Eva Orúe tiene por delante 17 días de ir en patinete de un lado a otro del Retiro madrileño. No es un capricho de maña tozuda, llegar la primera, es que la directora de la Feria del Libro, es decir, ella, inaugura una nueva etapa este viernes 29 de mayo y hay que organizarse. La maquinaria de la 85ª edición se ha puesto en marcha meticulosamente, con sus prisas, sus imprevistos, sus rachas de viento, sus tormentas de preverano y sus miles de ciudadanos caminando en ese camino ilustrado que es el papel en forma de hojas y libros. También con la visita del papa León XIV en el horizonte, que aterriza en la capital en tiempo y hora parejos. Orúe (Zaragoza, 1962) encara su quinta feria, pero no se confía porque como señala con prudencia, puede suceder de todo. Periodista, corresponsal y escritora en otras ‘vidas’ anteriores, Eva Orúe va a cortar la cinta este viernes junto a la reina Letizia, gran lectora, amiga de la casa y embajadora tradicional de esta cita donde, matiza Orúe, es casi imposible no encontrar lo que uno busca si tiene tapas, título y autor. El pasado año, más de 4.500 escritores se sentaron a estampar 7.000 firmas, una cifra que Eva Orúe espera repetir o mejorar. Aun así, la directora no pierde de vista la doble finalidad de ‘su’ Feria: vender libros y convertirla en un espacio para la no crispación. Porque los libros tienen el poder de acercar los extremos mansamente. La 85ª Feria del Libro de Madrid finalizará el domingo 14 de junio.. Lo más difícil de la gestión son cosas que tienen poco que ver con la feria: los protocolos meteorológicos y el hecho de que hay cosas que escapan a nuestro control. Hacemos una pequeña y modesta aportación a la descrispación. Pero creo que una feria del libro tiene que ser eso, abrir la mente, abrir los ojos, abrir los brazos. Debo confesar que la primera vez me dijeron que iban a cerrar el Retiro por rachas de 55 kilómetros por hora, a mí me dio la risa floja, porque en Zaragoza con eso nos peinamos. Si de pequeña hubiera tenido todas las posibilidades que se dan ahora, seguramente no sería tan lectora como soy ahora. A mí no me gustaba jugar a las muñecas. Lo que sí pido a la gente es que no deje de venir a la Feria el domingo 7, aunque esté la misa del papa. Normalmente tenemos diez días para dejar El Retiro al acabar la Feria. Este año, batiremos un récord
La directora del certamen editorial más importante de España afronta su quinta temporada con la preocupación del clima y la visita del papa León XIV.
Eva Orúe tiene por delante 17 días de ir en patinete de un lado a otro del Retiro madrileño. No es un capricho de maña tozuda, llegar la primera, es que la directora de la Feria del Libro, es decir, ella, inaugura una nueva etapa este viernes 29 de mayo y hay que organizarse. La maquinaria de la 85ª edición se ha puesto en marcha meticulosamente, con sus prisas, sus imprevistos, sus rachas de viento, sus tormentas de preverano y sus miles de ciudadanos caminando en ese camino ilustrado que es el papel en forma de hojas y libros. También con la visita del papa León XIV en el horizonte, que aterriza en la capital en tiempo y hora parejos. Orúe (Zaragoza, 1962) encara su quinta feria, pero no se confía porque como señala con prudencia, puede suceder de todo. Periodista, corresponsal y escritora en otras ‘vidas’ anteriores, Eva Orúe va a cortar la cinta este viernes junto a la reina Letizia, gran lectora, amiga de la casa y embajadora tradicional de esta cita donde, matiza Orúe, es casi imposible no encontrar lo que uno busca si tiene tapas, título y autor. El pasado año, más de 4.500 escritores se sentaron a estampar 7.000 firmas, una cifra que Eva Orúe espera repetir o mejorar. Aun así, la directora no pierde de vista la doble finalidad de ‘su’ Feria: vender libros y convertirla en un espacio para la no crispación. Porque los libros tienen el poder de acercar los extremos mansamente. La 85ª Feria del Libro de Madrid finalizará el domingo 14 de junio.. Lo más difícil de la gestión son cosas que tienen poco que ver con la feria: los protocolos meteorológicos y el hecho de que hay cosas que escapan a nuestro control. Hacemos una pequeña y modesta aportación a la descrispación. Pero creo que una feria del libro tiene que ser eso, abrir la mente, abrir los ojos, abrir los brazos. Debo confesar que la primera vez me dijeron que iban a cerrar el Retiro por rachas de 55 kilómetros por hora, a mí me dio la risa floja, porque en Zaragoza con eso nos peinamos. Si de pequeña hubiera tenido todas las posibilidades que se dan ahora, seguramente no sería tan lectora como soy ahora. A mí no me gustaba jugar a las muñecas. Lo que sí pido a la gente es que no deje de venir a la Feria el domingo 7, aunque esté la misa del papa. Normalmente tenemos diez días para dejar El Retiro al acabar la Feria. Este año, batiremos un récord
