Han pasado cuatro años desde que Julia Jacklin lanzó su tercer álbum de estudio, Pre-Pleasure. El trabajo —al igual que sus dos primeros— fue aclamado por la crítica, cimentando el lugar de la australiana como una de las mejores cantautoras de la actualidad. Y aunque pudo tomar ese impulso para lanzar nueva música de inmediato, después de llegar a casa cansada de las giras y del remolino de la industria musical, decidió poner un freno.. Seguir leyendo
En su cuarto trabajo de estudio, la aclamada cantautora australiana entrega una carta de amor a su tierra natal y sus músicos
Han pasado cuatro años desde que Julia Jacklin lanzó su tercer álbum de estudio, Pre-Pleasure. El trabajo —al igual que sus dos primeros— fue aclamado por la crítica, cimentando el lugar de la australiana como una de las mejores cantautoras de la actualidad. Y aunque pudo tomar ese impulso para lanzar nueva música de inmediato, después de llegar a casa cansada de las giras y del remolino de la industria musical, decidió poner un freno.. “Me tomé un tiempo de descanso de la industria, y fue muy bueno para reconectar conmigo misma y con mi vida normal”, explica a EL PAÍS a través de una videollamada desde Melbourne, donde grabó su nuevo álbum, The Gem. “Solo necesitaba dar un paso atrás y reevaluar por qué estaba haciendo esto, lo cual creo que todo el mundo necesita hacer, especialmente los artistas. Una vez que entras en contacto con la maquinaria, todo puede volverse muy confuso si no te detienes a recordar por qué empezaste en primer lugar”.. Ese descanso significó más que una pausa. En cierta forma, la compositora folk conectó como nunca con sus raíces y con su tierra. En Melbourne comenzó a frecuentar un pub llamado The Gem, donde artistas como ella se presentaban en un escenario improvisado para quien quisiera escucharlos. Ahí concibió nuevas canciones y otros de los músicos locales —amigos de mucho tiempo— que visitaban el pub se convirtieron en la banda que la acompañaría en este nuevo viaje.. Pero The Gem, su nuevo álbum, no solo toma prestado el nombre del pub, sino que también hace referencia al ópalo, una gema que ella describe como “muy australiana”, y en general ese es el espíritu que permea todo el trabajo; es un reconocimiento de su tierra, de la música que nace de ahí y de las personas que la interpretan. En conversación, explica más sobre cómo fueron concebidas estas nuevas 10 canciones y cómo ha evolucionado desde su primer álbum, lanzado hace 10 años.. Pregunta. ¿Por qué decidió alejarse de la música después de su álbum anterior?. Respuesta. Cantar y hacer música es algo que hago desde que era niña, mucho antes de que se cruzara con el comercio. Cuando te conviertes en una música de gira profesional, empiezas a tener que vender playeras con tu cara impresa. Hay algo muy extraño en esa experiencia, y puede afectar tu relación con la música porque de repente se convierte en algo que vendes en lugar de algo que haces en casa tú sola o con tus amigos. De niña, solo me encantaba cantar para mi familia y amigos, y esa es la forma más pura de esto. Solo tuve que dar un paso atrás y recordar que, en el fondo, sigo siendo una niña a la que le encanta cantar.. P. Grabó este álbum en Australia, donde ha estado viviendo desde hace mucho tiempo, trabajando con sus amigos cercanos —Jacob Diamond, Mimi Gilbert y Jess Elwood—, quienes también son músicos muy respetados allá. ¿De qué manera cree que esta dinámica benefició a las sesiones de grabación?. R. Esos chicos son algunos de mis mejores amigos y lo han sido durante bastante tiempo; me conocen fuera de este trabajo y conocen mi corazón. Rob Muinos, con quien hice el disco, es alguien a quien también conozco desde hace mucho. A veces siento que mi vida personal y la musical están muy separadas, y esta fue una forma muy bonita de unirlas. Trabajar con tus amigos puede ser precario porque, esencialmente, soy su empleadora; eso puede volverse muy complicado. Pero soy lo suficientemente madura y sabia como para saber cómo manejarlo, y hay mucho tiempo, confianza y amor en esas relaciones.. La artista Julia Jacklin posa para un retrato.Cedida. P. Todos se hicieron tatuajes de un ópalo después de las sesiones de grabación. The Gem toma su nombre de un pub en Melbourne, pero también hace referencia al ópalo. ¿Qué significa esa gema para usted?. R. Me han encantado los ópalos desde que era niña. Son una piedra muy australiana. Hubo un libro que me encantaba y un programa de televisión llamado Genie from Down Under que veía de pequeña que trataban sobre ópalos, así que ha sido una imagen en mi mente desde hace mucho tiempo. Comparto eso con mi mamá; a ella también le encantan, y