ChatDolphin: NSQK logró conseguir entradas para el Pepsi Center y el Palacio de los Deportes, que tienen una capacidad de 8.000 y 24.500 personas, respectivamente. Now prepare a presentation at the GNP Stadium, with a capacity for 65,000 attendees. «Still finding it hard to grasp what that entails,» says Rodrigo Torres de la Garza (28 years old from Monterrey), known as NSQK – Nesquik, inside an office in a recently completed building in the Roma neighborhood, a bohemian district of Mexico City with a high rate of gentrification. Continue reading.
El artista de Región Montañas presenta su tercer álbum ‘Mosca’ y habla con EL PAÍS sobre su proceso creativo y su próximo espectáculo en el Estadio GNP.
NSQK ya agotó entradas en el Pepsi Center y el Palacio de los Deportes, con aforo para 8.000 y 24.500 personas, respectivamente. Ahora prepara una presentación en el Estadio GNP, con capacidad para 65.000 asistentes. “Aún me cuesta trabajo dimensionar lo que eso representa”, dice Rodrigo Torres de la Garza (Monterrey, 28 años), conocido como NSQK —Nesquik—, dentro de una oficina en un edificio recién levantado en la colonia Roma, un barrio bohemio de la capital mexicana con un índice alto de gentrificación.
El artista se ha convertido en un fenómeno que no escatima entre géneros musicales: pop, electrónica, rock, reggaetón, corridos, trip hop. Este jueves 15 de octubre, el cantante y compositor ha estrenado Mosca, su tercer álbum de estudio bajo el sello independiente Honey Records. “Sí, la disquera no es una mayor, pero sería injusto llamarme artista independiente para la gente verdaderamente independiente”, remarca. “Afortunadamente tengo un equipazo de gente trabajando por un mismo fin”.
Mosca presenta 17 canciones; hay cuatro artistas que han colaborado en él. Jean Dawson, Eslabón Armado, Kevin Kaarl y Julieta Venegas. “Esa mujer es una eminencia. Fui a un show suyo en Nueva York, que coincidió que estábamos allá, y la veía en el escenario y pensaba que es la definición de living leyend. Trabajar con ella fue un privilegio, un honor”, cuenta con una media sonrisa que trata de contener, pero le es imposible. “Llegó, se puso a sacar unos acordes, a componer una melodía. Yo estaba como corriendo por seguirle el paso: grabarla, escribir algo, producir. En cuestión de dos horas terminamos, es la canción que está en el disco, y me dijo, ‘Hey, pues qué chido. Me voy a comer’, ¿sabes? O sea, es eficiente».
Torres comenzó a producir música electrónica a los 13 años influenciado principalmente por el productor, multiinstrumentista y DJ Skrillex y Porter Robinson, también productor y DJ. El nombre, cuatro letras que pueden leerse de muchas maneras, surgió por querer simular lo que había hecho el colectivo de hip hop estadounidense ASAP Mob, en el que cada integrante usaba el acrónimo ASAP, del inglés “as soon as possible” (tan rápido como sea posible) seguido de un mote. El rapero ASAP Rocky, esposo de la cantante Rihanna, es uno de los miembros más famosos que salió de este colectivo. El regiomontano también creo un conjunto a través de internet y se bautizó NSQK Papi. Según ha contado en diversas entrevistas, nunca conoció a los demás miembros, y el único que queda vigente, al menos a este nivel (4,1 millones de escuchas mensuales en Spotify), es Torres.
Nació en un Estado norteño, pero de niño se mudó a Houston, Texas. “En casa siempre hablamos español, pero en la escuela yo aprendí primero el inglés. No quiero sonar mamador, pero yo hablo en inglés con mis hermanos porque así crecimos, se nos hace raro hablar español entre nosotros”. A los 10 años volvió a Monterrey, tres años después comenzó a forjar su carrera artística escribiendo canciones en inglés, pero dice que muy pronto se dio cuenta que no era lo que quería. “Si vivo en México y soy mexicano, quiero hacer música en español. Sobre todo en español mexicano; hablar como hablo con mi gente”.
En enero de 2027, NSQK se prepara para tocar en el Estadio GNP (antes Foro Sol). “Sigue siendo muy difícil dimensionar el concierto al que nos estamos aventando”, confiesa. Cuando agotó las entradas de su doble presentación en el Lunario del Auditorio Nacional, con un aforo de 1.200 personas, dice que tuvo la sensación de que las cosas empezaban a ir bien. “Ah, órale. Ahora sí”. Pero luego vino el Pepsi Center, con capacidad para 8.000 personas; el Palacio de los Deportes, con el triple de aforo. “Después de cada uno me decía lo mismo. Y es como este círculo vicioso de no estar satisfecho. Pero ha sido una sorpresa muy grata que se hayan vendido estos shows”.
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