Este año Barcelona es Capital Mundial de la Arquitectura. Por eso celebró, del 28 de junio al 2 de julio, el Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos. Fue la primera ocasión en que una ciudad lo acogía por segunda vez. Unos 8.000 profesionales aterrizaron en el Forum para repensar cómo construir el planeta. Entre ellos, Xu Tiantian (Fujian, China, 51 años). En la vanguardia de su disciplina, tras estudiar en Harvard y trabajar en OMA —el estudio de Róterdam liderado por Rem Koolhaas—, representa la urgencia de actualizar la tradición. También la reivindicación de lo rural y la necesidad de combinar alta tecnología con pretecnología. Dulce y pausada, explica que ha sido su eficacia, la aceptación de no ser perfecta y no trabajar en fin de semana lo que le ha permitido ser madre de tres hijos y arquitecta internacional.. Seguir leyendo
Formada en Pekín y en Harvard, la arquitecta china empezó en la vanguardia contemporánea para luego cuestionarla y apostar por la tradición rural de su país. Entre dos mundos -Oriente y Occidente-, ha recibido reconocimientos de ambos por su defensa del conocimiento compartido.
Este año Barcelona es Capital Mundial de la Arquitectura. Por eso celebró, del 28 de junio al 2 de julio, el Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos. Fue la primera ocasión en que una ciudad lo acogía por segunda vez. Unos 8.000 profesionales aterrizaron en el Forum para repensar cómo construir el planeta. Entre ellos, Xu Tiantian (Fujian, China, 51 años). En la vanguardia de su disciplina, tras estudiar en Harvard y trabajar en OMA —el estudio de Róterdam liderado por Rem Koolhaas—, representa la urgencia de actualizar la tradición. También la reivindicación de lo rural y la necesidad de combinar alta tecnología con pretecnología. Dulce y pausada, explica que ha sido su eficacia, la aceptación de no ser perfecta y no trabajar en fin de semana lo que le ha permitido ser madre de tres hijos y arquitecta internacional.. Su arquitectura defiende la tradición y el mundo rural.. Ha sido un aprendizaje profesional y personal. Crecí en Fujian, en un centro histórico que conserva la arquitectura tradicional y, por lo tanto, la escala humana. Un amigo me invitó a visitar los pueblos de las montañas de Songyang, al sureste de Shanghái. Me llamó la atención que o estaban despoblados o solo quedaban ancianos. Me planteé qué estábamos haciendo con nuestro patrimonio, nuestra tradición y el esfuerzo de nuestros antepasados.. Esa preocupación guía a Wang Shu, el arquitecto chino que ganó el Pritzker en 2012.. Él también trata de actualizar la tradición. No me interesa momificarla formalmente, urge que salvemos el conocimiento de cómo vivir en este planeta.. El artista Ai Weiwei le hizo su primer encargo: unos baños.. En 2004 vivía en Róterdam. Y, con mi marido y los niños, regresamos de vacaciones. China se estaba recuperando de una pandemia anterior a la covid. Era un lugar vibrante. Ai Weiwei todavía no era un artista muy conocido. Diseñaba un parque y quise conocerlo. Me fascinó su idea de una arquitectura frugal.. Rem Koolhaas también la había fascinado.. Son dos personas muy inteligentes. Te ayudan a ver el mundo de otra manera.. A Koolhaas le interesa lo que todavía no tiene nombre.. Y a Ai Weiwei lo que permanece.. ¿Qué aprendió?. A pensar. A solucionar problemas. Y llega un momento en que puedes cuestionar algunas cosas.. Xu Tiantian, durante su visita al Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos en Barcelona.Leila Méndez. Cuestionó la vanguardia. ¿Cambió de opinión?. No fue un cambio de opinión, fue un encuentro conmigo misma. Pensé en el mundo que quería. En qué me gustaría aportar. Repasé mi vida: mi infancia en un barrio histórico en el que había viviendas con patio, luz y ventilación. De pequeña no lo valoraba, pero luego me faltaba esa escala, el tacto de materiales no industriales… Concluí que estábamos intentando dar con nuevas formas para abordar la crisis climática en lugar de prestar atención