Cuando el pasado verano Javier Bardem anunció que iba a debutar en el teatro, cabía imaginar que lo haría con un papel estelar en una gran producción. Es lo que se espera de una estrella del cine con un Oscar, un Globo de Oro y muchos otros reconocimientos internacionales. Pero Bardem ha preferido hacerlo a su manera: en una sala de barrio con apenas 100 butacas, con textos breves de Chéjov, un reparto coral y un director prestigioso, Juan Carlos Corazza, pero no mediático. Seguir leyendo
Cuando el pasado verano Javier Bardem anunció que iba a debutar en el teatro, cabía imaginar que lo haría con un papel estelar en una gran producción. Es lo que se espera de una estrella del cine con un Oscar, un Globo de Oro y muchos otros reconocimientos internacionales. Pero Bardem ha preferido hacerlo a su manera: en una sala de barrio con apenas 100 butacas, con textos breves de Chéjov, un reparto coral y un director prestigioso, Juan Carlos Corazza, pero no mediático.. Seguir leyendo
Cuando el pasado verano Javier Bardem anunció que iba a debutar en el teatro, cabía imaginar que lo haría con un papel estelar en una gran producción. Es lo que se espera de una estrella del cine con un Oscar, un Globo de Oro y muchos otros reconocimientos internacionales. Pero Bardem ha preferido hacerlo a su manera: en una sala de barrio con apenas 100 butacas, con textos breves de Chéjov, un reparto coral y un director prestigioso, Juan Carlos Corazza, pero no mediático.. Seguir leyendo
