EFE/Juan Herrero (EFE). En el pleno, se encargó Borja Semper. Aunque su intervención arrancó con referencias a la vivienda y Ceuta. Él mismo apuntó: “Puede parecer extemporáneo que pregunte hoy por Cultura. Pero quiero que los españoles sepan que hay un ministro”. En realidad, el rifirrafe de cinco minutos con Urtasun se centró más en la crisis habitacional. Pero el diputado popular le acusó de no conseguir arreglar “ni siquiera las goteras en la Biblioteca Nacional”, pese a una inversión millonaria. A lo que el ministro respondió que se está dedicando a “llevar las políticas culturales de este país al siglo XXI” y volvió a insistir en que la ley del cine saldrá a tiempo. Pocas horas después, se registró un avance: la Comisión de Cultura empezó a debatir la ponencia de la normativa, paso previo para su aprobación y, luego, su votación en el pleno.. El doble examen al ministro en el Congreso confirmó que su nombre ya está muy asociado a la cultura. Aunque sea, según la oposición, como villano. El ministro no debería tomárselo a mal: siempre ha abanderado la libertad de expresión. Pero también por eso le sacaron los colores: PP y Vox denuncian que excluyó a Ignacio Sánchez Mejías de la Comisión Nacional para la conmemoración del Centenario de la Generación del 27 “por su condición de torero”. La extrema derecha le culpa directamente de “prohibir, ilegalizar o cancelar las expresiones culturales que no se ajustan a su ideología”. El mandato de Urtasun, eso sí, contabiliza unas cuantas comparecencias sin preguntas.. Y eso que el ministro nunca ha rehuido posicionarse. Su gestión ha reforzado los lazos con Ucrania, Palestina o México; calificó de “maltrato animal” las corridas de toros o de “vergüenza” la sentencia judicial que ordenó devolver las pinturas murales de Sijena de Cataluña a Aragón; asumió “los posibles abusos e injusticias que se pudieran cometer” durante la Conquista de América; pidió reabrir la investigación cerrada contra Julio Iglesias por presuntas agresiones sexuales y acusó a Eurovision de “blanquear un genocidio” por mantener la presencia de Israel. Unas cuantas opiniones más ha expresado como portavoz de Sumar, su otro cargo, y otra elección cuestionada. Porque su partido le necesitaba, como una de sus pocas caras visibles. Pero le ha restado tiempo, inevitablemente, a su labor pública, igual que espacio en entrevistas donde solo le preguntaban por la faceta más política. Como sucedió esta misma mañana.. El ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, el pasado 4 de septiembre, en la ceremonia de apertura de la Bienal Internacional del Libro de Sao Paulo. Sebastiao Moreira (EFE). Las propias medidas más sonadas del ministro permiten una doble lectura: la supresión del galardón a la tauromaquia y la creación de dos comisiones en el Museo de América y de Antropología para descolonizar su discurso y su colección le han granjeado a Urtasun aplausos de los suyos y el rechazo feroz de los opositores. Ambición, modernidad, cambio de paradigma, para quien comparte su visión. Y una valiente renuncia a la neutralidad. Pero la reprobación de Vox cita todo ello para sostener que Urtasun abrazó “los postulados de la Leyenda Negra antiespañola” y que “lejos de buscar el bien del sector cultural, pretende imponer un ejercicio de revisionismo histórico, excediendo las funciones que le corresponden”. Las dos oposiciones coinciden en reprocharle al ministro palabrería vacía, cuando no dañina, y ninguna concreción. Y hasta algún diputado socialista ha insinuado que su estilo polarizante no facilita el acuerdo. Los más críticos le responsabilizan de promover incluso una “guerra cultural”. Mucho ruido, en definitiva, aunque Urtasun seguramente disfrute más de otro: ha confesado que a veces se pone cascos y escucha heavy metal a todo volumen.. El ministerio también prefiere otros términos, transversales en sus decisiones: ecología, pluralidad lingüística, memoria democrática, feminismo. Pero, más allá de las palabras, Cultura puede presumir de otros hechos: es el único ministerio que ha realizado una auditoría interna en busca de obras incautadas y jamás devueltas por la dictadura; el Bono Cultural Joven ―400 regalados a quienes cumplen 18 años para gastar en las artes― aumenta sus beneficiarios y ahora se esfuerza por incluir a los más marginados; el cómic aplaudió las primeras ayudas ad hoc, el videojuego descubre un apoyo inédito y las salas de cine agradecieron el plan Senior, con entradas a dos euros para mayores de 65 los martes, cubiertas por fondos públicos.. Realidad se hizo también la Unidad de Prevención y Atención contra las Violencias Machistas en el sector audiovisual y cultural, aunque su acción se está viendo limitada por un presupuesto anual de 60.000 euros y la falta de aplicación de los protocolos. Y el plan de derechos culturales ya trabaja para corregir, de aquí a 2030, sesgos que la sociedad sufre y las artes mantienen: acceso y participación se reducen para migrantes, ciudadanos de edad avanzada o con menor nivel de estudios, poder adquisitivo o tamaño del lugar de residencia.. Los reyes Felipe y Letizia saludan al escritor mexicano Gonzalo Celorio (izquierda), Premio Cervantes 2025, en presencia del ministro de Cultura, Ernest Urtasun y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d) a su llegada a la entrega del galardón, el pasado 23 de abril en Alcalá de Henares.FERNANDO VILLAR (EFE). De momento, los datos oficiales revelan que sigue habiendo millones de excluidos de la cultura. Y también dan argumentos a favor o en contra de Urtasun: además de los récords que bate cada año la música en directo, Cultura destaca “el crecimiento del hábito lector o el aumento de las prácticas culturales por parte del sector de la población más joven”. Pero la asistencia a los cines no se ha recuperado tras la caída en picado por el covid. Y ahora la federación de las salas ha responsabilizado al ministerio de un cambio de criterio repentino que ha dejado sin repartir el 40% de los fondos para la ayuda a la proyección.. De ahí que, preguntada por algo que haya hecho bien el ministerio, la popular Cruz-Guzmán solo se quede con “los pequeños avances en el Estatuto del Artista”. Y agregue: “Cuesta analizar las acciones positivas cuando el uso final de la cultura es la separación entre los españoles y no el encuentro”. La diputada define el mandato del ministro como “una oportunidad de oro tirada a la basura”, también considerando los fondos europeos de los que disponía. Y, durante estos años, también ha criticado a menudo la escasa actividad de la Comisión de Cultura ―dentro de un Congreso inmovilizado―, donde esperan “cientos de temas”. En concreto, ella ya promete una futura ley mecenazgo, otra de patrimonio, una auditoría de los museos estatales y el regreso del Premio Nacional de Tauromaquia. Pero eso dependerá de las elecciones. Ahora, queda terminar esta legislatura. Y Urtasun, igual que cualquier apasionado a la cultura, sabe lo que importa un buen final.
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