El actor y escritor Elías González presenta la novela ‘Yo, Eduard’, una obra satírica que expone el funcionamiento interno del mundo de la actuación para explorar las razones y repercusiones de rechazar una vida dedicada al arte. Paul Thomas Anderson, al recibir su Oscar: «Que la decencia y el sentido común vuelvan a estar de moda una vez más». La industria del entretenimiento, y la actuación en particular, son profesiones envueltas en una mezcla de familiaridad y misterio. Todo el mundo tiene una opinión sobre la industria del cine, y todo el mundo cree que sabe exactamente lo que sucede detrás de las escenas. De hecho, sería difícil creer en otra cosa, dadas las innumerables ceremonias de entrega de premios y el foco de atención de los medios en sus alfombras rojas. En realidad, al contrario de lo que a veces parecen, los actores y la gente del teatro son seres insoportables. Esa es la conclusión después de leer Yo, Eduard, una adictiva y hilarante sátira de la industria cinematográfica. En una novela que rompe los mitos del mundo de la actuación, el escritor y actor Elías González ofrece una crítica del glamour que define la industria, exponiendo su funcionamiento interno. El trabajo, concebido a partir del resentimiento del autor hacia los negativos acumulados en cientos de castings en su carrera, aborda este tema a través de la ironía. González lleva 20 años dedicado a las artes dramáticas y, aunque reconoce el Diario.
La industria del entretenimiento, y especialmente el ámbito de la actuación, es un gremio del que se sabe cada vez menos al mismo tiempo. Todo el mundo tiene una opinión sobre la industria del cine, y todo el mundo cree que sabe exactamente lo que sucede detrás de las escenas. De hecho, sería difícil creer en otra cosa, dadas las innumerables ceremonias de entrega de premios y el foco de atención de los medios en sus alfombras rojas. En realidad, al contrario de lo que a veces parecen, los actores y la gente del teatro son seres insoportables. Esa es la conclusión después de leer Yo, Eduard, una adictiva y hilarante sátira del mundo del cine. Como una crítica al glamour y el brillo que definen la industria, el escritor y actor Elías González expone su funcionamiento interno en una novela que rompe sus mitos. El trabajo, concebido a partir del resentimiento del autor hacia los negativos acumulados en cientos de castings en su carrera, aborda este tema a través de la ironía. González lleva 20 años dedicado a las artes dramáticas y, aunque reconoce el Diario. Sobresale más en la actuación que en la escritura, así que tuvo que comprometerse a documentar la hipocresía de todo ese brillo y glamour de Hollywood.
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El actor y escritor Elías González presenta la novela ‘Yo, Eduard’, una obra satírica que expone el funcionamiento interno del mundo de la actuación para explorar las razones y repercusiones de rechazar una vida dedicada al arte. Paul Thomas Anderson, al recibir su Oscar: «Que la decencia y el sentido común vuelvan a estar de moda una vez más». La industria del entretenimiento, y la actuación en particular, son profesiones envueltas en una mezcla de familiaridad y misterio. Todo el mundo tiene una opinión sobre la industria del cine, y todo el mundo cree que sabe exactamente lo que sucede detrás de las escenas. De hecho, sería difícil creer en otra cosa, dadas las innumerables ceremonias de entrega de premios y el foco de atención de los medios en sus alfombras rojas. En realidad, al contrario de lo que a veces parecen, los actores y la gente del teatro son seres insoportables. Esa es la conclusión después de leer Yo, Eduard, una adictiva y hilarante sátira de la industria cinematográfica. En una novela que rompe los mitos del mundo de la actuación, el escritor y actor Elías González ofrece una crítica del glamour que define la industria, exponiendo su funcionamiento interno. El trabajo, concebido a partir del resentimiento del autor hacia los negativos acumulados en cientos de castings en su carrera, aborda este tema a través de la ironía. González lleva 20 años dedicado a las artes dramáticas y, aunque reconoce el Diario.
