Una mesa puesta. La monda de una naranja. La copa de vino medio llena o medio vacía. Los ojos perdidos de un cocinero. La loza. El mantón de la mujer que espera su ración de churros. El brindis oportuno. Las manos en el mortero… “Mirar, es un acto político”, escribió John Berger. Mirar sin prejuicios, oteando entre los pliegues, es un acto de rebeldía. Y mirar, buscando el hilo conductor de la historia es la forma elegida por el historiador Jorge Guitián no solo para escribir su último libro, Comer con los ojos. Un recorrido por el arte a través de la gastronomía (Espasa), sino también para explicar desde determinados cuadros, el ayer y el hoy social, político y cultural de la humanidad. “Como historiador del arte, veía en la gastronomía un campo profesional, un terreno en el que lo gastronómico es entendido como un bien de carácter inmaterial al que podía aplicar mi experiencia”, explica. Y así nació este libro, desde la necesidad de narrar lo que no se ve.. Seguir leyendo
Su nuevo libro ‘Comer con los ojos’ es una invitación a descubrir la historia de la humanidad a través de una selección caprichosa y sorpresiva de bodegones, retratos y motivos festivos donde la gastronomía es el ‘leitmotiv’ para narrar el momento social, político y cultural
Una mesa puesta. La monda de una naranja. La copa de vino medio llena o medio vacía. Los ojos perdidos de un cocinero. La loza. El mantón de la mujer que espera su ración de churros. El brindis oportuno. Las manos en el mortero… “Mirar, es un acto político”, escribió John Berger. Mirar sin prejuicios, oteando entre los pliegues, es un acto de rebeldía. Y mirar, buscando el hilo conductor de la historia es la forma elegida por el historiador Jorge Guitián no solo para escribir su último libro, Comer con los ojos. Un recorrido por el arte a través de la gastronomía (Espasa), sino también para explicar desde determinados cuadros, el ayer y el hoy social, político y cultural de la humanidad. “Como historiador del arte, veía en la gastronomía un campo profesional, un terreno en el que lo gastronómico es entendido como un bien de carácter inmaterial al que podía aplicar mi experiencia”, explica. Y así nació este libro, desde la necesidad de narrar lo que no se ve.. En sus páginas, se recorre el arte en los oficios, las cocinas, el comedor, la celebración, los alimentos, el menaje; todo a través del arte de, entre otros, Caravaggio, Clara Peeters, Luis Meléndez, David Teniers o Francisco Sancha. Los cuadros se van dilatando ante los ojos de Jorge Guitián quien busca con su mirada los porqués. “Con este libro he intentado contextualizar la historia del arte y unirla a otras manifestaciones culturales para que sirva de puerta de entrada a todos aquellos que quizá no les interesa mucho la gastronomía, pero sí el arte; o viceversa”, apunta el autor.. ‘Isabella’, 1848, John Everett Millais. Walker Art Gallery, Liverpool, Reino Unido. Es uno de los cuadros que aparecen en el libro.Alamy Stock / Cordon Press. Así, une su experiencia personal, su pasión por la gastronomía y su conocimiento sobre arte en una coctelera de palabras que dan como resultado un relato analítico, próximo y descubridor, donde tan pronto comparte una canción de Tom Waits para explicar El hombre enamorado, de George Grosz (1916), como te invita a ver La tormenta perfecta, de Wolfgang Petersen, para descubrir qué hay detrás de La última cena de los pescadores (1941), de Marsden Hartley. Con la misma frescura te hace una radiografía de la sociedad andaluza explicando cómo se preparaba un churro en una fiesta popular que dibujó Francisco Sancha en la Buñolería (1907) o te propone un juego para comprender el Pórtico de la Gloria. Catedral de Santiago de Compostela, de Maestro Mateo (1188). “No quiero contarle todo al lector, quiero que él también mire y descubra algunas de las historias que hay detrás de cada pintura. No hay una verdad absoluta, todo lo vivimos desde nuestra experiencia y esto está vinculado a que una obra, sea del siglo que sea, nos pueda llevar a una canción refugiada en nuestra memoria o a unir diferentes disciplinas para comprobar que tienen cosas afines y eso hace que le quitemos solemnidad al arte y lo hagamos más próximo”, añade.. ‘Spezieria’, 1637, Paolo Antonio Barbieri. Pinacota Comunale di Spoleto. Palacio Comunale, Spoleto, Umbría, Italia. Es uno de los cuadros que aparecen en el libro.Alamy Stock / Cordon Press. El relato de Guitián reclama tiempo y calma; un rara avis en tiempos de premura, de instantáneas gastronómicas en redes sociales, de platos efímeros con firma de chefs con estrella. “Me interesa mucho el análisis de lo que está pasando con las fotografías de gastronomía en las redes sociales. Creo que hay algunas cosas que hacen un trabajo estético y comunicativo muy interesante, y otros formatos que trivializan”, dice el autor. “Respecto a si un plato de un gran chef se puede considerar arte… no podría decir que son obras artísticas, sino más bien expresiones de creatividad. Esto no resta, al contrario, son muchos los grandes chefs que han buscado (y buscan) en el arte su inspiración. Recordemos algunos platos de Quique Dacosta, Ferran Adrià, Carme Ruscalleda… Todos ellos han hecho sus homenajes a través de menús muy creativos, pero no son, como tal, obras de arte”.. ‘El chef del hotel Chatham’, Paris, 1921, William Orpen. Royal Academy of Arts, Londres, Reino Unido.Alamy Stock / Cordon Press. El libro es una selección exquisita y sorpresiva de cuadros que nos llevan hasta mediados del siglo XX. “Intentaba reflexionar sobre la evolución de cocina, cómo se expresaba la gastronomía en cada momento. Creo que en los bodegones del Barroco encontramos el primer signo de modernidad, el comienzo de la evolución de la cocina y los cocineros, en esos bodegones se muestran las bases de la cocina contemporánea, las formas y los modos que hoy en día podemos ver en la cocina moderna”.. ‘Bodegón del cardo’, 1602, Juan Sánchez Cotán. Museo de Bellas Artes de Granada, España. Otro de las obras que aparecen en el libro de Guitián.Alamy Stock / Cordon Press. Para el autor, el museo es “su refugio”: el lugar donde “dejarme sorprender, sin prejuicios, con predisposición a pasar un rato en calma, descubriendo ese arte que no espero”. Es un libro que parece susurrar esas historias que deseamos saber, el más allá, de un trazo oportuno. Que descubre y sorprende. “Hasta yo mismo, escribiendo este libro, he encontrado autores que me han provocado admiración y curiosidad como cuando, estando de viaje por Portugal, conocí la figura de Josefa de Óbidos y ahí comenzó mi fascinación, no solo por su persona, sino también por lo que contó a través de su obra. Aparentemente son bodegones típicos de su época, pero están llenos de historia, ella fue una mujer adelantada a su tiempo y también una luchadora por los derechos de la mujer”.. Comer con los ojos es mucho más que un libro de arte y gastronomía. En palabras de su autor: “Es una incitación al pensamiento y la reflexión”.. Sara Cucala es escritora, filmmaker y periodista especializada en gastronomía. Creadora de uno de los primeros blogs de gastronomía y viajes, ha escrito numerosos libros, coordinado los contenidos culinarios del magazine de la tarde de TVE y dirigido varias películas y documentales. Es fundadora y copropietaria de la librería gastronómica y escuela de cocina A Punto.
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