Este reportaje forma parte de un especial de ‘El País Semanal’ sobre los retos de las ciudades. Hemos viajado a cinco capitales de provincia en busca de alternativas para un futuro más habitable: Seguir leyendo
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Este reportaje forma parte de un especial de ‘El País Semanal’ sobre los retos de las ciudades. Hemos viajado a cinco capitales de provincia en busca de alternativas para un futuro más habitable:Tiene la etiqueta de ciudad dormitorio de Madrid, pero los datos no respaldan una idea que, sin embargo, siguen asumiendo con resignación muchos vecinos de la propia ciudad de Guadalajara. Muchos de los cuales, además, responderán al visitante despistado que allí no hay nada que ver, pese al palacio del Infantado o el panteón de la condesa de la Vega del Pozo, así que le mandarán a conocer las maravillas de los pueblos de la provincia. Una provincia, por cierto, que el azar y las cosas de la política colocó en Castilla-La Mancha, aunque el sentimiento de pertenencia de los guadalajareños a esa comunidad tiende, en general, a cero. Pero entre todas esas cosas que no es, y bajo una especie de eterna crisis de identidad, emergen por fin las cosas que sí es. Por ejemplo, la cabeza visible del extremo oriental del Corredor del Henares, ese eje geográfico, económico y urbano que se ha convertido en uno de los principales polos logísticos e industriales de España. Sobre él gravita esta ciudad, no sobre la gran urbe de Madrid, y sobre él ha construido una próspera realidad que, pese a sus carencias, la colocó entre el grupo de ciudades con mejor calidad de España en un estudio de 2019 del BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.Ambiente en la travesía de San Roque.Markel RedondoAna Ongil, de 42 años, empezó a notar hace ya una década un cambio hacia una ciudad más viva. Anima a comprobarlo echando un vistazo un viernes por la tarde en el parque de San Roque o en el de la Concordia, llenos de chiquillos y familias, o al ambiente de las terrazas de la calle peatonal que une esos dos espacios verdes cualquier día que haga bueno. La consolidación, después de años de esfuerzo, del proyecto cooperativo de consumo responsable y difusión cultural que ella representa, el Rincón Lento, es otra prueba de esos nuevos bríos de la vida en proximidad de la ciudad, cuenta esta guadalajareña que estudió Publicidad y Relaciones Públicas en Madrid.Ana Ongil, una de las coordinadoras de El Rincón Lento.Markel RedondoComo tantos compañeros de generación, iba y volvía cada día a la Facultad en los autobuses de la Continental (hasta los noventa, la Universidad de Alcalá solo ofrecía allí Magisterio y Enfermería, luego llegarían las escuelas de Empresariales, Turismo y Arquitectura). Con el paso de los años, más de la mitad de sus amigos cercanos decidieron ir a vivir a otros sitios. “Es verdad que ha habido también quienes han estado unos años fuera y luego han regresado. Yo, la verdad, me he ido enredando aquí… Me parece interesante generar oportunidades y alternativas de ocio y de consumo para las personas que vivimos aquí y que nos apetece que esta tierra también se caracterice y tenga una identidad
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