Hasta el 11 de octubre, Villaverde, al sur de Madrid, acogerá un artefacto transformador. BIG, el estudio del danés Bjarke Ingels, ha diseñado una ciudad efímera de 185.000 metros cuadrados. El Macondo Park es, en palabras del arquitecto, “un paisaje de música, arte, gastronomía, literatura y moda que refleja la diversidad de la cultura latinoamericana”.. Seguir leyendo
BIG, el estudio de Bjarke Ingels, ha diseñado Macondo Park, un sitio provisional para la gira de la cantante en Madrid. Entramos.
Hasta el 11 de octubre, Villaverde, al sur de Madrid, acogerá un artefacto transformador. BIG, el estudio del danés Bjarke Ingels, ha diseñado una ciudad efímera de 185.000 metros cuadrados. El Macondo Park es, en palabras del arquitecto, “un paisaje de música, arte, gastronomía, literatura y moda que refleja la diversidad de la cultura latinoamericana”.. Los arquitectos de BIG califican la cultura latinoamericana tomada como un todo, como siempre le ha sucedido a la africana y, excepcionalmente, a la europea. Adentrarse en los escenarios encargados por la cantante colombiana para su gira Las mujeres ya no lloran es entrar en un lugar que transforma el espacio de un concierto en una ciudad temporal. Con ocho pabellones efímeros y una plaza central, construida en apenas 10 días, los arquitectos emplearon estructuras ligeras metálicas, habitualmente utilizadas en los andamiajes de reparación y restauración. También usaron 32.000 metros cuadrados de césped artificial, que están en trámites de donar a escuelas locales, informan los arquitectos, y 90.000 metros cuadrados de tejidos que son, en realidad, el principal material constructivo de la ciudad provisional. Live Nation, la productora detrás de esta serie de conciertos, se encargará de la segunda vida de estos materiales que, por dar una idea, servirían para cubrir 40 campos de fútbol de césped artificial.. Tarima de un escenario en el Macondo Park.Adria Goula Photo. Así, los arquitectos de BIG tiran de literatura para describir su intervención como “realismo mágico”. Su idea es celebrar la cultura latina como “fusión de Europa, las Américas y África”, han dicho. Por eso reinventan el escenario como un parque, un carnaval de pabellones, un espacio gigante pero plural para celebrar las diferentes dimensiones, explican: el arte, la gastronomía, el cine o la literatura de la cultura latina. El resultado es un paisaje conector. Buscan estrechar los lazos entre diversas partes del mundo y convertir el escenario de un macroconcierto en una celebración. Esa fiesta, hay que reconocerlo, tiene su sitio.. Energéticamente, lo consiguen. Se podría decir que la fiesta de Shakira va más allá de los conciertos y los festivales. Y, sí, desde su colorido, presencia, tamaño e inventiva, se convierte en un parque de fantasía con espacio para la diversidad, niños y familias, y con capacidad de reinventarse, cuando todos los componentes son reciclables.. Vista aérea del Macondo Park, donde se aprecia el colorido del sitio.Adria Goula Photo. El parque, así, da cabida a otras experiencias. Se han plantado 500 árboles para crear sombra. Esos árboles cuidan el presente y, para los edificadores, siembran el futuro: serán donados a escuelas infantiles de la zona. La idea, cuentan los arquitectos de BIG, es vivir el ahora y dejar cultivos para el mañana. Eso trata de hacer el parque Macondo: demostrar que lo gigantesco puede llegar para celebrar sin arrasar.
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