Los festivales de verano pueden tener sorpresas, y no siempre son artísticas. A la hora prevista para el primer concierto de la noche la lluvia llevaba tiempo cayendo como invitada especial, y no solicitada, del festival de Porta Ferrada, haciendo temer lo peor. Pero las previsiones anticipaban que sólo se trataría de una actuación limitada en el tiempo, de forma que reivindicado su papel la doble actuación de Joan Garriga i el Mariatxi Galàctic como telonero y de Los Delinqüentes, que no renunciaron pesa a todo a su set de casi tres horas, prolongaron la noche hasta más allá de cualquier previsión. ¿Problema?, ninguno. Las cerca de 4.000 personas allí congregadas pasaron, por la felicidad y complicidad mostrada, una de las noches de su vida, y en una juerga que incluyó el arco que va de nietos a abuelos, santificó el gamberrismo andaluz que tantas glorias ha dado. Los Delinqüentes una de ellas. Como dicen por allí, y en ocasiones más como una frase hecha que como una realidad, musho arte. Esta vez sí.. Seguir leyendo
La banda jerezana se rio de la lluvia, del mundo y de ellos mismos en el festival de la Porta Ferrada
Los festivales de verano pueden tener sorpresas, y no siempre son artísticas. A la hora prevista para el primer concierto de la noche la lluvia llevaba tiempo cayendo como invitada especial, y no solicitada, del festival de Porta Ferrada, haciendo temer lo peor. Pero las previsiones anticipaban que sólo se trataría de una actuación limitada en el tiempo, de forma que reivindicado su papel la doble actuación de Joan Garriga i el Mariatxi Galàctic como telonero y de Los Delinqüentes, que no renunciaron pesa a todo a su set de casi tres horas, prolongaron la noche hasta más allá de cualquier previsión. ¿Problema?, ninguno. Las cerca de 4.000 personas allí congregadas pasaron, por la felicidad y complicidad mostrada, una de las noches de su vida, y en una juerga que incluyó el arco que va de nietos a abuelos, santificó el gamberrismo andaluz que tantas glorias ha dado. Los Delinqüentes una de ellas. Como dicen por allí, y en ocasiones más como una frase hecha que como una realidad, musho arte. Esta vez sí.. Abrió plaza Joan Garriga, un monumento a la música de fiesta mayor revisitada en clave caribeña, rumba, reggae y hasta rock, como ocurrió a las primeras de cambio con la irónica El rock&roll és mort. Con su acordeón diatónico en ristre, Joan y su trío organizaron un calentamiento que explotó con temas como Perquè, una bachata que ya es lenguaje franco entre generaciones, algo así como Volant, con su pálpito reggae, de su anterior proyecto, La Troba Kung-Fu. De ella también cayó Flor de Primavera. En apenas una hora, Joan batió ritmos de aquí y de allá, alegres, participativos y joviales, sin dejar fuera de campo el celebérrimo Sonajeros, su tema más popular encabezando Dusminguet, el proyecto que comenzó a cimentar su lenguaje de cruce. Lo llama patxanga jonda, ese lugar donde la pureza está casi proscrita, porque así es la calle, una mezcla, un espacio sin fronteras donde la convivencia establece vínculos sonoros y nadie pregunta por partidas de nacimiento.. Concierto de Los Delinqüentes en el festival de Porta Ferrada. Imagen cedida por la organización, autor: Txus Gracía.. Cambio de escenario y tiempo para ver que los sombreros de paja del Cruïlla habían sobrevivido al festival que los vio nacer, igual que la Venus con secador de cabello que decoraba el Fórum, también presente allí, en el Guíxols Arena. Y es que el festival de la Porta Ferrada es desde este año responsabilidad Barcelona Events Musical, organizador del Cruïlla. Por allí corría su responsable, Jordi Herreruela, recordando las dificultades de su proyecto, que no todos los festivales catalanes estén en manos de inversores que pueden confundir una salchicha con una butifarra. Desde luego, el programa de la noche ya planteaba sabor local, estricto con Joan Garriga y amplio pero reconocible y aplaudido con Los Delinqüentes, hijos de un Jerez de la Frontera cuyo lenguaje, como el de Kiko Veneno o Pata Negra, es notoriamente popular también en Catalunya.. Lo de Los Delinqüentes es puro gracejo popular, flamenco y rock con un cashondeosostenido con música y locuacidad. Ya mediado el concierto, Er Canijo de Jeré, uno de los líderes, dijo entre risas “se nos está yendo el concierto de las manos….pero a mí no me importa”. También dijo “Gibraltar es un territorio inglés que tenemos los españoles”, y anunció “vamos a tocar el himno de España”, lo que generó alguna suspicacia. La letra de este himno, fiel reflejo de la personalidad del grupo, narra el encuentro con un control de la Benemérita al que los interceptados responden con el título de la canción, No llevamos ná, una suerte de rumba con aires de chirigota gaditana, fruto de llevar algo más que agua en el cuerpo. Se trataba de un himno garrapatero, término que denota la filiación a un grupo que ha reaparecido este año para celebrar los 25 de la edición de su aclamado disco El sentimiento garrapatero que nos traen las flores, pura poesía, ¿no?, y de paso recordar la figura de Er Migue, miembro fundador del grupo muerto prematuramente con apenas 21 años. Su figura estuvo presente en vídeo y con su voz en múltiples canciones, dos de las cuales interpretó en su totalidad, Madriguera, centrando la parte acústica del concierto y Chinchetas en el aire, una balada rock para esos mecheros que ya no hay en los conciertos. Sí móviles, pero en un gesto absolutamente insólito no aparecieron significativamente hasta el hit Primavera Trompetera, casi antes de los bises y de que Muchachito Bombo Infierno saliese a cantar el reggae El pirata del Estrecho, un reggae, el clásico El muerto vivo popularizado por Peret y una pieza suya que triunfó como si fuese de Los Delinqüentes, un Ojalá no te hubiera conocido nunca que en realidad se titula Siempre que quiera pero a la que nadie llama así porque el público no quiere. La inventiva es de ida y vuelta con artistas así.. El concierto, claro está, fue una farra y jarana a destajo, otra celebración de picaresca, imaginación y humor sin tasa. Por ejemplo la lista de motes que denominan a los miembros del grupo y del equipo da para un diccionario. Por ejemplo, y no es de los más brillantes, Er Ratón es el tercer miembro fundador de la banda, una banda que en directo alcanza los nueve miembros que se reparten percusiones, multitud de guitarras, palmas y mucha, mucha autoparodia, como cuando desfilaban como desgarramantas por el escenario en Los Delinqüentes y La Banda del Ratón, o como cuando apareció un abuelo fumando un irreal porro de metro y medio que habría hecho salivar a Bob Marley en Abuelo Frederick, que tiene “sei’ deo’ en cada mano”. No, no es buena idea para un extranjero estudiar castellano con las letras del grupo, y menos con la de esta canción. Con el kazoo añadiendo guasa en algunos estribillos, er Canijo dijo en alguna ocasión “espero que esta gira no se vuelva a repetir, para nuestro bien”. Su público se hubiese desparramado aún más, pero una versión acústica de Trabubulandia, que habla de los trabubus antes de que los labubus naciesen. En la calle todo se inventa antes y ni la lluvia pudo con Los Delinqüentes en Sant Feliu de Guíxols.
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