La historia del séptimo arte está repleta de parejas que conciliaron una relación sentimental con una profesional en los platós de rodaje. John Cassavetes afirmaba que “no había diferencia entre la vida y el cine” para Gena Rowlands y él, Liv Ullmann explicó cómo la “telepatía emocional” que había desarrollado con Ingmar Bergman les ahorraba tener que darse instrucciones en plató y Diane Keaton concluyó que los personajes que Woody Allen escribía para ella eran “versiones amplificadas” de sus confidencias en el hogar. Pero si la complicidad, la inspiración o la eficiencia pueden convertirse en grandes aliadas creativas, también son muchas las parejas que han comprobado cómo trabajar juntas puede trasladar los problemas profesionales a la vida privada. Michelle Pfeiffer es una de ellas. Durante casi 30 años, la actriz se ha negado a trabajar con su marido, el afamado productor televisivo David E. Kelley. “He visto a muchas parejas que parecían tener un matrimonio estupendo y luego se ponían a trabajar juntas y, al año siguiente, estaban pidiendo el divorcio”, explicó la estrella de 68 años. Una regla que, sin embargo, ha roto este 2026 con una serie que le ha valido una nominación a los próximos premios Emmy. Seguir leyendo
La historia del séptimo arte está repleta de parejas que conciliaron una relación sentimental con una profesional en los platós de rodaje. John Cassavetes afirmaba que “no había diferencia entre la vida y el cine” para Gena Rowlands y él, Liv Ullmann explicó cómo la “telepatía emocional” que había desarrollado con Ingmar Bergman les ahorraba tener que darse instrucciones en plató y Diane Keaton concluyó que los personajes que Woody Allen escribía para ella eran “versiones amplificadas” de sus confidencias en el hogar. Pero si la complicidad, la inspiración o la eficiencia pueden convertirse en grandes aliadas creativas, también son muchas las parejas que han comprobado cómo trabajar juntas puede trasladar los problemas profesionales a la vida privada. Michelle Pfeiffer es una de ellas. Durante casi 30 años, la actriz se ha negado a trabajar con su marido, el afamado productor televisivo David E. Kelley. “He visto a muchas parejas que parecían tener un matrimonio estupendo y luego se ponían a trabajar juntas y, al año siguiente, estaban pidiendo el divorcio”, explicó la estrella de 68 años. Una regla que, sin embargo, ha roto este 2026 con una serie que le ha valido una nominación a los próximos premios Emmy.. David E. Kelley y Michelle Pfeiffer en una imagen de 1995.Kypros (Getty Images). En Margo tiene problemas de dinero, la ficción por la que Pfeiffer luchará este 14 de septiembre por lograr su primer Emmy, la actriz da vida a la madre de una joven aspirante a escritora (Elle Fanning) que ha abandonado sus estudios y trata de salir adelante con un bebé recién nacido y una montaña de facturas por pagar. Pfeiffer interpreta a una excamarera con poca paciencia y mucho carácter, en un trabajo que ha sido uno de los más elogiados por la crítica dentro del reparto, aunque el galardón a mejor actriz de reparto parece tener como favorita a la británica Kate O’Flynn por La maldición de Widow’s Bay. “Cuando leí el libro solo podía imaginarme a una persona interpretando ese papel y hemos tenido la suerte de que dijera que sí. Es el segundo ‘sí’ más afortunado que he conseguido de ella”, bromeaba Kelley sobre el hecho de que su mujer aceptara finalmente trabajar con él después de más de tres décadas de matrimonio.. Michelle Pfeiffer y Elle Fanning, en ‘Margo tiene problemas de dinero’.Carl Herse (Courtesy of Apple). La explicación de esa excepción comenzó, literalmente, en la encimera de la cocina. Pfeiffer veía cada día el best seller de Rufi Thorpe y, cuando preguntó a su marido por él, Kelley le explicó que habían comprado los derechos y que había un personaje para el que todos sus colaboradores coincidían en que ella era la mejor opción. Pfeiffer leyó la novela, descubrió que el personaje también era natural del condado californiano de Orange, como ella, y “se enamoró locamente” de él. Esta vez, ni siquiera la regla matrimonial pudo competir con el papel.. Pfeiffer y Kelley se conocieron en una cita a ciegas en 1993. La actriz, que ya había tenido malas experiencias con este tipo de encuentros, se negaba en rotundo, pero una amiga le pidió que le diera una última oportunidad. La primera impresión tampoco fue especialmente prometedora: reunidos con un grupo de amigos en una bolera, el guionista apenas entablaba conversación con la hermana de la actriz, Dedee. Finalmente, sin embargo, acabaron enamorándose. Ese mismo año, Pfeiffer había iniciado los trámites para adoptar a su primera hija, Claudia Rose, que llegó a casa apenas dos meses después de comenzar su relación con Kelley. “La mayor parte de la gente no pasa por el hecho de tener una niña con ellos de inmediato. Pero realmente pude verle en una situación que sin duda separa a los niños de los hombres y estuvo a la altura de las circunstancias”, contó la actriz a Good Housekeeping. En noviembre de aquel mismo año pasaron por el altar en una ceremonia íntima en Santa Bárbara (California) y Kelley adoptó legalmente a la niña. En agosto de 1994 llegó su segundo hijo, John Henry. Tres décadas después, en 2024, Claudia Rose convirtió a Pfeiffer en abuela, una nueva etapa que ha llevado a la actriz a intentar “vivir el tiempo que le queda de manera más significativa”.. David E. Kelley y Michelle Pfeiffer con sus dos hijos en una imagen de 2007.Gregg DeGuire (WireImage). La decisión de mantener separados matrimonio y trabajo no fue, por tanto, una cuestión de falta de admiración profesional. Al contrario. Antes de que Margo tiene problemas de dinero demostrara que quizá no había por qué mantener esa frontera, la tres veces nominada al Oscar explicó durante su visita al programa de Jimmy Fallon por qué había decidido no ponerse a las órdenes de uno de los guionistas y productores televisivos más importantes de nuestro tiempo. “Sinceramente, nadie escribe mejor para las mujeres que él. Es increíble”, afirmó su esposa, consciente del éxito de series como Ally McBeal o Big Little Lies, dos ejemplos de su particular talento para los protagonistas femeninos. “Y, sin embargo, valoro más nuestra relación que un buen papel. Creo que es demasiado arriesgado”. Pfeiffer también achacó a sus respectivos caracteres la vigencia de esa regla matrimonial. “Los dos somos bastante intensos cuando trabajamos, así que si llego a casa, he tenido un mal día y estoy disgustada por algo, quiero que él esté de mi parte porque no ha oído la otra versión. Eso tiene mucho valor”.. BEVERLY HILLS, CA – JANUARY 07: David E. Kelley, Michelle Pfeiffer arrives at the 75th Annual Golden Globe Awards at The Beverly Hilton Hotel on January 7, 2018 in Beverly Hills, California. (Photo by Steve Granitz/WireImage)Steve Granitz (WireImage). La pareja lleva más de tres décadas demostrando que su fórmula funciona precisamente porque cada uno tiene su espacio. Y quizá no sea casualidad que Pfeiffer llegara a esa conclusión después de una experiencia matrimonial muy distinta. Antes de Kelley, e incluso antes de convertirse en una de las actrices más conocidas de las últimas décadas, dio el ‘sí, quiero’ en 1981 al también actor Peter Horton. Se conocieron con apenas 22 años en una clase de interpretación en Los Ángeles y estuvieron casados durante siete años, durante los cuales, esta vez sí, colaboraron en distintos proyectos. Horton, que décadas más tarde se convertiría en productor de series como Anatomía de Grey, también desempeñó un papel decisivo en otro momento de la vida de Pfeiffer: fue quien la ayudó a salir de una secta en la que había caído durante sus primeros meses en Hollywood.. Reclutada por una pareja de entrenadores personales, Pfeiffer perteneció a un culto vinculado al respiracionismo, una corriente que aspira a la perfección espiritual mediante el rechazo de la alimentación convencional. Lo que comenzó como una introducción al veganismo evolucionó hasta la obligación de sobrevivir sin comer ni beber, mientras sus miembros controlaban cada uno de los pasos de la joven y la drenaban económicamente en cada reunión. Horton, que por entonces preparaba un papel para una película sobre una secta, fue quien abrió los ojos a Pfeiffer. “Cuando oí cómo describían la manipulación psicológica, supe que yo estaba en una”, declaró la actriz a The Telegraph. Aquella experiencia no la apartó de la preocupación por el bienestar físico: con los años ha practicado tanto el veganismo como la dieta paleo y ha convertido el yoga y el pilates en parte de una rutina en la que, según sus propias palabras, no existen los atajos. “Hay que comer bien. Tienes que hacer ejercicio. Tienes que dormir. Siempre estamos buscando esa solución mágica, y no existe”. Una filosofía que, a sus 68 años, Pfeiffer parece haber aplicado también a su matrimonio. Quizá para que una relación funcione durante tres décadas no haga falta compartirlo todo… especialmente un plató.
La historia del séptimo arte está repleta de parejas que conciliaron una relación sentimental con una profesional en los platós de rodaje. John Cassavetes afirmaba que “no había diferencia entre la vida y el cine” para Gena Rowlands y él, Liv Ullmann explicó cómo la “telepatía emocional” que había desarrollado con Ingmar Bergman les ahorraba tener que darse instrucciones en plató y Diane Keaton concluyó que los personajes que Woody Allen escribía para ella eran “versiones amplificadas” de sus confidencias en el hogar. Pero si la complicidad, la inspiración o la eficiencia pueden convertirse en grandes aliadas creativas, también son muchas las parejas que han comprobado cómo trabajar juntas puede trasladar los problemas profesionales a la vida privada. Michelle Pfeiffer es una de ellas. Durante casi 30 años, la actriz se ha negado a trabajar con su marido, el afamado productor televisivo David E. Kelley. “He visto a muchas parejas que parecían tener un matrimonio estupendo y luego se ponían a trabajar juntas y, al año siguiente, estaban pidiendo el divorcio”, explicó la estrella de 68 años. Una regla que, sin embargo, ha roto este 2026 con una serie que le ha valido una nominación a los próximos premios Emmy.. Seguir leyendo
