El fotógrafo y el cronista taurino, ambos de EL MUNDO, presentan en la Casa de Postas de Madrid una intensa exposición, ‘Retratos íntimos del toreo’, donde Aymá exhibe 36 fotografías a grandes figuras de la tauromaquia del último medio siglo Leer
El fotógrafo y el cronista taurino, ambos de EL MUNDO, presentan en la Casa de Postas de Madrid una intensa exposición, ‘Retratos íntimos del toreo’, donde Aymá exhibe 36 fotografías a grandes figuras de la tauromaquia del último medio siglo Leer
Juntos empezaron a viajar hace más de una década, y compulsivamente, para armar crónicas, reportajes, entrevistas. José Aymá traía el retrato único, el instante preciso en gelatina de plata. Vicente Zabala de la Serna el texto bien asentado de ideas, de palabras, de visiones, de extrañezas. Andando el tiempo, sin estrategia pero con empeño, han desplegado en las páginas de EL MUNDO más de medio centenar de piezas necesarias para entender el proceloso camino de la tauromaquia en este codo del tiempo. Desde la evanescencia, tocata y fuga de José Tomás hasta la eucaristía de Morante. En todo lo que ha importado, lo por venir y lo que no conviene olvidar han estado Zabala y Aymá dando voz y sitio a quien merece voz y sitio.. De Zabala supimos aún mejor tras la erupción de sus Crónicas volcánicas en 2018. Poco después, al alimón ya con Aymá, ambos fijaron como una sola manera de hacer periodismo en un volumen que reúne parte de su trabajo en este periódico: Ya nadie dice la verdad. Diálogos íntimos del toreo, en 2023. Y en mayo de este año presentó un ensayo/crónica/relato, Memoria de Morante. El adiós y el regreso de un genio herido, donde profundiza en el jeroglífico mundo y mente del torero de la Puebla, también con fotografías de Aymá. Así que faltaba esto de ahora: la exposición donde tanto de ese material gráfico, a perfecto compás con las crónicas y entrevistas de Zabala, toma otro vuelo. En la Casa de Postas, junto a la sede de la Comunidad de Madrid, a 50 metros de la Puerta del Sol, José Aymá dispone 36 copias originales en blanco y negro que dan cuerpo a la exposición Retratos íntimos del toreo. Puede que esta sea la muestra más relevante que se ha hecho en las últimas décadas sobre figuras del toreo, presentada ayer por el consejero de Medio Ambiente e Interior Carlos Novillo. De Curro Romero y Rafael de Paula a Joselito y Talavante; de Paco Camino y El Viti a El Cordobés y César Rincón; de Morante de la Puebla, Enrique Ponce y Cristina Sánchez a El Julio o al ganadero Victorino Martín.. «En 32 años de ejercicio en el periodismo taurino», dice Zabala de la Serna, «creo que la mayor aportación que he hecho al oficio es incorporar a José Aymá. Es un artista que está más allá de los terrenos endogámicos del toreo y de algún modo esta exposición es también un homenaje a las magníficas casas de fotógrafos taurinos como lo fueron y lo son Arjona, Botán, Cuevas…». Los retratos de Aymá, en la tradición de Irving Penn, de Yousuf Karsh o Dorothea Lange, traen a los toros una mecánica y una estética nueva. Diferente. Quizá más insólita. En cada uno de los modelos hay algo que no se ve de un solo golpe de mirada. Algo que sólo Aymá entiende y concreta. Dispone la escena silencioso. Dispara callado. Reflexiona con los ojos sin descanso. Y ahí le vez, frente al otro, sus maneras de artista solitario. De hombre sabio que no necesita demostrarlo de golpe, sino sólo mucho después: en la habitación de revelado, cuando la imagen emerge de las cubetas y hay alguien a quien le puedes ver el alma en un rizo del labio, en una cicatriz, en una córnea que te busca.. «Foto tras foto», explica Aymá, «el único disparo válido es el imprevisto». Trabaja en analógico. Supervisa las copias. Busca ese gris por hallar donde todo aún es posible. Dispara con la desnudez que pide a sus protagonistas: sin filtro, sin excusas, su afectación. Es un fotógrafo brutal.
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