a cómo lo habían hecho nuestros antepasados, con cubiertas inclinadas, patios… En el norte de China los ladrillos son grises porque la arcilla tiene ese color. En algunas zonas de Asia son más amarillos por el barro del lugar. Los ingredientes hablan del lugar. Me planteé por qué habían dejado de hacerlo.. ¿La industrialización?. El supuesto progreso.. ¿La modernidad desarraigó los edificios?. Algunos arquitectos, para refrescar un piso, solo saben poner aire acondicionado. En los ochenta y en los noventa, en China como en España, se diseñaba para evitar el calor. Muy poca gente tenía aire acondicionado. Hoy mis hijos no sabrían vivir sin él y en el sur de la India la población entera soporta olas de calor de hasta 50 grados pensando un poco más que lo que se necesita para darle a un botón. El cambio climático es el primer problema de la arquitectura y uno de los grandes problemas del mundo.. ¿Cómo solucionar el calor creciente?. Con paciencia, capacidad de convivencia y mejor arquitectura. El cuerpo puede adaptarse al cambio de temperaturas. No es necesario vivir siempre a 22 grados. Uno aprende a buscar la sombra, a ventilar…, pero las generaciones jóvenes son inmediatistas. Les cuesta lidiar con las imperfecciones del mundo. Y el mundo es muy imperfecto y cambia continuamente. La tolerancia se puede entrenar.. ¿La arquitectura ayuda a hacerlo?. Puede. Pero exige pensar: cambiar de acera al caminar, de estancia en la casa, cerrar compuertas, abrir ventanas. La tecnología no requiere pensamiento. Depender tanto de ella ha reducido nuestra destreza para adaptarnos al mundo con naturalidad. Por eso me interesa rescatar la inteligencia colectiva que, a lo largo de miles de años, fue decidiendo cómo hacíamos las cosas.. ¿Despreciamos ese legado?. Repensar el mundo de cero simplemente porque existen tecnologías para hacerlo demuestra una gran ignorancia. Construir en el desierto rascacielos de muro cortina poniendo aire acondicionado es ignorancia, no progreso.. ¿Qué recomienda?. Que no nos obsesionemos con la alta tecnología y busquemos soluciones en la pretecnología (low tech). Es inteligencia colectiva basada en cómo la gente ha habitado la tierra durante millones de años.. Históricamente, ha habido olas de calor.. Y deshielos y tormentas tropicales. Y la naturaleza responde. Y la arquitectura tradicional, también. Cada año, al final del verano, en muchas ciudades chinas llegan grandes tormentas. En las grandes urbes, se colapsa el sistema de drenaje del agua y el sistema de cloacas. En los pueblos no sucede.. ¿Por el tamaño?. No. Por la experiencia. Adaptaron su manera de construir para protegerse de tormentas futuras.. Creció en un país comunista.. El comunismo se implantó en China en 1949, el año en que nació mi padre. Su generación creció bajo ese sistema político. En los ochenta, mi generación creció bajo una reforma política que fue progresivamente haciéndose económica y que hoy continúa. La economía manda en cualquier tipo de régimen político.. ¿Qué fue lo mejor y lo peor de su infancia?. En mi infancia nada cambiaba. Eso puede ser lo mejor y lo peor.. ¿Qué es diferente en la de sus hijos?. De niña viví en un país donde había, entre la mayoría de la población, cierta igualdad: una vida sencilla. Pero esos edificios tradicionales, con patios, en los que crecimos eran un buen lugar para vivir. Mis hijos viven en un apartamento contemporáneo de los que empezaron a construirse en los años noventa. Esa arquitectura es peor.. ¿Hay alternativa para que todo el mundo pueda tener vivienda?. La tradición la ofrecía. Pero hoy los jóvenes necesitan que las cosas sean fáciles y rápidas. Ese es el criterio. No se fijan en los costes de esas soluciones que les requieren menos esfuerzo.. ¿Se puede aprender de tradiciones ajenas a un lugar?. Claro. Yo crecí en un mundo que se movía en bicicleta. En mi infancia no había coches. Todavía pedaleo. Pero ahora, medio mundo utiliza bicicletas porque es más barato, porque es posible…. China vivió un momento