Las escaleras de la catedral de Girona vuelven a transformarse. Esta vez no son los caminantes blancos de Juego de Tronos ni la arqueóloga Lara Croft de la nueva serie de Tomb Raider. Ahora son los decorados de Enredados, la versión con personajes reales que Disney prepara sobre la historia de Rapunzel, los que ocupan el corazón del Barri Vell. Mientras un equipo de unas 500 personas trabaja entre cortinajes, plataformas y escenografía medieval para convertir algunos espacios emblemáticos de la ciudad en un escenario de película, en algunos balcones del casco antiguo han empezado a aparecer otros mensajes: “Somos un barrio, no un decorado”, “Menos rodajes, más servicios” y “Queremos un barrio para vivir, no para sobrevivir”. Seguir leyendo
Las escaleras de la catedral de Girona vuelven a transformarse. Esta vez no son los caminantes blancos de Juego de Tronos ni la arqueóloga Lara Croft de la nueva serie de Tomb Raider. Ahora son los decorados de Enredados, la versión con personajes reales que Disney prepara sobre la historia de Rapunzel, los que ocupan el corazón del Barri Vell. Mientras un equipo de unas 500 personas trabaja entre cortinajes, plataformas y escenografía medieval para convertir algunos espacios emblemáticos de la ciudad en un escenario de película, en algunos balcones del casco antiguo han empezado a aparecer otros mensajes: “Somos un barrio, no un decorado”, “Menos rodajes, más servicios” y “Queremos un barrio para vivir, no para sobrevivir”.La movilización, impulsada por la Asociación de Vecinas y Vecinos del Barri Vell-Mercadal, quiere dejar claro que el malestar no nace únicamente del último rodaje de Disney. Los residentes explican que la protesta responde a una acumulación de situaciones que se han ido sucediendo durante los últimos años: producciones audiovisuales, festivales, grandes eventos y un turismo creciente que, a su juicio, han transformado el día a día del barrio.Los vecinos preparan una moción ciudadana para llevar al pleno del Ayuntamiento de Girona con una petición concreta: que las productoras que ocupen la vía pública del Barri Vell vuelvan a pagar la tasa municipal por utilizar este espacio.La asociación de vecinos reclama modificar la ordenanza fiscal para eliminar las bonificaciones y exenciones actuales para los rodajes cinematográficos, vídeos y grabaciones televisivas. Los vecinos consideran que las producciones obtienen un beneficio privado utilizando un espacio público y que, en cambio, la ciudadanía asume parte de los costes derivados de estas actividades, como afectaciones a la movilidad, despliegues de seguridad, limpieza o desgaste del espacio urbano.Según el borrador de la moción al que ha tenido acceso este diario, el Barri Vell no es únicamente el principal patrimonio histórico y cultural de Girona, sino un barrio donde viven 4.096 personas. La asociación defiende que cualquier uso del espacio público debe estar condicionado al interés general y plantea que los ingresos obtenidos por estas tasas se destinen a la conservación del patrimonio, la mejora del espacio público y la compensación del tejido vecinal y comercial afectado.La propuesta también plantea establecer límites al calendario de rodajes: fijar un máximo de días de grabación al año, crear periodos de descanso entre producciones y evitar rodajes comerciales en fines de semana, festivos o épocas de alta concentración de eventos. Además, reclama medidas para proteger el descanso acústico y lumínico de los residentes.El rodaje de Enredados ha servido como detonante de un debate que muchos vecinos consideran pendiente desde hace tiempo. Eva, residente en la calle Ballesteries, resume esa sensación con una imagen co
Las escaleras de la catedral de Girona vuelven a transformarse. Esta vez no son los caminantes blancos de Juego de Tronos ni la arqueóloga Lara Croft de la nueva serie de Tomb Raider. Ahora son los decorados de Enredados, la versión con personajes reales que Disney prepara sobre la historia de Rapunzel, los que ocupan el corazón del Barri Vell. Mientras un equipo de unas 500 personas trabaja entre cortinajes, plataformas y escenografía medieval para convertir algunos espacios emblemáticos de la ciudad en un escenario de película, en algunos balcones del casco antiguo han empezado a aparecer otros mensajes: “Somos un barrio, no un decorado”, “Menos rodajes, más servicios” y “Queremos un barrio para vivir, no para sobrevivir”. Seguir leyendo
