La historia del pop y el rock ha conocido innumerables casos de músicos engañados: por discográficas, por managers, por sus propios compañeros. Ni gigantes como The Beatles o The Rolling Stones se libraron. Existe una práctica recurrente: firmar un contrato sin leer bien la letra pequeña, “porque éramos muy jóvenes y ya solo sacar un disco nos colmaba”. Pasado un tiempo, llega el éxito, el dinero y… qué pasa con mis ingresos, porque no me llega nada. “Mira lo que firmaste, novato”. Otra variante habitual se desarrolla en la pelea por registrar el nombre del grupo: quien tiene la lucidez de acudir al Registro de Marcas y Patentes se puede considerar prácticamente el dueño, aunque su función en la banda no fuera la más relevante. Estos días ha estallado el caso de Los Romeos, más atípico aún. Tanto que ya no se pueden llamar Los Romeos en algunos foros: han tenido que adoptar el nombre de La Vida Rosa, título de su canción más popular.. Seguir leyendo
La banda castellonense, que regresó este año después de tres décadas, lucha por recuperar su marca, registrada por una persona “sin vinculación con la banda, y solo por dinero”, denuncian los músicos
La historia del pop y el rock ha conocido innumerables casos de músicos engañados: por discográficas, por managers, por sus propios compañeros. Ni gigantes como The Beatles o The Rolling Stones se libraron. Existe una práctica recurrente: firmar un contrato sin leer bien la letra pequeña, “porque éramos muy jóvenes y ya solo sacar un disco nos colmaba”. Pasado un tiempo, llega el éxito, el dinero y… qué pasa con mis ingresos, porque no me llega nada. “Mira lo que firmaste, novato”. Otra variante habitual se desarrolla en la pelea por registrar el nombre del grupo: quien tiene la lucidez de acudir al Registro de Marcas y Patentes se puede considerar prácticamente el dueño, aunque su función en la banda no fuera la más relevante. Estos días ha estallado el caso de Los Romeos, más atípico aún. Tanto que ya no se pueden llamar Los Romeos en algunos foros: han tenido que adoptar el nombre de La Vida Rosa, título de su canción más popular.. Otro ejemplo de actualidad en España, lamentablemente por la reciente muerte del último integrante de la formación original —Eduardo Rodríguez Rodway—, es el de Triana. La gran institución del rock andaluz lleva años funcionando legalmente sin ningún miembro fundador. Reiteramos: legalmente. El nombre lo registró el batería, Juan José Palacios Tele; a su muerte, lo heredó su viuda, quien contrató a músicos para seguir actuando bajo la denominación de Triana. Una decisión amparada por la ley, pero discutible desde el punto de vista artístico y moral.. Antes de entrar en materia, situemos a Los Romeos. Quienes vivieron el ambiente musical de los noventa, sobre todo por la zona de Castellón, recordarán bien a esta banda de guitarras que actualizaba los sonidos de la nueva ola de finales de los setenta y principios de los ochenta. Gracias a la enérgica presencia de Patrizia Escoín (Castellón, 55 años) a la voz, siempre que se hablaba de ellos surgían los nombres de Blondie, The Pretenders y Transvision Vamp, todos con una mujer al frente. Los Romeos publicaron tres discos potentes, sobre todo los dos primeros (Los Romeos, 1990, y Sangre caliente, 1992), con efervescentes canciones de pop guitarrero como Mi vida rosa, Muérdeme y Arañas mi piel.A mediados de los noventa el indie irrumpió y arrasó con la clase media del pop-rock, a la que ellos pertenecían. Después de lanzar otro disco, Sin conexión (1996), el grupo desapareció en 1997.. Los Romeos en 1990. Desde la izquierda: José Leirós, Juanki Tomás, Patricia Escoín y Pedro López.. Patrizia ha seguido viviendo de la música durante estas tres últimas décadas, con grupos como Lula, Los Amantes y ExFan, y se ha negado a rescatar Los Romeos, “porque no me gusta la nostalgia”. Pero gracias al empuje de la formación original (salvo el bajista, Pedro López, fallecido en 2006) y al apoyo de la discográfica Subterfuge Records, la cantante lo repensó y decidió regresar con la banda para 2026. Les esperaba el lanzamiento de un disco de grandes éxitos, con algún tema nuevo, y una ambiciosa gira. Mucha ilusión renovada. Y, entonces, surgió el problema.. Lo cuenta Patrizia: “Nos anunciaron en las redes sociales como parte del festival Capla, de Castellón, y apareció un comentario de alguien que afirmaba que el nombre de Los Romeos le pertenecía”. El grupo lo comprobó: “Y tristemente es cierto: lo había registrado Juan Miguel Osuna, de Osuna Producciones. Él vio que somos muy conocidos en Castellón y hace tres años registró el nombre. Y ahí empezó nuestra tortura”, incide Patrizia. La banda asume un fallo grave: se olvidó acudir a renovar la titularidad al Registro. No fue por una cuestión de dinero, sino por despiste: por registrar el nuevo, Mi Vida Rosa, han abonado la asumible cantidad de 150 euros.. Patricia Escoín