estuve usando su anillo de ópalo durante toda esta grabación. Cada ópalo es diferente y a la gente no siempre le gustan; son muy coloridos y pueden parecer un poco horteras, especialmente por la forma en que los montan en joyería en Australia. Conecto con el ópalo porque yo también me siento un poco hortera, y siento que soy diferente todos los días. Hacer un disco es un proceso desordenado, y cada canción es diferente. Siempre me ha costado hacer un cuerpo de trabajo coherente de muchas maneras, pero el ópalo se sintió como el símbolo de todo esto.. P. Recientemente, dijo que se agrada más a sí misma en este álbum. ¿Qué era lo que le desagradaba de sí misma en el pasado?. R. Sinceramente, solo soy mayor y he pasado más tiempo conmigo misma. Antes le temía a envejecer, pero ahora me doy cuenta de que hay muchísimo que ganar con el privilegio de pasar más tiempo con una misma, conocerse mejor y convivir con personas que te reflejan lo que eres. Soy más grande, más fuerte de lo que solía ser y, con el privilegio del tiempo, he aprendido lo que necesito y el tipo de personas que debo tener a mi alrededor.. P. Hace poco también mencionó que las personas percibían su trabajo anterior, Pre-Pleasure, como “neurótico”. ¿Por qué cree que fue así?. R. Creo que estaba haciendo muchas preguntas y la música era líricamente bastante frenética. Estaba buscando algo de verdad y atravesaba un periodo intenso de sobrepensamiento, y creo que eso se traslada a la música. Pero esa es la opinión de los demás, y pienso que es correcta; solo resulta gracioso (ríe).. P. ¿Cree que The Gem es menos neurótico en ese sentido?. R. Sí. Pienso que estoy más cómoda con no saberlo todo. En mi disco pasado, me estresaba no entenderlo todo, mientras que con The Gem acepto un poco más el no entenderlo todo.. P. ¿Alguna vez ha sentido presión como compositora? ¿Le importan las críticas?. R. Cuando me siento peor conmigo misma, me importan más; cuando me siento bien, me importan menos. En este momento me siento bastante bien, así que no estoy muy estresada. Pero sería mentira decir que no te da vueltas en la cabeza, aunque no tengas ningún control sobre la recepción de la crítica. Solo puedes hacer este trabajo de forma sostenible si entiendes que hay cosas que simplemente no puedes controlar. Incluso si ves una reseña negativa, recuerdas que no refleja los conciertos. Tan pronto como doy un show y veo que a la gente le gusta, sé que no debo estresarme.. P. En la canción que cierra el álbum, I Wish, la acompaña la banda The Maes. ¿Cómo surgió esa colaboración?. R. Viven cerca de mí y son algunos de mis músicos y compositores favoritos. Cuando escribí esa canción, pensé que quedaría hermosa como una armonía a tres voces, y ellas eran mi escenario ideal. Siempre están de gira, pero funcionó muy bien porque coincidió que estaban en la ciudad y lo armamos rápido. Son tan buenas en lo que hacen que escucharon la canción el día anterior y, al día siguiente, sonaba como si la hubieran estado cantando durante años.. P. Entonces, es fan de ellos…. R. Lo que me encanta de The Maes es que cantan con acento australiano. En la escena folk de Australia, tener un acento fuerte es bastante único porque mucha gente quiere sonar estadounidense o neutral. Siempre me ha costado un poco poner mi propio acento en las canciones debido a los esquemas de rima y a cómo pronunciamos las palabras en comparación con los estadounidenses y británicos.. P. El lanzamiento de este álbum llega casi 10 años después de su debut, Don’t Let the Kids Win. ¿Qué le ha enseñado la madurez como música que desearía que su yo más joven supiera?. R. Lo importante que es la gente que te rodea para tu experiencia. Tienes que ser muy vigilante con las personas de las que te rodeas en este trabajo porque lo abarca todo, y tienes que encontrar gente en la que puedas confiar tanto en un espacio creativo como en giras muy intensas. No creo que le hubiera podido decir esto a mi versión más joven porque me habría dicho: “Eres vieja y no sabes nada, yo lo sé todo”. La madurez solo me ha enseñado a ser muy gentil y perdonar a mi yo del pasado, porque ella estaba haciendo su mejor esfuerzo, y lo hizo bien.. P. Ha mencionado que la idea central del álbum es responder a la pregunta: “¿Cómo se puede amar y ser libre al mismo tiempo?”. ¿Encontró la respuesta?. R. Sí, creo que se vincula con la respuesta anterior: puedes encontrar libertad en el amor si estás con la persona correcta o con la gente correcta. Si la gente te deja ser tú misma, hay muchísima libertad en eso, y puedes tener ambas cosas al mismo tiempo, aunque es difícil de encontrar.
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