Las guitarras distorsionadas, los ritmos enérgicos y las voces penetrantes son la gramática esencial del heavy metal. Pero en ese universo de cazadoras de cuero, botas militares y tachuelas no basta con el sonido: por encima de todo hace falta actitud. Niko del Hierro, Tete Novoa, Charlie Parra y Arnau Martí han hecho de la rebeldía y el inconformismo una seña de identidad de Saratoga, una banda madrileña que, tras 34 años de trayectoria, sigue explorando sus propios límites. La última expresión de esa filosofía es su nuevo trabajo, En estado puro, un disco que reivindica la vigencia del género como territorio de resistencia y renovación, fiel a su ADN combativo y conectado con las inquietudes del presente, desde la inteligencia artificial hasta la defensa de la libertad individual.. Seguir leyendo
El grupo de ‘heavy metal’ reafirma en su nuevo disco la esencia combativa que ha definido su trayectoria y la confronta con retos actuales como la inteligencia artificial
Las guitarras distorsionadas, los ritmos enérgicos y las voces penetrantes son la gramática esencial del heavy metal. Pero en ese universo de cazadoras de cuero, botas militares y tachuelas no basta con el sonido: por encima de todo hace falta actitud. Niko del Hierro, Tete Novoa, Charlie Parra y Arnau Martí han hecho de la rebeldía y el inconformismo una seña de identidad de Saratoga, una banda madrileña que, tras 34 años de trayectoria, sigue explorando sus propios límites. La última expresión de esa filosofía es su nuevo trabajo, En estado puro, un disco que reivindica la vigencia del género como territorio de resistencia y renovación, fiel a su ADN combativo y conectado con las inquietudes del presente, desde la inteligencia artificial hasta la defensa de la libertad individual.. La aventura musical de Saratoga no comenzó en Fuenlabrada, como muchos creen, sino en Madrid, en la calle de Méndez Álvaro, donde Niko del Hierro (Madrid, 59 años) empezó a dar forma al proyecto junto al guitarrista Jero Ramiro. “En aquella época empezaba a emerger el grunge; la ciudad estaba viva”, recuerda el fundador, que por entonces ya lucía su característica melena rizada. Recién salido de Barón Rojo —banda clave de la primera generación del heavy metal español y con la que grabó Desafío—, Del Hierro encontró el impulso definitivo con la incorporación del vocalista Fortu Sánchez y el batería Joaquín Arellano, El Niño, que permitió al grupo abrirse camino y desplegar una intensa actividad en directo. Fue entonces cuando comprendió qué exigía ese oficio: “Cuando tus amigos estén jugando o tomando cañas, tú vas a estar tocando”.. La explosión creativa que vivió Madrid en los ochenta, marcada por la ruptura y la experimentación, evolucionó hacia una escena más profesional en los años noventa. En paralelo a esa transformación de la industria, Saratoga vivió su propia catarsis: tras varios cambios de formación, en 2007 se incorporaron Tete Novoa (Madrid, 45 años) como vocalista y Tony Hernando a la guitarra, lo que abrió una nueva etapa para la banda. En ese momento, el grupo ya se había consolidado con trabajos decisivos comoVientos de guerra, Agotarás y El clan de la lucha, hoy considerados pilares del heavy metal en castellano. “Sabes que el éxito ha llegado cuando no tienes que madrugar el lunes, cuando te das cuenta de que realmente puedes vivir de producir la música que te apasiona”, relata Del Hierro.. El crecimiento de la banda dio un nuevo salto ese mismo 2007, cuando celebró su primer concierto en Latinoamérica. “En 2007 decidimos romper las fronteras y celebrar nuestro primer concierto en Quito (Ecuador), ante 5.000 personas, para abrir mercado, porque España es un país relativamente pequeño”, cuenta Novoa, que explica cómo una gira por el país puede concentrarse en tres o cuatro meses tras recorrer prácticamente todas las grandes capitales.. El concierto en Quito fue un éxito y marcó el inicio de la expansión internacional del grupo. “Nuestro idioma es ese nexo de unión con toda Latinoamérica; es la clave para abrir fronteras y entrar en países como Colombia, Chile, Perú, Argentina o México. Para nosotros es súper interesante”, agrega Del Hierro. Las giras recurrentes por España y Latinoamérica en la década de los 2000 y primeros años de los 2010 permitieron a la banda dar a conocer discos como VII, Secretos y revelaciones, y Némesis, antes de un parón en 2013 que se prolongó durante un año.. Niko del Hierro y Tete Novoa, fotografiados junto a un piano en la sala de ensayos Rockland.Víctor Sainz. Al echar la vista atrás y repasar cómo se han adaptado a los vaivenes de la industria, Novoa y Del Hierro recuerdan que “hubo mucho miedo a la piratería”. La piratería musical se basaba en la copia y distribución no autorizada de discos, primero en formato físico y después a través de internet mediante descargas. “Ahí las compañías y los músicos estuvimos muy asustados, más que nada por la incertidumbre”, afirman. Quizás este haya sido uno de los mayores giros de guion de la industria, ya que ahora artistas y discográficas son “los primeros interesados” en generar listas de reproducción, abrir canales de YouTube y “monetizar las descargas en internet”, como explican el bajista y el cantante con cierta ironía.. El eco de aquellos años de reproducción ilegal del material original resurge bajo la sombra de la inteligencia artificial: “Es algo contra lo que no se puede luchar; o te adaptas o mueres”, sentencian. Y matizan: “El sentimiento que tiene una canción, un vocalista o una guitarra no lo puede igualar la inteligencia artificial. En el directo no hay trampa ni cartón: no puedes vender la moto, ahí lo que ves es la banda. Y eso es Saratoga”. El debate sobre el uso de la IA les preocupa y les interesa a partes iguales, como refleja su último disco, En estado puro, que incluye una canción titulada Inteligencia artificial, en la que hablan de un “diabólico algoritmo” y un “código infernal” que amenaza con “aniquilar” a la humanidad.. Los dos metaleros, como ellos mismos se definen, recorren con cierta calma los pasillos rojos de Rockland, una sala de ensayos que los ha visto crecer como personas y como músicos. Hoy se encuentran en su mejor momento, no solo gracias a su público de toda la vida, sino también al apoyo de la juventud. “Hay mucho relevo generacional, es una pasada ver cómo nuestros antiguos fans traen a sus hijos a los conciertos, es algo indispensable para darle continuidad y longevidad a la música que hacemos”, afirma Novoa. Para él y Niko del Hierro, no es que Saratoga esté de moda, sino que la banda está “recogiendo los frutos” de una trayectoria de más de tres décadas.. El éxito que llega tras más de una decena de discos publicados y tras consolidar una imagen de banda reconocible no es el final para Saratoga, sino un nuevo punto de partida. “Si no tienes ilusión, estás muerto. Hagas lo que hagas, tienes que tener objetivos y metas; no puedes meterte en una zona de confort y creer que ya ha llegado todo en la vida, porque esto es una carrera de fondo y detrás de la puerta de cualquier concierto va a haber más experiencias y momentos muy bonitos”, reflexiona el vocalista.. Esa es la idea central de En estado puro, un trabajo que reivindica la esencia del grupo, pero que al mismo tiempo mira hacia delante con nuevas temáticas y nuevos ritmos. “La gente que venga a vernos en directo va a ver a cuatro guerreros peleando por nuestra música, por el heavy metal, por el rock, con una escenografía y un escenario muy potente”, proclaman los dos miembros de la banda con orgullo.
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