Máxima expectación en una tarde en la que Don Juan Carlos recibió el brindis de los tres toreros Leer
Máxima expectación en una tarde en la que Don Juan Carlos recibió el brindis de los tres toreros Leer
«La tauromaquia es infinitamente mejor con Morante que sin él. Y Sevilla, cuna del toreo, también». Lo sentenció Zabala de la Serna en su previa matutina, que acompañó el despertar de Sevilla en el Domingo de Resurrección de Morante de la Puebla. La euforia venía contenida desde 21 de enero, cuando el toreo aún lloraba su orfandad y este diario anunció que José María Garzón había firmado el regreso del cigarrero en el Bar Taquilla. El lugar presagió la histeria por conseguir boletos: 45 minutos tardó la web de la Maestranza el colgar el «no hay billetes» para Resurrección y 72 horas para el resto de tardes (tres) que MdlP se anuncia en el descorche de la era Garzón.. La esperanza sevillana se presentía al pasar Despeñaperros en el color de los campos, reverdecidos como el panorama taurino. Avanzó la mañana con ambiente de gran acontecimiento. Tal fue la trascendencia que Don Juan Carlos I, el viejo Rey, volvió de su destierro en la isla de Nurai para el evento. «Hace mucha falta que nos apoye y le daremos todo nuestro cariño», decía Morante ya en el patio de cuadrillas.. Don Juan Carlos recibe uno de los brindis.Efe. El Monarca y su hija, la infanta Elena, entraron en la plaza a las 18:23; arropados por Juan Pedro Domecq y un aplauso atronador. En agradecimiento al apoyo histórico que han brindado a la Fiesta. «Mi madre asistió en 1999, un año antes de su muerte a los 89 años, a 120 corridas de toros», cuenta en sus memorias Don Juan Carlos; que comió con la infanta y sus nietos, Victoria y Froilán de Marichalar, en el discreto club Pineda. Alejado del bulli bulli de la calle de las Canalejas, que albergaba el tsunami morantista. Nadie hablaba de otra cosa. «No he querido ver el traje», decía Alberto Encinas, veedor del maestro, que esperaba «el lío de Morante» junto a María Ortuño, hija de ‘Jumillano’.. El empresario Nacho Lloret, Juan Ruiz Palomares y los ganaderos de La Palmosilla, Lucía y Josele Núñez, comían en el Donald, epicentro vibrante del ambiente taurino. Manolo Vázquez, ganadero de Condessa de Sobral, saludaba cariñosamente a Verónica Zabala de la Serna y a su hijo, Javier Meyer. El joven estrenaba sus 18 acudiendo por primera vez a La Maestranza. También su tío y padrino, Vicente Zabala, debutaba en el programa de mano del coso hispalense con un artículo sobre MdlP, trailer de su libro, ‘Memoria de Morante’, que verá la luz en mayo.. Sergio Ramos en el callejón de la plaza.Lances de Futuro. A las 17.30 h. la procesión ya se había movido a la Puerta del Príncipe. Bajo un sol de justicia, desfilaba hacia sus localidades la Sevilla engalanada. No fallaron en sus abonos los ganaderos Fermín Bohórquez y Álvaro (padre) y Pepe Martínez-Conradi. Tampoco Curro Vázquez y Paco Ojeda, que se sentó con Vicente Amigo en el callejón. En otro burladero estuvo Tomás Paramo, nuevo embajador influ del toreo, que sigue a Roca Rey de plaza en plaza.. Sergio Ramos saludó a David de Miranda en el patio de cuadrillas, mientras Javier Conde y Estrella Morente buscaban sus asientos. También asistieron Justo Algaba, autor del precioso vestido catafalco de Morante, Cedric Revesad, Paloma Zafrilla, Juan Matute, Juan del Val y Rubén Amón, encargado de dar el Pregón Taurino por la mañana, en la previa del festejo. Y Vicente Amigo «soñó melodías» viendo torear a Morante.. El Consejero Consejero junto a Javier Conde y Estrella Morente.. Las negritas políticas las pusieron el alcalde de Madrid, Martínez Almeida, junto a Teresa Urquijo, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno y los consejeros de Presidencia y Turismo, Antonio Sanz y Arturo Bernal. Aunque probablemente nadie recuerde las negritas: el Rey de los toreros trajo del exilio al viejo Rey de España, le brindó un toro y cortó dos orejas. Eso será lo que permanezca.
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