Es más que probable que el collar cremallera de Van Cleef & Arpels, creado en 1938 como un desafío técnico inspirado en las cazadoras de los aviadores, nunca se hubiera cruzado con el biombo de papel de oro que firmó en 1906 Karl Beitel para el grupo Wiener Werkstätte, con evidentes aires japoneses que influenciaron el modernismo vienés. Seguir leyendo
Es más que probable que el collar cremallera de Van Cleef & Arpels, creado en 1938 como un desafío técnico inspirado en las cazadoras de los aviadores, nunca se hubiera cruzado con el biombo de papel de oro que firmó en 1906 Karl Beitel para el grupo Wiener Werkstätte, con evidentes aires japoneses que influenciaron el modernismo vienés. Seguir leyendo
Es más que probable que el collar cremallera de Van Cleef & Arpels, creado en 1938 como un desafío técnico inspirado en las cazadoras de los aviadores, nunca se hubiera cruzado con el biombo de papel de oro que firmó en 1906 Karl Beitel para el grupo Wiener Werkstätte, con evidentes aires japoneses que influenciaron el modernismo vienés.Estas dos piezas emblemáticas de las artes decorativas abren la exposición Glanzstücke, que hasta el 27 de septiembre podrá verse en el museo MAK de Viena. En opinión de Alexandrine Maviel-Sonet, responsable de la colección patrimonial de Van Cleef & Arpels, ambas son perfectas para iniciar el capítulo que los comisarios han llamado ‘Wanderlust’, dedicado a los viajes y que tiene como pieza central el yate Varuna, una preciosa miniatura de la maison que data de 1906.Los artistas de París y Viena se entregaron en cuerpo y alma a crear una artesanía extremadamente elaborada, rica en materiales y detalles, que luego fue una de las vertientes del modernismo. Como explica Lilli Hollein, directora del Museo MAK, el segundo más antiguo del mundo dedicado a las artes decorativas, la exposición es una oportunidad única para apreciar 500 piezas, de las que una gran parte se exhibe por primera vez. Estos objetos cuentan la historia del lujo y de la decoración desde dos puntos de vista: el de un museo y el de los archivos históricos. Desde 1970, la casa joyera ha hecho ingentes esfuerzos para recuperar sus creaciones más representativas, muchas en manos privadas, y componer una colección patrimonial que ya tiene más de 3.000 piezas.Alexandrine Maviel-Sonet, responsable del archivo y la colección patrimonial de Van Cleef & Arpels.Vicens Giménez (© Vicens Gimenez)Collar Barquerolle Lion.Vicens Giménez (© Vicens Gimenez)Hollein explica que la naturaleza de muchas piezas de la colección del MAK no permite incluirlas en la colección permanente, a pesar de su relevancia para la historia del arte. “Son objetos tan frágiles que solo pueden ser exhibidos excepcionalmente, por corto tiempo y en condiciones estrictas de iluminación y temperatura”. Entre estas piezas, la directora menciona una túnica de lino y seda de 1260 y la llamada “alfombra portuguesa”, de siete metros de longitud y datada en el siglo XVII.La exposición imagina un gran salón de baile vienés donde se encuentran las mejores obras de dos ciudades, París y Viena, donde la creación artística y la innovación vestían una vida social elitista de brillo y esplendor. Mientras Viena gestionaba la energía de sus grandes artistas y las partituras de sus genios, en París estallaba una ola de vitalidad protagonizada por el modernismo, un movimiento nacido en 1890 que recuperaba las formas orgánicas y naturales y predicaba la vuelta de la artesanía.En 1906, Van Cleef & Arpels se estableció en la plaza de Vendôme, donde estaban instalados los mejores joyeros y engastadores de la ciudad, y, además, se había
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