“SÓS CGAC”. El lema, en cartulinas, chapas y pancartas, se extiende entre creadores, comisarios, galeristas, marchantes, críticos e historiadores del arte como la pólvora. La indignación comenzó a crecer cuando se vislumbraron las maniobras legales de la Consellería de Cultura para encajar la plaza de directora del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC, en Santiago) en un molde muy concreto, como “personal funcionario o docente”, y estalló el pasado día 20, al difundir la Xunta el nombre de la elegida. Nadie recuerda, en el mundo del arte en Galicia, causas capaces de “unir tanto a este sector” tendente al individualismo, resume a El País un catedrático de la Facultad de Historia de la Universidade de Santiago. Y luego avisa: el caso va camino de “convertirse en un escándalo internacional”.. Seguir leyendo
“SÓS CGAC”. El lema, en cartulinas, chapas y pancartas, se extiende entre creadores, comisarios, galeristas, marchantes, críticos e historiadores del arte como la pólvora. La indignación comenzó a crecer cuando se vislumbraron las maniobras legales de la Consellería de Cultura para encajar la plaza de directora del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC, en Santiago) en un molde muy concreto, como “personal funcionario o docente”, y estalló el pasado día 20, al difundir la Xunta el nombre de la elegida. Nadie recuerda, en el mundo del arte en Galicia, causas capaces de “unir tanto a este sector” tendente al individualismo, resume a El País un catedrático de la Facultad de Historia de la Universidade de Santiago. Y luego avisa: el caso va camino de “convertirse en un escándalo internacional”. Seguir leyendo
“SÓS CGAC”. El lema, en cartulinas, chapas y pancartas, se extiende entre creadores, comisarios, galeristas, marchantes, críticos e historiadores del arte como la pólvora. La indignación comenzó a crecer cuando se vislumbraron las maniobras legales de la Consellería de Cultura para encajar la plaza de directora del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC, en Santiago) en un molde muy concreto, como “personal funcionario o docente”, y estalló el pasado día 20, al difundir la Xunta el nombre de la elegida. Nadie recuerda, en el mundo del arte en Galicia, causas capaces de “unir tanto a este sector” tendente al individualismo, resume a El País un catedrático de la Facultad de Historia de la Universidade de Santiago. Y luego avisa: el caso va camino de “convertirse en un escándalo internacional”.. La escogida, Eva López Tarrío, doctorada en Bellas Artes, funcionaria y docente, empezaba a recibir a los pocos minutos calurosas felicitaciones de sus amistades quizás sin aventurar aún el alud de rechazo que se le precipitaba encima. A los dos días de la noticia, que cayó en el sector de las artes visuales como un bote de Titanlux en un Velázquez, esta escultora y docente del instituto vigués de Valadares acudió todavía en calidad de público a la inauguración de una muestra en el CGAC. Allí estaba la plana mayor de la consellería: el conselleiro, José López Campos, directivo de banca y ex alcalde de A Estrada (Pontevedra), y su mano derecha en el actual cargo, el filólogo vigués Anxo Lorenzo, director general de Cultura. También asistió el reputado catedrático jubilado Antón Castro, actual miembro del consejo asesor y exconservador del CGAC, director de Artes Plásticas en la Xunta de tiempos de Alianza Popular y director, con el PSOE, del Instituto Cervantes de Milán y del Instituto del Patrimonio Cultural de España hasta 2010.. Eva López y su director de tesis, Antón Castro, la semana pasada, durante la inauguración de la muestra de Misha Bies Golas en el CGAC.Galería fotográfica del CGAC. Castro, además, fue director de la tesis doctoral (“sobresaliente cum laude», según su currículum en internet) de López Tarrío y los caminos del maestro y la pupila se han reencontrado infinidad de veces. Tras el acto, al que acudieron profesionales de la cultura y el arte para protestar con carteles de “SÓS CGAC”, el museo colgó en su Instagram varias fotos del acontecimiento. La más comentada entre el enorme, y creciente, sector crítico con el nombramiento de la directora fue una en la que se veía a Castro y López Tarrío departiendo a solas.. Desde que estalló la polémica, que gana temperatura y hace arder las redes cada día con lo que se va sabiendo, tanto el conselleiro como el director general, su lazarillo cultural, han defendido contra viento y marea el nombramiento. Contra quienes ven sombras y borrones en el