Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) ha sido galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2026. El premio, concedido por el Ministerio de Cultura, está dotado con 30.000 euros. El jurado ha destacado a la artista sevillana por “su construcción de una de las trayectorias más singulares y reconocibles del arte español contemporáneo. A través de la performance, la fotografía, el vídeo y la instalación ha revisado críticamente los imaginarios culturales españoles, abordando cuestiones vinculadas al género, la tradición, el folclore, la identidad colectiva y las estructuras de poder”.. Seguir leyendo
La artista sevillana ha desmontado los tópicos del folclore español con perspectiva de género
Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) ha sido galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2026. El premio, concedido por el Ministerio de Cultura, está dotado con 30.000 euros. El jurado ha destacado a la artista sevillana por “su construcción de una de las trayectorias más singulares y reconocibles del arte español contemporáneo. A través de la performance, la fotografía, el vídeo y la instalación ha revisado críticamente los imaginarios culturales españoles, abordando cuestiones vinculadas al género, la tradición, el folclore, la identidad colectiva y las estructuras de poder”.. Albarracín despuntó en los noventa y los primeros 2000 desmontando los mitos del folclore español con ironía feroz y mirada siempre feminista. Su práctica, que pasa por disciplinas como la performance, el vídeo y la instalación, parte del estereotipo cañí para convertirlo en herramienta crítica. Varias de sus obras lo atestiguan. En Techo de ofrendas, la artista suspendió centenares de trajes de flamenca como una especie de exvoto colectivo. En Lunares, estampó con su propia sangre un traje de faralaes. En Tartero presentó un toro bravo disecado a tamaño real. Y en Musical Dancing Spanish Doll(s) trabajó, con distancia sardónica, el cliché de la muñeca española.. Recientemente, su nombre se vinculó, de nuevo, al de Rosalía porque las imágenes del videoclip de Berghain remiten a otras de sus piezas más antiguas, las que protagonizó Albarracín en Viva España (2004), performance de Albarracín en la que, vestida con abrigo amarillo, tacones e idénticas gafas de sol, recorría el centro de Madrid seguida por una banda popular que repetía sin tregua el pasodoble del título. “Resumir una pieza en dos líneas es difícil: hay muchas capas de significado. Pero es cierto que, desde 1999, me interesó trabajar la imagen de España: cómo nos ven fuera y cómo nos vemos dentro, en lo relativo al folclore, la identidad y la cuestión del género”, explicaba Albarracín a EL PAÍS, entonces. “Quería repensar nuestra cultura. De ahí esa ambivalencia: celebración y violencia conviven en esa obra”.. A la izquierda, una imagen del vídeo de ‘Berghain’, con Rosalía en el centro. A la derecha, ‘Viva España’ (2004), ‘performance’ de Pilar Albarracín.SONY / PILAR ALBARRACÍN. El trabajo de Albarracín se ha expuesto en el MoMA PS1 de Nueva York, el Hamburger Bahnhof de Berlín, el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, el Kiasma de Helsinki y otras instituciones europeas y americanas. “Esta presencia internacional ha contribuido a situar su producción dentro de los discursos del arte contemporáneo internacional y a ampliar la consideración de determinadas cuestiones vinculadas a la cultura española”, ha valorado el jurado presidido por Ángeles Albert, directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes y Jesús Carrillo Castillo, subdirector general de Artes Visuales y Creación.. La performance Viva España forma parte de cuatro colecciones, todas ellas extranjeras: la colección Louis Vuitton, propiedad del magnate Bernard Arnault; el Museo de Arte de la Ciudad de París, una colección privada en Washington y otra en Portugal. Ninguna de ellas es española, posible síntoma de un reconocimiento que, a veces, ha sido mayor en el extranjero que en su propio país hasta ahora. “España ha tardado en querer verse a sí misma. Yo he trabajado mucho aquí, el público me ha apoyado y he estado presente en museos y exposiciones”, matizaba Albarracín en este periódico. “Que las obras entren o no en determinadas colecciones es otro asunto, pero el tiempo lo coloca todo en su sitio. De hecho, este año, en esta nueva etapa del Reina Sofía, he entrado en su colección con varias obras. Y lo mismo ha sucedido en el IVAM”.. El trabajo de la artista, desde una mirada feminista, aborda cuestiones como el género, la tradición y la representación del cuerpo mediante la ironía, la teatralidad y una crítica social incisiva. La propia artista se convierte en protagonista de muchas de sus obras. Así sucedió en 2015 cuando se puso delante de su cámara vestida de torera con una olla en la mano en la portada de la revista Toros, un folleto anual que se publica con motivo de la Feria de Santiago en Santander. “El trabajo de los artistas es hacer que el público reflexione”, dijo entonces Albarracín. Un año antes había firmado en un artículo publicado en este periódico que la olla representaba la eterna promesa de una vida más fácil para la mujer. “Me interesa la comparación entre el mundo taurino, la idea de la faena, de la lucha, o el cuerpo con el otro mundo que es el de la mujer y su batalla diaria”, decía.. La creadora ha situado mucho su foco en la mujer andaluza y en unas tradiciones vinculadas al folclore que, pese al paso del tiempo, continúan presentes en la vida cotidiana de distintos sectores sociales del sur de España. “La revisión de lo español, la puesta en valor de los folclores, no solo el andaluz, que es el mío, sino también otros, y una sensibilidad para recolocar ciertas piezas de esa tradición y exigir más igualdad, más justicia, más creatividad. Quien tiene visibilidad puede amplificar ese mismo espíritu”, se define la creadora.
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