El toledano pierde una oreja de peso por la espada con un toro complejo y el sevillano gana por ella un trofeo con el más importante de la muy seria y desigual corrida de Fuente Ymbro Leer
El toledano pierde una oreja de peso por la espada con un toro complejo y el sevillano gana por ella un trofeo con el más importante de la muy seria y desigual corrida de Fuente Ymbro Leer
Lo mejor de la segunda cita de feria brotó al principio y al final. En los albores con la preclara madurez de Álvaro Lorenzo y en las postrimerías con la batalla entre el encastado Escogeperro y Rafa Serna a cara de ídem. La espada entregó a Serna el trofeo que robó a Lorenzo. Una vaguada inmensa quedó en medio de una muy seria y desigual corrida de Fuente Ymbro, que también encontró en el último toro otro clavo donde agarrarse. Curiosamente, los dos ejemplares de Gallardo que más embistieron -5º y 6º-, con sus matices, fueron los más elásticos y con más cuello. Molestó el viento las dos horas y media de función.. Álvaro Lorenzo despertó la tarde con una determinación admirable. Asombró la naturalidad de su aplomo con un toro incierto, muy mosqueante por cuanto escarbaba y se lo pensaba. No se hacía fácil ni por delante en el muletazo, cuando solía pegaba un parón, ni por detrás, cuando pegaba cabezazos. Y además el viento había bajado a enredar. La importancia de Álvaro se sintió con el basto fuenteymbro -Gallardo lo quería de sobrero- desde la apertura de faena: los tres muletazos siguientes al molinete al paso fueron soberbios, especialmente cuando soltó la izquierda, la mano por donde el toro lo hacía mejor.. La seguridad, el aguante y la soltura de brazos levantaron una faena de peso. De un sitio mayúsculo. Hasta el que el toro tomaba la muleta había que tragar quina, pero es verdad que a su favor habrá que decir que, una vez pasado el quinario, obedecía con no mal embroque. La superioridad del toledano resultó abrumadora. Como en el abrasador tramo final en un palmo de terreno. Sonaba a oreja de ley. Pero, tras unas solemnes manoletinas, pinchó y enterró la espada a la vez que caía un inoportuno aviso. La gente se enfrió y una ovación recompensó su hacer con eco de premio mayor.. ArjonaLances de Maestranza. Todo lo ligera que anduvo la presidencia para enviar el recado del aviso se demoró para asomar el pañuelo verde con un cuarto sacudido de carnes y manifiestamente dolido de una mano, malandado o descoordinado, y, a la postre, derrumbado. No lo devolvió hasta casi el tercer par de banderillas, después de haber caído de costado en el primero. Apareció con sus bueyes Florito, que ha dejado a su hijo en Las Ventas, después de 40 años, para atender sus multi ramificaciones empresariales. Un sobrero de Murteira Grave, hechurado y bonito, pero reparado de la vista, según sus reacciones y los gestos de Álvaro Lorenzo. Lo hizo saber a la Autoridad para nada. Soso, distraído, ausente y vacío, Lorenzo volvió de mostrar su asiento de plantas para pasarlo sin la mínima posibilidad de éxito.. Rafa Serna sufrió lo suyo con un toro liviano, afilado de cara, esa expresión de genio, que se movió siempre picando como una avispa. Reponía, nunca se soltaba y tiraba con todo. Lo tenía siempre en el punto de mira. Tan desabrido. Se puso peor con la espada, tapando las salidas. Serna había hecho un esfuerzo hasta ese momento. Metió el brazo al cuarto viaje.. Saltó el quinto a salvar el honor de la divisa de Fuente Ymbro con curioso nombre: Escogeperro. Rafa Serna planteó batalla a cara de ídem. Serio toro como toda la desigual corrida, pero con un tipo diferente, otras hechuras, un buen cuello. Y con otro dato a favor: fue el único hasta el momento que no escarbó. Humilló, repitió con brío y temperamento, muy seguido. No paró nunca de atacar. Y Serna atacó constantemente también. Los ataques de uno y otro chocaron mucho en una faena embarullada, pues el toro pedía un sitio que el torero no le daba. O el toro estaba siempre encima o, mejor dicho, se encontraba al torero siempre encima. Cuando se lo concedió, el sitio, digo, se entendieron mejor. Un espadazo inapelable impulsó aquel honesto follón hasta la oreja; la ovación en el arrastre recompensó a Escogeperro.. El albaceteño Molina se fue a porta gayola en debut en Sevilla. Apareció por toriles un toro jabonero, que silbó por la montera como una bala. Embistió siempre con los pechos, muy bruto, muy recto, desde el principio, cuando Molina se apretó por chicuelinas. El único momento en que pareció algo mejor fue en el prólogo genuflexo por bajo, un espejismo. Arrolló más que otra cosa y se rajó pronto. Molina lo mató con encomiable rectitud.. El último toro ofreció más posibilidades, el trapío por bandera pero también la flexibilidad y el cuello. Como el quinto. De otro modo la embestida. Más amable. De mejor inicio que final de viaje. A falta del empuje último, cuando soltaba la cara. Difícil de valorar por cuanto a Molina también le acabó pesando la tarde de su debut.. PLAZA DE LA MAESTRANZA. Domingo, 12 de abril de 2026. Segunda de feria. Más de un tercio de entrada. Toros de Fuente Ymbro, todos cuatreños; muy serios en sus desiguales hechuras; destacó el encastado 5º y apuntó cosas también el 6º sobre un conjunto complejo; y un sobrero de Murteira (4º bis), bonito pero reparado de la vista.. ÁLVARO LORENZO, DE VERDE ESMARALDA Y ORO. Pinchazo y estocada. Aviso (saludos); pinchazo y estocada (silencio).. RAFA SERNA, DE BLANCO Y PLATA. Tres pinchazos y golletazo. Aviso (silencio); estocada (oreja).. MOLINA, DE VERDE HOJA Y ORO. Estocada (silencio); dos pinchazos y estocada. Aviso (silencio).
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