proceso, dicen que es la persona más “idónea” y “la mejor capacitada”, “con diferencia” entre “los nueve” candidatos presentados. La atrevida afirmación se volvió en su contra el martes 26, cuando todavía antes de la toma de posesión de López Tarrío varios contrincantes por el cargo revelasen sus identidades. Que los otros aspirantes fueran a dar un paso al frente era algo que no alcanzaron a calibrar en la consellería del PP. Susana Cendán, doctora en Historia del Arte Moderno, comisaria y docente de la Universidade de Vigo, lo hizo público a través de Nós Diario, donde definió el proceso de selección como “caciquil” y “no basado en los meritos profesionales”.. Luego, rompió su silencio en Instagram Alberto Ruiz de Samaniego, profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidade de Vigo, crítico, exdirector de la Fundación Luis Seoane de A Coruña, editor, autor de numerosos libros y comisario, entre otras cosas, del Pabellón Español en la Bienal de Venecia. “Con toda rotundidad”, entre las candidaturas presentadas “había perfiles con una trayectoria profesional, académica e internacional de mayor solidez y reconocimiento”, “con más méritos y currículo”, “supongo que lastrados por su independencia de criterio”, zanjaba el especialista en su red social.. El conselleiro de Cultura de la Xunta de Galicia, José López Campos, realiza unas declaraciones mientra algunos miembros de la asociación cultural Vegliota protestan ante «la pérdida total de independencia» del Centro Galego de Arte Contemporánea. Con traje, camisa blanca y gafas escucha sus palabras el director general de Cultura Anxo Lorenzo, XOÁN REY (EFE). En cuanto se supo esto, y que la Xunta había escogido el currículum, en palabras de catedráticos de la USC, “muy, muy pobre”, “sin méritos suficientes, ni proyección” de la artista “desconocida”, el sector clamó pidiendo dimisiones políticas. Ha cuajado en el mundo del arte la convicción de que el criterio que primó fue la capacidad de “obediencia”, después de décadas de “independencia” del CGAC. Preguntada por El País sobre su proceso de selección, la polémica generada y su proyecto para dirigir y reflotar el pecio de un buque insignia como el CGAC, nacido en 1993 para ser un centro de referencia —pero que ha perdido autonomía bajo el creciente control de la consellería—, Eva López Tarrío pide amablemente “disculpas”: “No puedo hacer declaraciones”.. Pero el disgusto viene de antes de conocerse el nombre de la agraciada. El Departamento de Historia del Arte de la USC difundió un primer manifiesto y colgó una pancarta de SÓS CGAC. También se pronunciaron en contra de las decisiones de la Xunta la Facultad de Bellas Artes de la Universidade de Vigo, la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo, la Real Academia de Belas Artes, la Asociación Profesional de Artistas de Galicia o la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo.. Más de 1.400 profesionales de toda España firmaron una carta abierta de la Asociación Cultural Vegliota. En ella alertaban de que la limitación a funcionarios del cargo de director (hasta ahora ocupado por profesionales ajenos a la función pública, el último Santiago Olmo) empobrecería y politizaría el CGAC, porque bloqueaba el acceso de grandes candidatos, especialistas independientes, con experiencia y contactos en el panorama internacional del arte. La semana pasada también se supo que tres de los cinco vocales del consejo asesor del CGAC (del que sigue formando parte Antón Castro, mentor de López Tarrío) presentaron su renuncia.. La Consellería de Cultura defiende la designación de la docente y escultora, “con una sólida trayectoria en proyectos culturales y educativos y en gestión institucional”. También recalca que la resolvió un tribunal bajo “criterios de transparencia, mérito y capacidad”. Sin embargo, el grito al unísono en contra ha desbordado al trascender los detalles de los currículos en liza y cuando ha aflorado algún supuesto error en el de la elegida. Dice, por ejemplo, que trabajó como “coordinadora de actividades y exposiciones de la Fundación Laxeiro” entre “1996-2000″, pero esta institución viguesa fue constituida oficialmente el 23 de febrero de 1999. Los cargos políticos de la Consellería, además, siguen echando leña al fuego y afrentando al mundo del arte, al anunciar que el futuro del CGAC pasa por recibir un nuevo barniz que lo haga, a su parecer, más atractivo: con la vista puesta en el turismo y el Xacobeo 2027.
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