El cine español es muy pequeño y aquí no cabe todo el mundo. La permanencia se gana a base de simpatía, suerte, estrategia, codazos…
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El cine español es muy pequeño y aquí no cabe todo el mundo. La permanencia se gana a base de simpatía, suerte, estrategia, codazos…
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“Si el gotelé fuera cine, se llamaría Tesis”. Eso escribió Jordi Costa en su cómic Mis problemas con Amenábar, publicado originalmente en el fanzine Mondo Bruto y compilado en 2009 por Glénat. Costa estuvo prácticamente solo en su apreciación de Tesis. Le concedió una sola estrella en Fotogramas y al mismo tiempo, le puso cinco estrellas a Fotos, el inclasificable primer filme de Elio Quiroga. El cómic relata cómo un —por aquel entonces— jovencísimo Alejandro Amenábar le recriminó la puntuación recibida.
Fotos ha tenido una edición especial en Blu-Ray y se mantiene como una rareza y como un pilar del cine fantástico español. Tesis se reestrena este noviembre en cines, 30 años después. Era una de esas películas de las que se decía eso de “qué buena es, no parece española”. El director español medio de aquel entonces no era muy de mover la cámara.
Aquella renovación de los noventa era absolutamente necesaria. Hubo, eso sí, directores veteranos que no volvieron a dirigir o que dirigieron muy poco, o incluso que quedaron prácticamente olvidados. Una película de Borau no tenía apenas cobertura, mientras que una de un debutante siempre estaba en Lo + plus para que los chavales alucinásemos bellotas con la juventud y arrojo de aquella generación que iba vestida más o menos como nosotros, y cuya deriva vital posterior nos recuerda eso de que todo debe cambiar para que todo siga igual.

En aquel entonces el ICAA concedía una ayuda a directores debutantes. Si no hubiera sido por esta ayuda, los productores no se habrían interesado por el cine de ningún nuevo realizador. Esto mismo está pasando con el cine hecho por mujeres. Pero, por el motivo que sea, aquello no generó polémica e incluso aquellos agraciados se quejan hoy de lo mismo que les favoreció entonces.
El cine español es muy pequeño por más que hagamos la friolera de 200 películas anuales (las cifras varían según lo que consideremos estreno español), y aquí no cabe todo el mundo. La permanencia se gana a base de simpatía, suerte, estrategia, codazos… Lo que aplique a cada caso particular. Dependemos de unos pocos agentes para financiar películas. Tesis fue un éxito incontestable y una película generacional, pero pudo no haber existido si otras personas hubieran estado en el ICAA. Todos esperamos las próximas decisiones. Mientras tanto, quedémonos con celebrar aquellas casualidades que tuvieron la suerte de tornarse en milagros, ya se llamen Tesis o se llamen Fotos; se llamen gotelé o estuco veneciano.
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“Si el gotelé fuera cine, se llamaría Tesis”. Eso escribió Jordi Costa en su cómic Mis problemas con Amenábar, publicado originalmente en el fanzine Mondo Bruto y compilado en 2009 por Glénat. Costa estuvo prácticamente solo en su apreciación de Tesis. Le concedió una sola estrella en Fotogramas y al mismo tiempo, le puso cinco estrellas a Fotos, el inclasificable primer filme de Elio Quiroga. El cómic relata cómo un —por aquel entonces— jovencísimo Alejandro Amenábar le recriminó la puntuación recibida.
