Todo el que viaja a Egipto, Roma, Praga o París, visita las pirámides, las catacumbas, el antiguo cementerio judío o el del Père Lachaise. A los arquitectos se nos cae la baba con el cementerio del Bosque de Estocolmo (1916–1940) de Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz, con el de San Cataldo de Módena (1971–1978) de Aldo Rossi, o con el de Igualada (1985–1996) de Enric Miralles y Carme Pinós. “La gran mayoría de los cementerios son espacios abiertos al público, tanto los municipales como los sacramentales, gratuitos, bonitos, tranquilos y llenos de historias y curiosidades”, explica el periodista especializado en viajes Galo Martín, quien lleva años haciendo necroturismo por todo el mundo. “Son lugares de encuentro donde confluyen la paz, el arte, la historia y la memoria colectiva”.. Seguir leyendo
Todo el que viaja a Egipto, Roma, Praga o París, visita las pirámides, las catacumbas, el antiguo cementerio judío o el del Père Lachaise. A los arquitectos se nos cae la baba con el cementerio del Bosque de Estocolmo (1916–1940) de Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz, con el de San Cataldo de Módena (1971–1978) de Aldo Rossi, o con el de Igualada (1985–1996) de Enric Miralles y Carme Pinós. “La gran mayoría de los cementerios son espacios abiertos al público, tanto los municipales como los sacramentales, gratuitos, bonitos, tranquilos y llenos de historias y curiosidades”, explica el periodista especializado en viajes Galo Martín, quien lleva años haciendo necroturismo por todo el mundo. “Son lugares de encuentro donde confluyen la paz, el arte, la historia y la memoria colectiva”. Seguir leyendo
Todo el que viaja a Egipto, Roma, Praga o París, visita las pirámides, las catacumbas, el antiguo cementerio judío o el del Père Lachaise. A los arquitectos se nos cae la baba con el cementerio del Bosque de Estocolmo (1916–1940) de Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz, con el de San Cataldo de Módena (1971–1978) de Aldo Rossi, o con el de Igualada (1985–1996) de Enric Miralles y Carme Pinós. “La gran mayoría de los cementerios son espacios abiertos al público, tanto los municipales como los sacramentales, gratuitos, bonitos, tranquilos y llenos de historias y curiosidades”, explica el periodista especializado en viajes Galo Martín, quien lleva años haciendo necroturismo por todo el mundo. “Son lugares de encuentro donde confluyen la paz, el arte, la historia y la memoria colectiva”.. Seguir leyendo
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