actuando con Lula en mayo de 2010 en el festival Universimad, Madrid. Mariano Regidor (Redferns). Este periódico se ha puesto en contacto con Osuna Producciones y una persona que no quiso identificarse confirma por teléfono: “La marca de Los Romeos es nuestra y hay un grupo de músicos que la está utilizando y nos está perjudicando”. Y añade: “Los Romeos era una marca que pertenecía a Hispavox y que se creó para lanzar un disco, ese en el que está La vida rosa [se refiere al primero, de 1990]. No funcionó como se quería y, a partir de ahí, se quiso dejar en un cajón, aunque se publicó un segundo disco para intentar recuperar el dinero que se había invertido. Tampoco funcionó y lo metieron en un cajón. Luego, un productor, uno de los dueños de esta casa [Osuna Producciones], quería relanzar a Los Romeos. Se habló con dos de los componentes de aquella época de Hispavox, y dijeron que no. Pasaron cinco años y el titular quería relanzar la historia, y ante la negativa de aquellos dos músicos, quiso contar con una gran formación. Entonces los otros miembros se enteraron de que iba a haber un relanzamiento y dijeron: ‘Hostia, dinero de por medio…’. Todo esto está judicializado, porque a nosotros se nos está perjudicando al utilizarse la marca Los Romeos cuando se realizan conciertos de La Vida Rosa”. A la petición de más información, esta fuente respondió: “Ya le llamarán nuestros abogados”. Una semana después, nadie había contactado con este periodista.. Según los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas dependiente del Ministerio de Industria, Juan Miguel José García [según el grupo, “más conocido como Juan Miguel Osuna, uno de los responsables de Osuna Producciones”] presentó la solicitud de registro de Los Romeos el 18 de diciembre de 2023. La solicitud fue concedida y la marca se encuentra en vigor. El plazo de cinco años para acreditar su uso efectivo comenzó el 6 de marzo de 2025. Entre los servicios que ofrece Osuna Producciones, según detalla en su página web, se encuentran: cine al aire libre, discomóviles, parques infantiles e incluso “comidas monumentales” (paella de carne, pescado y mixta o caldereta de cordero).. La versión de Patrizia Escoín difiere de la ofrecida por la fuente anónima de Osuna Producciones: “El nombre nunca perteneció a Hispavox, sino a los miembros del grupo, que lo registramos en 1989. Hispavox contrató a Los Romeos porque conocía nuestra maqueta con las canciones del primer disco. Los dos primeros discos funcionaron bien, unos 70.000 ejemplares cada uno. La autoría de todas las canciones de Los Romeos es nuestra y así está reflejado en la SGAE. Después de terminar nuestro contrato con Hispavox, nadie de la compañía contactó con nosotros para relanzar nada”. Y continúa: “Juan Miguel Osuna se puso en contacto hace unos años con nuestro guitarrista, Juanki, y le propuso que nos reuniéramos, pero ni siquiera lo valoramos. Yo llamé a Osuna por teléfono el 29 de mayo de 2026. Quería preguntarle si había algo personal detrás de lo que nos estaba haciendo, pero me dijo que era solo dinero y negocio. Me planteó que nos devolvería la marca a cambio de 400.000 euros o de que fuera durante diez años nuestro manager. Le dije que no, claro”.. Según cuenta la cantante, la persona con la que mantienen el conflicto ha acudido a algunos conciertos del grupo. “Lo paso bastante mal viéndole ahí, grabando con su móvil mientras estamos actuando”, señala.. El grupo ha solicitado a la Oficina de Patentes y Marcas la anulación del registro actual por considerar que se obtuvo “de mala fe”. Ahora está a la espera de una resolución. Sus abogados les han transmitido su optimismo. Pero durante el proceso están surgiendo otros inconvenientes: el actual titular de la marca ha denunciado ante Meta [responsable de Facebook e Instagram] las cuentas del grupo, que han sido cerradas. La denuncia también ha afectado a las redes sociales de varios festivales y a la de la discográfica de los castellonenses, Subterfuge Records. Lo explica una de las responsables del sello madrileño, Gemma del Valle: “Tuvimos nuestras cuentas paralizadas durante tres semanas, lo que perjudicó lanzamientos importantes del sello y a los artistas, además del coste económico directo de contratar abogados especializados en estos temas. Por otra parte, este señor puso en entredicho nuestra credibilidad ya que fue difamándonos ante promotores y ayuntamientos, dando a entender que estábamos ofreciendo unos Romeos que no eran, cuando se trata del grupo original (no ha habido otro)”.. La próxima actuación de la banda será en Madrid, el 28 de noviembre, en Teatro Eslava. En la cartelería figura anunciado como Los Romeos: “Mi Vida Rosa es la denominación que estamos utilizando en Meta ante esta situación. Nosotros somos y seguimos siendo Los Romeos. 35 años de historia”, reivindica el grupo.
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