de rechazo a las bicicletas.. Con la llegada de los coches, a principios de este siglo. Pero está cambiando. En la vida es difícil aprender de los demás. Uno necesita experimentar las cosas por sí mismo.. Xu Tiantian, en un momento de la entrevista con ‘El País Semanal’.Leila Méndez. El jardín es un elemento fundamental de la arquitectura china porque es un microcosmos.. Aunque sea pequeño, representa al universo. Un arquitecto debe entender cómo funciona la naturaleza. Un jardín refleja la relación entre esta y los seres humanos. La modernidad no aprendió de la naturaleza, quiso racionalizarla, la hizo desaparecer. Con la modernidad los edificios se aislaron, se desconectaron del lugar. Ese fue el principio de construir mal.. ¿Está en contra de los rascacielos?. Somos muchos en el planeta y necesitamos la densidad que hacen posible. Pero es un error desconectar del lugar. El lugar indica cómo construir.. ¿Cómo puede un rascacielos reconectar con la naturaleza?. Perdiendo pureza, probablemente dejando de ser un prisma perfecto. No hablo de jardines verticales, eso es la solución equivocada por precio, mantenimiento e insostenibilidad. Muchas de las estrategias de verdificación son un chiste, un maquillaje inútil. Aprender de la naturaleza no es eso. En el jardín chino, el vacío representa la naturaleza y eso —en forma de patio, aire o conexión con el exterior— se puede llevar a los rascacielos.. ¿La arquitectura moderna ha sido arrogante?. Y la posmoderna. La unión entre renovación formal y tecnología llevó a buscar edificios absurdos que incluso cuestionaban la ley de gravedad. Fue un fenómeno que nos retrató como sociedad. Cuando no teníamos alta tecnología, se construía con los materiales del lugar. Hoy se llama kilómetro 0. Pero los romanos lo llamaban genius loci: el genio del lugar. El conocimiento de cómo construir lo obtenían de entender su clima y su geografía. No importaban mármol de Italia para hacer un edificio.. Lo hacía la arquitectura del poder.. Justamente, para demostrar su poder. El problema sucede cuando eso se convierte en el modelo. Y no en la excepción. La arquitectura rica y poderosa siempre ha sido arrogante. La tradición estaba pensada para todos.. La historia de la arquitectura es la de la arquitectura poderosa.. Porque es la excepcional. Comenzó con las iglesias y los palacios y continuó con los poderes económicos y la arquitectura espectáculo de finales del siglo XX. Todavía se construye mayoritariamente así en China y en Oriente Próximo. En las escuelas se enseñaba a construir para demostrar el poder. No para proteger a la gente.. ¿Qué arquitectura nos retrata hoy?. Los arquitectos solían trabajar para los ricos y los poderosos. Hoy muchos se plantean su profesión no para servir al poder, sino para mejorar el planeta.. ¿Es su caso?. Para mí, formada en la vanguardia moderna, estudiar la arquitectura vernácula y darme cuenta de su lógica y su sabiduría fue una revelación. Porque por encima de la genialidad defiende la colaboración. Creo que es lo que necesitamos.. Defiende la pretecnología.. La alta tecnología nos hace muy dependientes. Sin ella dejamos de funcionar. No todo requiere el mismo nivel de tecnología. Si el edificio está bien diseñado y construido, sabrá protegerse de los vientos y aprovechar las brisas. El arquitecto está dejando de ser un artista para convertirse en una especie de médico. Muchos arquitectos queremos curar errores pasados.. Habla de la arquipuntura…. Revitalizar es más importante que reparar. Reparar consiste en hacer que algo vuelva a funcionar. Revitalizar es darle de nuevo vida, inyectarle energía. La acupuntura libera energía bloqueada. Y lo que llamo arquipuntura aprovecha un potencial no desarrollado en los edificios.. ¿Qué se desaprovecha?. La gente del campo siempre sabe cuándo va a llover. Nosotros tenemos que mirarlo en el móvil. Ellos han aprendido a fijarse en el lugar. A saber qué indica cada viento.. La arquitecta Xu Tiantian posa tras la entrevista en Barcelona.Leila