Este reportaje forma parte de un especial de ‘El País Semanal’ sobre los retos de las ciudades. Hemos viajado a cinco capitales de provincia en busca de alternativas para un futuro más habitable: Seguir leyendo
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Este reportaje forma parte de un especial de ‘El País Semanal’ sobre los retos de las ciudades. Hemos viajado a cinco capitales de provincia en busca de alternativas para un futuro más habitable:El sol tiñe de dorado la fachada de la catedral de Murcia. El centro histórico y sus calles con nombres de gremios medievales se despereza adormilado. Pero, a solo unos pasos de la plaza del Cardenal Belluga, la Gran Vía ruge con tal estrépito que los vecinos cierran con prisa las ventanas para que el ruido no ensordezca el primer café del día. La principal arteria de la capital murciana está colapsada y son solo las ocho de la mañana. Los coches se amontonan, echan humo al ralentí en los semáforos, embotan la mente con sus pitidos. Pero el tráfico irritante no es otra cosa que la muestra perfecta de un hecho innegable: Murcia está llena de vida.La plaza de Santo Domingo, lugar de encuentro de los jóvenes murcianos por las tardes después de clase.Markel RedondoDurante años ignorada, no deja de sumar habitantes en silencio y con discreción. De 2000 a 2025 ha aumentado su población en un 32,1%, llegando hasta los 479.405 residentes, lo que la convierte en la séptima ciudad más poblada de España y también en una de las más jóvenes, con una edad media de 42,2 años.Murcia funciona como un centro gravitacional de los pueblos de la periferia. Soleada, cálida, con inviernos suaves y una planificación a escala humana, mantiene una decente oferta cultural y gastronómica sin el coste de vida ni la masificación de las grandes urbes. Con dos universidades, edificios de oficinas y de la Administración pública y sus respectivos puestos de trabajo, vivir en Murcia se antoja la opción más atractiva dentro de la región. Los precios de la vivienda siguen siendo moderados en comparación con otras ciudades españolas. Las habitaciones de estudiantes se alquilan por 250 euros al mes, muy lejos de los casi 600 de Madrid, y un piso de tres dormitorios con garaje y piscina no supera los 200.000 euros de venta en una de las pedanías, lo que probablemente explique el hecho de que el 76% de los murcianos se sientan satisfechos de vivir en su región, según la encuesta de calidad y hábitos de vida de la Universidad de Murcia. “Los habitantes de esta ciudad tienen una perspectiva muy lúdica de la vida, de la diversión, de la sociedad mediterránea, en la que estás más satisfecho con lo que tienes”, explica Ismael Crespo, catedrático de Ciencia Política y responsable de la encuesta.Domantas Milaknis, que llegó a Murcia con sus padres desde Lituania.Markel Redondo“Yo he vivido años fuera, he viajado mucho y no hay un sitio como este para vivir. Está cerca de todo y tiene la playa a 30 minutos”, explica la farmacéutica Macarena Vitoria Cañamas mientras mece a su hijo. Manuel nació hace solo dos días y ambos están en el Hospital Virgen de la Arrixaca, situado en la pedanía de El Palmar, la misma de la que es originario Carl
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