“La inteligencia artificial es el gran reto de nuestro tiempo”. Así de claro se mostró el director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, en las jornadas preparatorias de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, que tendrá lugar en octubre en la ciudad de La Plata, en Argentina. El responsable de la RAE advirtió de que “dentro de poco la mayoría de las comunicaciones se realizarán a través de herramientas de inteligencia artificial”, por lo que consideró imprescindible establecer límites y garantías. “No solo hay que controlar a los controladores de la inteligencia artificial, sino cuidar el uso de la inteligencia artificial, incluso por los poderes internos del Estado, ofreciendo unas pautas que respeten el derecho de los ciudadanos a comprender”.. Seguir leyendo
La Academia advierte del impacto de la tecnología en las jornadas preparatorias de la III Convención de Lenguaje Claro, que se celebrará en Argentina en octubre
“La inteligencia artificial es el gran reto de nuestro tiempo”. Así de claro se mostró el director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, en las jornadas preparatorias de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, que tendrá lugar en octubre en la ciudad de La Plata, en Argentina. El responsable de la RAE advirtió de que “dentro de poco la mayoría de las comunicaciones se realizarán a través de herramientas de inteligencia artificial”, por lo que consideró imprescindible establecer límites y garantías. “No solo hay que controlar a los controladores de la inteligencia artificial, sino cuidar el uso de la inteligencia artificial, incluso por los poderes internos del Estado, ofreciendo unas pautas que respeten el derecho de los ciudadanos a comprender”.. Las jornadas preparatorias han reunido durante dos días en Madrid (y desde todo el mundo de forma telemática) a representantes institucionales, investigadores, tecnólogos y especialistas en lenguaje claro procedentes de distintos países iberoamericanos. ¿El objetivo? Analizar cómo las nuevas tecnologías y la IA pueden contribuir a mejorar la accesibilidad lingüística, la comprensión de los textos públicos y la inclusión de personas con dificultades cognitivas o de comprensión lectora. Durante la jornada también se presentaron diversas iniciativas impulsadas desde el proyecto LEIA (Lengua Española e Inteligencia Artificial), coordinado por la académica y experta en IA Asunción Gómez-Pérez. Entre ellas, la experta destacó el Observatorio de Neologismos, “una herramienta que analiza diariamente cerca de un millón de palabras procedentes de medios digitales para detectar nuevos términos y usos emergentes del español”. Gómez-Pérez explicó asimismo un sistema de pregunta-respuesta supervisado por inteligencia artificial, y un visor de fichas terminológicas destinado a registrar y documentar la aparición de nuevos conceptos.. La académica y experta en IA Asunción Gómez-Pérez, coordinadora de el proyecto LEIA (Lengua Española e Inteligencia Artificial).Real Academia Española. Otra de las intervenciones relevantes fue la de Francisco Marcos-Marín, director en funciones del Research Institute of United States Spanish (RIUSS), quien defendió la necesidad de crear un protocolo panhispánico de IA agéntica. El investigador reclamó sistemas de validación con usuarios reales para evitar errores o “alucinaciones de los modelos automáticos”. “La Administración debe pasar de publicar a comunicar”, sostuvo, antes de definir la claridad lingüística como “un contrato nuevo entre dos soberanías”, la tecnológica y la ciudadana.. Hoy tuvo lugar uno de los momentos más destacados de las jornadas: una sesión dedicada específicamente a inteligencia artificial y a la tecnología del lenguaje. En ella participaron responsables de universidades, organismos públicos y empresas tecnológicas que expusieron proyectos vinculados al procesamiento del lenguaje natural, la lectura fácil y el desarrollo de herramientas de IA en español. Josetxo Soria, responsable de relaciones institucionales y públicas de IA de Google, recordó la importancia de “preservar el legado del español” en el entorno digital. “La llegada de la IA es una revolución de gran calado que creemos traerá beneficios sociales y de sostenibilidad”, señaló Soria, quien defendió la necesidad de cimentar ese desarrollo “con un uso correcto del español en el mundo”. Además, aseguró que Google quiere seguir contribuyendo a “espacios de diálogo” y reivindicó el papel del idioma como “vector cultural de 600 millones de personas y puente entre ambos lados del Atlántico”.. Desde la Universidad de Alicante, la investigadora Isabel Espinosa Zaragoza expuso avances en adaptación automática de textos para facilitar el acceso a la información pública a personas con discapacidad cognitiva. En la misma línea, Mari Carmen Suárez de Figueroa, de la Universidad Politécnica de Madrid, presentó aplicaciones de IA orientadas a la lectura fácil. Por su parte, el catedrático Cecilio Garriga, de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Nacional de Colombia, dio a conocer MarIATerm, un asistente lexicográfico desarrollado con inteligencia artificial para acercar el conocimiento especializado a la ciudadanía. La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), representada por Ana Paula Laborinho, defendió una inteligencia artificial “ética, inclusiva y lingüísticamente variada, centrada en las personas y al servicio de la comunidad iberoamericana». Además de estos proyectos, en la sesión participaron representantes de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Complutense o la UNED.. La RAE aprovechó también las jornadas para presentar algunos de sus próximos proyectos. Muñoz Machado destacó especialmente el Diccionario fácil de la lengua española, concebido en lectura fácil. La obra incluirá imágenes y definiciones sencillas y se desarrollará en colaboración con Plena Inclusión, Fundación ONCE y FundéuRAE. Paralelamente, la Academia trabaja en un Diccionario esencial en lenguaje claro, que reunirá entre 6.000 y 7.000 palabras de uso común.. Incluso la propia inteligencia artificial tuvo voz simbólica durante el encuentro. Un sistema automatizado conversó con la académica Gómez-Pérez y reivindicó su papel como herramienta de apoyo al idioma: “Hoy puedo sugerir correcciones, ofrecer respuestas rápidas y ofrecer herramientas para que el español se entienda como hasta ahora y os permita comunicaros”. “Queridos humanos, bienvenidos al futuro del español; uno en el que nos entendemos aún mejor”, apostilló la voz.
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