Méndez. ¿En su familia hay médicos?. No.. ¿De dónde le vino la idea de la arquipuntura?. La acupuntura es habitual en la vida cotidiana china. No vamos al hospital si no tenemos algo grave. Para dolores y enfermedades pasajeras, como un resfriado, vamos al médico tradicional, el acupuntor, que nos aplica sus tratamientos para desbloquear nuestra energía. Cuando la sangre circula bien, todo en el cuerpo mejora. Y eso es lo que busca el acupuntor: favorecer que el cuerpo se desbloquee. Creo que aquí se llama medicina alternativa.. Despierta suspicacias.. Porque vivimos en un tiempo del blanco o el negro. Quien necesita denostar otras opciones, en lugar de probarlas o respetarlas, no está muy seguro de la suya. Si cuando tienes fiebre en lugar de darte la misma pastilla que a todo el mundo tienen en cuenta si eres hombre o mujer, si tienes otras dolencias…, la cura es a la carta, a tu medida. El concepto tiene sentido. La medicina moderna está industrializada. Y las curas de acupuntura son artesanas. Creo que lo mismo sucede con la arquitectura y con la construcción. Es difícil rentabilizar lo hecho a medida si quieres ganar mucho dinero. Y las grandes empresas lo que quieren es eso: no un oficio, ganar mucho dinero. La tradición, en cambio, diseña a medida.. Su enfoque de desbloquear lo que no funciona en la arquitectura… ¿tiene que ver con que es mujer?. Todas las industrias y profesiones del planeta deben cuestionarse su forma de producción, de la agricultura al periodismo y, por supuesto, la arquitectura. Deben plantearse qué les aporta y qué les quita la industrialización. Cuidar al otro es una manera de cuidarte. Estar orgulloso del trabajo que haces es cuidar el planeta. El legado de cuidados que yo querría dejar necesita a los hombres y a las mujeres. Se habla de la madre naturaleza. Pero yo defiendo la colaboración, no la competitividad.. Es una excepción: arquitecta internacional con tres hijos.. No es fácil lidiar con la maternidad y mantener una profesión. Mi estrategia ha sido la eficacia. Somos seis. Nunca trabajamos los fines de semana. Era sumamente eficaz las seis horas que estaba en la oficina. El resto… para mis hijos.. ¿Qué hacen sus hijos?. La mayor, un doctorado en economía. Le interesa la justicia social. La segunda estudió Historia del Arte y Filosofía. El pequeño es nadador. Todos tienen una opinión y una pasión propia.. Su trabajo es exquisito…. Al final, lo lógico y respetuoso es bonito. Lo estético no es una capa de maquillaje, es esencial. La belleza es que las cosas tengan sentido.. Ha trabajado en las aldeas de Sonyang durante 20 años. El primero lo hizo probono.. Visitábamos las aldeas y lo querían demoler todo y copiar a las grandes ciudades. Les hablábamos de revitalizar en lugar de demoler. Y de emplear el bambú local como estructura en lugar del metal porque allí había mucha gente que sabía cómo trabajar el bambú.. ¿Cómo pagaba a sus seis empleados?. Hicimos 12 proyectos sin cobrar. Pero teníamos otros encargos. Fue una estrategia. No creo en no pagar. Pagamos razonablemente. Pero no ofrecemos tres o cuatro propuestas, ofrecemos una. Eso nos permite ahorrar energía nuestra y del cliente. Creemos en la eficacia.. Suena radicalmente eficaz. Pero es muy dulce.. Se puede ser las dos cosas, ¿no? La eficacia ruda desprestigia la eficacia.. Su cambio de perspectiva al pensar la arquitectura ¿ha tenido eco en su vida?. Sí. Me ha llevado a cuestionar las novedades planteándome cuál puede ser su futuro. A valorar la humildad. Hay muchas maneras de hacer las cosas bien. Y cuando están bien hechas son bonitas. Me interesa la arquitectura anónima que se confunde con la topografía o la naturaleza. Lo primero que debe aprender un arquitecto es que un proyecto no se termina nunca. Cuando lo entregas al cliente, ahí empieza su vida. Mi trabajo es un aprendizaje continuo. Y creo que eso es la vida: llegar a aparentes certezas para que algo más te invite a cuestionarlas.
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