Va al gimnasio todos los días, se toma un batido con proteínas y se pone a escribir. Esa es la actual vida de Sergio Hernández, un filólogo y joven historietista de cómics que en cuestión de horas se ha convertido en el escritor más observado.. Su novela La añoranza es la nueva finalista del premio Planeta, un honor que comparte con la estrella de las letras hispanas, como es Isabel Allende, esta, en un peldaño superior, por mérito de su triunfo y por edad. Se llevan 52 años, toda una existencia, pero en dos presentaciones ante la prensa de sus respectivas novelas han demostrado tener muchas cosas en común, sobre todo las relacionadas con sus libros, como son la memoria, las dictaduras y el rescate de la historia perdida que la violencia ideológica se llevó. Y una anécdota: Isabel Allende salió en la prueba de Selectividad de un joven Sergio.. Sergio Hernández Carrasco nació en Valencia en 1994. Reside allí, al menos de momento, y en teoría debería comenzar cuando su novela aparezca, a partir del 4 de noviembre, una gira de promoción con su compañera de equipo, que podría ser su madre sin género de dudas. No parece posible esta estrategia editorial, porque los 84 años de Allende pesan en la mochila, así que está por ver de qué manera promocionará su libro Hernández, si solo o acompañado.. El nuevo finalista es filólogo de formación y un guionista reputado de cómics y manga que ya ha publicado con Planeta (Contraluz). También tiene con ellos la novela La letra herida. Admite que llegó a su nuevo libro, La añoranza, cuando hace algunos años en un Sant Jordi, su editora le habló de que durante su juventud se manifestaba en las calles del barrio gótico de Barcelona y que algunas personas le daban cobijo ante la presión policial. «Me voló la cabeza aquella historia. Me inculcó este veneno y eso me sirvió después para unirlo al exilio de Machado. Siempre he sentido la orfandad de la guerra».. El amor puede con todo y los libros son la salvación y la puerta para combatir el olvido. El nuevo finalista es hijo de librero, lo que le ha hecho mantener un estrecho vínculo con aquello que ama por encima de todas las cosas. Dice que su pasión tiene que ver además con cuatro escritores que han sido fundamentales en su crecimiento: Almudena Grandes, Javier Cercas, Carlos Ruiz Zafón y Carmen Laforet.. Hernández se considera heredero de una deuda moral con la historia de su país, un huérfano de lo que significó la Guerra Civil. De ahí su historia, la de una joven que se manifiesta en los años 50 contra la Guerra Civil y acaba en casa de un traductor francés para evitar ser detenida. La relación entre ambos será intelectual y carnal, pero veinte años después, ella descubre que su amado había tenido que ver con la muerte de Antonio Machado.. Es más necesario que nunca saber de dónde venimos. Es una novela de reconciliación. «Mi novela reivindica lo necesaria que es la memoria histórica. Julia ha crecido en un país lleno de silencio. La memoria es muy necesaria para no cometer los mismos errores que se han cometido. Es más necesario que nunca saber de dónde venimos. Es una novela de reconciliación. El amor puede con todo y los libros son la salvación y la puerta para combatir el olvido».. Hernández califica el exilio del poeta sevillano como una estrategia fallida. «Se fue para nunca volver y nos hemos conformado con eso», dice quien visitó la tumba de Machado en Colliure (Francia). «Antonio Machado no es casual en La añoranza, sabía que quería vincularla a la memora y la emigración. Me interesa tanto el exilio de Machado porque pidió que le enterrasen en tierra de España. Hemos decidido convertir su muerte y exilio en un símbolo para que sea un exiliado por excelencia. Me interesa más el Machado más humano, el derrotado, cerca de la muerte, que ha visto que el país en el que creía ha sido derrotado. Es un Machado que duele, esta novela ha sido una excusa para conocer la historia del exilio».. Hernández es guionista titulado por Barreira A+D y el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. Desde 2015 ha publicado libros de narrativa, poesía, relatos, literatura infantil y juvenil, así como numerosos proyectos de cómic y novela gráfica en Planeta Cómic, lo que le ha llevado a ser traducido al francés, al italiano y al alemán.. En la actualidad se dedica de manera profesional a la escritura y a la dirección audiovisual y hace divulgación sobre literatura e historia.
