La mejor rave de Zahara (Úbeda, 42 años) fue el verano pasado en un bosque a unos 11 kilómetros de Ámsterdam. “Fue una experiencia única porque no se repetirá jamás. Durante una hora, Quelza pinchó sin bombo a negras, lo que provocó una estampida y que solo nos quedáramos una docena de personas bailando todo polirritmia, una extrañeza fantástica”, aclara. El recuerdo viene a colación. La artista está inmersa en Glitch, el giro que ha dado a su Zaharave, el show de electrónica que ha montado con Martí Perarnau IV y que la tendrá girando por España por diversos festivales veraniegos. ”Yo soy más de raves europeas que de las españolas. Allí son más diurnas y en la naturaleza. No me interesa esperar a las dos de la mañana porque a las diez y media ya estoy dormida”, aclara, pocas horas antes de su concierto en el festival Cruïlla de Barcelona. Seguir leyendo
La mejor rave de Zahara (Úbeda, 42 años) fue el verano pasado en un bosque a unos 11 kilómetros de Ámsterdam. “Fue una experiencia única porque no se repetirá jamás. Durante una hora, Quelza pinchó sin bombo a negras, lo que provocó una estampida y que solo nos quedáramos una docena de personas bailando todo polirritmia, una extrañeza fantástica”, aclara. El recuerdo viene a colación. La artista está inmersa en Glitch, el giro que ha dado a su Zaharave, el show de electrónica que ha montado con Martí Perarnau IV y que la tendrá girando por España por diversos festivales veraniegos. ”Yo soy más de raves europeas que de las españolas. Allí son más diurnas y en la naturaleza. No me interesa esperar a las dos de la mañana porque a las diez y media ya estoy dormida”, aclara, pocas horas antes de su concierto en el festival Cruïlla de Barcelona. Seguir leyendo
La mejor rave de Zahara (Úbeda, 42 años) fue el verano pasado en un bosque a unos 11 kilómetros de Ámsterdam. “Fue una experiencia única porque no se repetirá jamás. Durante una hora, Quelza pinchó sin bombo a negras, lo que provocó una estampida y que solo nos quedáramos una docena de personas bailando todo polirritmia, una extrañeza fantástica”, aclara. El recuerdo viene a colación. La artista está inmersa en Glitch, el giro que ha dado a su Zaharave, el show de electrónica que ha montado con Martí Perarnau IV y que la tendrá girando por España por diversos festivales veraniegos. ”Yo soy más de raves europeas que de las españolas. Allí son más diurnas y en la naturaleza. No me interesa esperar a las dos de la mañana porque a las diez y media ya estoy dormida”, aclara, pocas horas antes de su concierto en el festival Cruïlla de Barcelona.Pregunta. ¿Cómo se monta una rave dentro un festival?Respuesta. Más que una realidad, Glitch es una ilusión de una rave. La idea es ofrecer una ventanita, recrear sensaciones como la continuidad electrónica, sin parones, y fomentar el respeto entre quienes están el escenario y el público. Aquí se viene a disfrutar y a no tener que estar siempre mirándome. P. Esta rave se apoya en ensayos como Feminismo Glitch, de Legacy Russell o Raving, de McKenzie Wark.R. El tema me obsesiona, es casi la tesis de mi vida. La rave tiene un trasfondo mucho más profundo del que aparenta. Es una grieta del sistema, una avería donde todo rompe: en la rave no hay horarios, identidad ni jerarquías. Me gusta mucho la teoría de Wark porque ella dice que para sintonizar con la rave tienes que dejarte “penetrar”. Ese verbo se usa de forma valiosa porque quienes habitualmente se dejan penetrar son las mujeres y los cuerpos queer, mientras que el cuerpo cishetero masculino lo suele rechazar. Eso explica por qué algunos hombres necesitan ver qué hace el DJ en lugar de dejarse llevar por la fiesta: no se dejan penetrar. Zahara, fotografiada en Barcelona pocas horas antes de su espectáculo en el Cruïlla el pasado 10 de julio.GIANLUCA BATTISTAP. Sobre el escenario ha tenido una transformación clara de estilo y actitud. R. Necesito no estar todo el rato rumiando la tristeza. Eso es muy peligroso porque te acostumbras a ella. La Zaharave empezó a gestarse en la promoción de Puta, que fue un álbum muy polémico por su iconografía y sus letras. Eso me desgastó mucho en la exposición pública. Parecía que todo el rato se repetía: “Ay, otra vez Zahara posicionándose políticamente”. Después lancé Lento Ternura porque sentía que no debía hablar de nada violento, pero me di cuenta de que había creado una historia de bondad que era mentira. Yo no puedo separarme de mi naturaleza combativa. Aquí hay una fiesta, sí, pero también tiene mensaje. No puedo ser de otra forma.P. Para Glitch se ha rapado la cabeza.R. Es algo que me enseñó la rave. Allí no sientes la presión estética
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