En tiempos en que los fantasmas del pasado reciente más oscuro de Europa regresan y hasta se banalizan, es más importante que nunca tener un acceso pleno a testimonios del horror nazi como es el Diario de Ana Frank. El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ha avalado que el legado de la adolescente judía que vivió —y relató en su cuaderno— los dos años que permaneció escondida con su familia en una casa en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial antes de ser delatada, descubierta y trasladada a un campo de exterminio del que nunca regresó, pueda seguir siendo consultado y estudiado, gratis, por internet. Eso sí, subraya Luxemburgo, los responsables de su publicación online deben garantizar que se bloquea de manera “eficaz” el acceso al material en aquellos países donde siguen vigentes los derechos de autor. Seguir leyendo
El TJUE resuelve así una disputa entre el Fondo Ana Frank y la Fundación del mismo nombre en torno a los derechos de autor y la posibilidad de publicar en internet obras protegidas en otros países
En tiempos en que los fantasmas del pasado reciente más oscuro de Europa regresan y hasta se banalizan, es más importante que nunca tener un acceso pleno a testimonios del horror nazi como es el Diario de Ana Frank. El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ha avalado que el legado de la adolescente judía que vivió —y relató en su cuaderno— los dos años que permaneció escondida con su familia en una casa en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial antes de ser delatada, descubierta y trasladada a un campo de exterminio del que nunca regresó, pueda seguir siendo consultado y estudiado, gratis, por internet. Eso sí, subraya Luxemburgo, los responsables de su publicación online deben garantizar que se bloquea de manera “eficaz” el acceso al material en aquellos países donde siguen vigentes los derechos de autor. Pese a estas salvaguardias, se trata de un mensaje contundente sobre la extensión y protección de los derechos de autor en un mundo casi plenamente digital, que puede tener implicaciones más allá del caso concreto, ya de por sí simbólico. “Una obra que haya pasado a ser de dominio público puede publicarse gratuitamente online en un Estado miembro aunque siga estando protegida en otro Estado miembro”, concluyen los jueces europeos. Siempre y cuando, puntualiza el TJUE, se adopten “medidas tecnológicas eficaces” y “en la vanguardia” para proteger la obra en aquellos países donde aún no han expirado los derechos de autor, como sucede en este caso en el propio Países Bajos, centro del litigio ahora dirimido, o también en España. En este sentido, los jueces consideran que las barreras que ha puesto la web donde se publican los textos de Ana Frank son razonablemente suficientes, aunque puedan ser salvados con un VPN.La disputa que ha llevado a este veredicto ha enfrentado en los últimos años a dos de las organizaciones que velan por el legado de la joven autora de uno de los relatos del Holocausto más conocidos y leídos, el Diario de Ana Frank. Por un lado está el demandante, el Fondo Ana Frank, creado en 1963 por el padre de la adolescente, Otto Frank, único superviviente de la familia, que ya había publicado el diario de su hija en 1947. El Fondo, que tiene vocación de “perpetuar el legado social, educativo y cultural” de Ana Frank, pasó a ser tras la muerte de Otto el titular de los derechos de autor sobre las obras de la joven, que no sobrevivió al horror que contribuyó a denunciar en sus cuadernos pero que sigue siendo uno de los símbolos de la Shoah.Ana Frank y su familia.Hans MeestersDel otro lado está la Fundación Ana Frank, constituida en 1957 para, entre otros, velar por la conservación de la casa en Ámsterdam donde la adolescente permaneció escondida durante dos años junto a sus padres y hermana, además de otras cuatro personas, antes de ser descubiertos todos por los nazis, en agosto de 1944, y deportados al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, en territorio pol
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