De 32 años, el joven valenciano ha querido recuperar la identidad de un país que él no conoció, gracias a la memoria histórica
Va al gimnasio todos los días, se toma un batido con proteínas y se pone a escribir. Esa es la actual vida de Sergio Hernández, un filólogo y joven historietista de cómics que en cuestión de horas se ha convertido en el escritor más observado.. Su novela La añoranza es la nueva finalista del premio Planeta, un honor que comparte con la estrella de las letras hispanas, como es Isabel Allende, esta, en un peldaño superior, por mérito de su triunfo y por edad. Se llevan 52 años, toda una existencia, pero en dos presentaciones ante la prensa de sus respectivas novelas han demostrado tener muchas cosas en común, sobre todo las relacionadas con sus libros, como son la memoria, las dictaduras y el rescate de la historia perdida que la violencia ideológica se llevó. Y una anécdota: Isabel Allende salió en la prueba de Selectividad de un joven Sergio.. Sergio Hernández Carrasco nació en Valencia en 1994. Reside allí, al menos de momento, y en teoría debería comenzar cuando su novela aparezca, a partir del 4 de noviembre, una gira de promoción con su compañera de equipo, que podría ser su madre sin género de dudas. No parece posible esta estrategia editorial, porque los 84 años de Allende pesan en la mochila, así que está por ver de qué manera promocionará su libro Hernández, si solo o acompañado.. El nuevo finalista es filólogo de formación y un guionista reputado de cómics y manga que ya ha publicado con Planeta (Contraluz). También tiene con ellos la novela La letra herida. Admite que llegó a su nuevo libro, La añoranza, cuando hace algunos años en un Sant Jordi, su editora le habló de que durante su juventud se manifestaba en las calles del barrio gótico de Barcelona y que algunas personas le daban cobijo ante la presión policial. «Me voló la cabeza aquella historia. Me inculcó este veneno y eso me sirvió después para unirlo al exilio de Machado. Siempre he sentido la orfandad de la guerra».. El amor puede con todo y los libros son la salvación y la puerta para combatir el olvido. El nuevo finalista es hijo de librero, lo que le ha hecho mantener un estrecho vínculo con aquello que ama por encima de todas las cosas. Dice que su pasión tiene que ver además con cuatro escritores que han sido fundamentales en su crecimiento: Almudena Grandes, Javier Cercas, Carlos Ruiz Zafón y Carmen Laforet.. Hernández se considera heredero de una deuda moral con la historia de su país, un huérfano de lo que significó la Guerra Civil. De ahí su historia, la de una joven que se manifiesta en los años 50 contra la Guerra Civil y acaba en casa de un traductor francés para evitar ser detenida. La relación entre ambos será intelectual y carnal, pero veinte años después, ella descubre que su amado había tenido que ver con la muerte de Antonio Machado.. Es más necesario que nunca saber de dónde venimos. Es una novela de reconciliación. «Mi novela reivindica lo necesaria que es la memoria histórica. Julia ha crecido en un país lleno de silencio. La memoria es muy necesaria para no cometer los mismos errores que se han cometido. Es más necesario que nunca saber de dónde venimos. Es una novela de reconciliación. El amor puede con todo y los libros son la salvación y la puerta para combatir el olvido».. Hernández califica el exilio del poeta sevillano como una estrategia fallida. «Se fue para nunca volver y nos hemos conformado con eso», dice quien visitó la tumba de Machado en Colliure (Francia). «Antonio Machado no es casual en La añoranza, sabía que quería vincularla a la memora y la emigración. Me interesa tanto el exilio de Machado porque pidió que le enterrasen en tierra de España. Hemos decidido convertir su muerte y exilio en un símbolo para que sea un exiliado por excelencia. Me interesa más el Machado más humano, el derrotado, cerca de la muerte, que ha visto que el país en el que creía ha sido derrotado. Es un Machado que duele, esta novela ha sido una excusa para conocer la historia del exilio».. Hernández es guionista titulado por Barreira A+D y el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. Desde 2015 ha publicado libros de narrativa, poesía, relatos, literatura infantil y juvenil, así como numerosos proyectos de cómic y novela gráfica en Planeta Cómic, lo que le ha llevado a ser traducido al francés, al italiano y al alemán.. En la actualidad se dedica de manera profesional a la escritura y a la dirección audiovisual y hace divulgación sobre literatura e historia.
