La premisa es inquietante y tiene gancho: una chica en una situación económica precaria que acepta vivir como si fuera el perro de un lascivo hombre rico. La historia se desarrolla en Shy girl (chica tímida, no publicada al español), una novela de terror que una joven desconocida, Mia Ballard, se autopublicó en Amazon a principios de 2025. Tras alcanzar cierto éxito en TikTok, Hachette Book Group la compró y se publicó en el Reino Unido en noviembre de ese año. Después se desató la polémica en redes. Un análisis del libro en Pangram, una de las herramientas más utilizadas por los académicos, aseguró que el 70% de la novela estaba escrito por una inteligencia artificial. La presión provocada por la avalancha de lectores indignados contribuyó a que Hachette, que afirma defender la “originalidad creativa”, retirara el libro, del que ya se habían vendido 1.800 ejemplares. De nada sirvió que Ballard tratara de defenderse alegando que fue el editor que contrató para revisar la novela quien hizo uso de IA y no ella. Perdida su credibilidad como escritora, su carrera parece haberse truncado de forma irreversible.. Seguir leyendo
Hay autores que apuestan por trabajar mano a mano con estos programas, pero muchos escritores, lectores y editores rechazan su uso por motivos éticos y estéticos
La premisa es inquietante y tiene gancho: una chica en una situación económica precaria que acepta vivir como si fuera el perro de un lascivo hombre rico. La historia se desarrolla en Shy girl (chica tímida, no publicada al español), una novela de terror que una joven desconocida, Mia Ballard, se autopublicó en Amazon a principios de 2025. Tras alcanzar cierto éxito en TikTok, Hachette Book Group la compró y se publicó en el Reino Unido en noviembre de ese año. Después se desató la polémica en redes. Un análisis del libro en Pangram, una de las herramientas más utilizadas por los académicos, aseguró que el 70% de la novela estaba escrito por una inteligencia artificial. La presión provocada por la avalancha de lectores indignados contribuyó a que Hachette, que afirma defender la “originalidad creativa”, retirara el libro, del que ya se habían vendido 1.800 ejemplares. De nada sirvió que Ballard tratara de defenderse alegando que fue el editor que contrató para revisar la novela quien hizo uso de IA y no ella. Perdida su credibilidad como escritora, su carrera parece haberse truncado de forma irreversible.. Seguir leyendo
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