Salió con suficiencia por la puerta grande como colofón a su temporada en una espléndida tarde de «No hay billetes»; Morante dejó cosas toreras y perdió el premio con la espada; una oreja para Tomás Rufo Leer
Salió con suficiencia por la puerta grande como colofón a su temporada en una espléndida tarde de «No hay billetes»; Morante dejó cosas toreras y perdió el premio con la espada; una oreja para Tomás Rufo Leer
La despedida de temporada en Valencia acabó teniendo un nombre propio: Roca Rey. En una plaza entregada desde mucho antes del paseíllo, con el lleno absoluto y la emoción desbordada por la celebración del Día de la Comunidad Valenciana, el peruano volvió a exhibir ese poder de convocatoria y esa capacidad de imponerse a cualquier circunstancia que le han convertido en uno de los grandes dominadores de la temporada, informa Aplausos.. Ya en su primero, brindado al público que le profesa una fidelidad casi incomparable en Valencia, puso la plaza en pie desde el arranque con los cambiados por la espalda y de rodillas en los medios. El toro tuvo más intención que fondo y fue perdiendo empuje, pero Roca Rey sostuvo la emoción a base de compromiso y entrega. Ni siquiera el helicóptero que sobrevoló el coso y rompió por momentos la concentración logró descomponer una faena firme y vibrante que rubricó con una estocada perfecta para cortar la primera oreja.. Brindis de Morante a Luis de la Fuente. Aún más mérito tuvo su actuación frente al quinto, un toro rajado y deslucido que rehusó la pelea desde el comienzo. Allí apareció el Roca Rey más poderoso. Fue él quien puso todo lo que le faltaba al animal: decisión, ritmo y ambición. Le ganó constantemente la acción, lo metió en la muleta y construyó una labor de creciente intensidad que culminó con unas ajustadísimas bernadinas y otra estocada de manual. Valencia volvió a rendirse a sus pies.. La rivalidad artística con Morante sobrevoló toda la tarde. El sevillano dejó instantes de enorme inspiración desde el mismo recibo al primero, con verónicas de gran belleza, y firmó una obra de profundo contenido frente a un toro muy limitado. Al natural alcanzó sus momentos más brillantes en una faena de gran inteligencia que perdió opciones de premio con la espada. También en el cuarto dejó algunos fogonazos geniales, especialmente tres naturales extraordinarios arrancados a un toro sin apenas opciones.. Tomás Rufo completó el cartel con una actuación notable. Se sobrepuso a la mansedumbre del tercero para construir una faena meritoria, presidida por una excelente serie al natural, que le reportó una oreja. Con el sexto tuvo menos suerte, pues el toro acabó apagándose cuando la labor comenzaba a tomar vuelo.. Antes de todo ello, Valencia había vivido unos prolegómenos de enorme carga sentimental. Dos gigantescas senyeras presidieron el ruedo y la interpretación del himno emocionó a las cerca de 10.000 personas que llenaron la plaza. Pero, una vez roto el paseíllo y consumida la emoción inicial, la tarde quedó definitivamente marcada por el doble golpe de autoridad de Roca Rey, protagonista principal de la última gran cita del año en la capital valenciana.. Ficha. Cinco toros de Álvaro Núñez y un remiendo de Torrealta (1º), correctos de presentación, corrida dispar, de manejable trato pero justos de raza. Morante, saludos en ambos; Roca Rey, oreja tras aviso y oreja tras aviso; Rufo, oreja y silencio. Lleno de «No hay billetes». El banderillero Javier Gómez Pascual, a las órdenes de Roca Rey, se cortó la coleta.
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