El actor moría en accidente en 1956, con 24 años. Inmediatamente ascendió a icono de un movimiento musical que seguramente le resultaba muy ajeno
universos paralelos. Columna. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. El actor moría en accidente en 1956, con 24 años. Inmediatamente ascendió a icono de un movimiento musical que seguramente le resultaba muy ajeno. James Dean en el rodaje de ‘Rebelde sin causa’, en 1955 con una Harrington roja.Getty. Dos figuras encendieron la mecha para la explosión del rock and roll allá por 1955: Elvis Presley, desde luego, aunque ya hubiera predecesores negros haciendo esa música, y James Dean. Lo de Dean es más que curioso ya que sus intereses musicales no iban por ahí: se decía interesado por la clásica, el jazz y los vocalistas de standards (Sinatra, Billie Holiday). Sí, se le puede ver —e incluso escuchar— tocando bongos, aunque esa era una afición más bien beatnik. Pero en sus películas se mostraba sensible y eso conectaba con una masa juvenil con poder adquisitivo, almas ansiosas de modelos.. Más información. No exactamente buscaban rebeldes: en ese caso, se hubieran fijado en un malote tipo Robert Mitchum. Pero Mitchum ya era entonces un adulto, con hábitos peligrosos (detenido por fumar marihuana en 1948) y paradójicamente conservador en lo político. Mientras que James Dean ofrecía un bello lienzo en blanco sobre el que cualquiera podía fantasear.. Ya saben que Dean rodó pocas películas y que su mitificación parte esencialmente de la última, Rebelde sin causa. Si la vieron en el pasado, no recomiendo su revisión: produce algo así como vergüenza. Contiene escenas trepidantes y grandes interpretaciones del protagonista, Natalie Wood y Sal Mineo, pero el mensaje final da mucha grima por su obviedad y su simpleza.. Vamos a intentar resumirlo: el conflicto generacional, gran preocupación ya en los años cincuenta, se podría resolver si los padres atendieran más a las inquietudes de sus retoños y estos abandonaran su arrogancia. Originalmente, Rebelde sin causa era una producción de serie B con moralina obvia. Se comenzó a rodar en blanco y negro; solo cuando Warner Brothers advirtió que allí estaba la estrella del momento, se pasó a un color estridente y al CinemaScope.. Abundan las razones para explicar su asombrosa popularidad. La película permite especular: es posible detectar un subtexto homosexual en la mirada de Sal Mineo hacia Dean. Y el director, Nicholas Ray, se convirtió en el prototipo del réprobo de Hollywood, maltratado por la industria y reivindicado después por los críticos europeos en Cahiers du Cinéma, aparte de realizadores como François Truffaut, Jean-Luc Godard o Wim Wenders. Este último le dio un papel en El amigo americano y le ayudó a filmar su despedida, el documental Relámpago sobre agua.. Paralelamente, los músicos reavivaron la mitificación de James Dean. The Eagles, camino de convertirse en la banda californiana más rentable de la historia, le celebraron en 1974, abriendo las compuertas a literalmente centenares de temas que le mencionan. Muy revelador que la mayoría de los cantantes masculinos se refieran a la tripleta tópica —“Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”—, mientras que vocalistas femeninas tipo Lana del Rey o Taylor Swift le invocan por su belleza, su actitud, sus gestos.. No cuesta mucho imaginar a un James Dean implicado en la contracultura de los sesenta. Lo hizo su amigo Dennis Hopper, con el que compartía pasión por las motos. El mismo Nicholas Ray se lanzó a aquella vorágine. Presumía que, durante Mayo del 68, se presentó ante los estudiantes de la Sorbona y les regaló un revólver, explicando que había pertenecido a James Dean. ¿Uh? El hombre era muy, muy fantasioso.. Sobre la firma. Periodista musical en radio, televisión y prensa escrita, ocupaciones evocadas en el libro ‘El mejor oficio del mundo’. Lo que no impide su dedicación ocasional a la novela negra, el cine, los comics, las series o la Historia.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Cultura. Música. Cine. Actores. James Dean. Discos música. The Eagles. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
Dos figuras encendieron la mecha para la explosión del rock and roll allá por 1955: Elvis Presley, desde luego, aunque ya hubiera predecesores negros haciendo esa música, y James Dean. Lo de Dean es más que curioso ya que sus intereses musicales no iban por ahí: se decía interesado por la clásica, el jazz y los vocalistas de standards (Sinatra, Billie Holiday). Sí, se le puede ver —e incluso escuchar— tocando bongos, aunque esa era una afición más bien beatnik. Pero en sus películas se mostraba sensible y eso conectaba con una masa juvenil con poder adquisitivo, almas ansiosas de modelos.. Seguir leyendo
