“Mírame. Parezco un loco y aun así puedo hacer lo que soñaba desde niño”. Benny Blanco tiene razón. Cuando nació en una pequeña localidad de Virginia (Estados Unidos), nada hacía presagiar todas las cosas que le estaban esperando. Ni su aspecto ni su forma de actuar ni su procedencia son las típicas de una estrella de la música. Y, sin embargo, este chico judío de 38 años ha ido escalando fases como productor y compositor hasta convertirse en una especie de hombre orquesta con 12 nominaciones a los Grammy, responsable del podcast Friends Keep Secrets e incluso escritor de libros de cocina. Seguir leyendo
“Mírame. Parezco un loco y aun así puedo hacer lo que soñaba desde niño”. Benny Blanco tiene razón. Cuando nació en una pequeña localidad de Virginia (Estados Unidos), nada hacía presagiar todas las cosas que le estaban esperando. Ni su aspecto ni su forma de actuar ni su procedencia son las típicas de una estrella de la música. Y, sin embargo, este chico judío de 38 años ha ido escalando fases como productor y compositor hasta convertirse en una especie de hombre orquesta con 12 nominaciones a los Grammy, responsable del podcast Friends Keep Secrets e incluso escritor de libros de cocina. Seguir leyendo
“Mírame. Parezco un loco y aun así puedo hacer lo que soñaba desde niño”. Benny Blanco tiene razón. Cuando nació en una pequeña localidad de Virginia (Estados Unidos), nada hacía presagiar todas las cosas que le estaban esperando. Ni su aspecto ni su forma de actuar ni su procedencia son las típicas de una estrella de la música. Y, sin embargo, este chico judío de 38 años ha ido escalando fases como productor y compositor hasta convertirse en una especie de hombre orquesta con 12 nominaciones a los Grammy, responsable del podcast Friends Keep Secrets e incluso escritor de libros de cocina. Seguir leyendo
EL PAÍS
