A 370 años de que Diego Velázquez terminara de pintar Las meninas, no hace falta tomar un vuelo de Ciudad de México a Madrid para ver la obra. En la capital mexicana, muy cerca del Monumento a la Revolución, el Museo Nacional de San Carlos exhibe una obra maestra de la reproducción, pintada por Leandro Izaguirre entre 1902 y 1906, de escala monumental, en la que se puede observar muy de cerca una de las pinturas más icónicas e importantes de la historia del arte. “Es una maravilla tenerla aquí”, explica Raquel Fundia, curadora del museo. Al momento de esta publicación, el museo no tiene nada planeado para celebrar la efeméride.. Seguir leyendo
Leandro Izaguirre, especialista en pintura de temática histórica, creó la réplica por instrucción de Porfirio Días a principios del siglo XIX. La pieza estará en el museo hasta 2031
A 370 años de que Diego Velázquez terminara de pintar Las meninas, no hace falta tomar un vuelo de Ciudad de México a Madrid para ver la obra. En la capital mexicana, muy cerca del Monumento a la Revolución, el Museo Nacional de San Carlos exhibe una obra maestra de la reproducción, pintada por Leandro Izaguirre entre 1902 y 1906, de escala monumental, en la que se puede observar muy de cerca una de las pinturas más icónicas e importantes de la historia del arte. “Es una maravilla tenerla aquí”, explica Raquel Fundia, curadora del museo. Al momento de esta publicación, el museo no tiene nada planeado para celebrar la efeméride.. La obra de Velázquez, maestro de maestros, se terminó de pintar en 1656; fue su última obra. Ha pasado por distintos nombres desde su concepción: Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana, La familia del señor rey Phelipe Quarto, La familia. Es en 1843 cuando aparece titulado por primera vez como Las meninas en el catálogo del Museo del Prado.. De acuerdo con Fundia, Izaguirre es enviado a Europa durante el Porfiriato para supervisar a alumnos becados, quienes iban a copiar y reproducir a los grandes maestros. “Uno de sus cometidos era hacer y traer copias. Cuando regresa a México, la obra pasa a formar parte de la colección de la Academia de San Carlos [donde Izaguirre estudió y después enseñó] para que los estudiantes que no contaban con la oportunidad de viajar tuvieran la posibilidad de aprender a través de copiar, porque copiar es la manera por excelencia de aprender, sobre todo en el siglo XIX”, explica la curadora.. La reproducción pintada por Leandro Izaguirre se exhibe en la sala Las Copias de Velázquez en la Colección Museo Nacional de San Carlos.Ginnette Riquelme Quezada. El cuadro se ubica en una pequeña sala fría en la que convive con obras de José Salomé Pina, uno de sus maestros, y Mateo Herrera, contemporáneo de Izaguirre. Para llegar a ella hay que cruzar el patio del predio, subir las escaleras, cruzar el balcón hacia la sala donde se exhibe el acervo de la colección, entrar a una primera sala, entrar a otra y, al fondo, detrás de una media pared, se alza imponente la obra. “Está aquí porque es una exposición fija. Llegó como comodato [préstamo bajo contrato de un bien no fungible] y la intención es que siempre esté afuera aunque no tenga relación con el resto de las obras”, explica Fundia. “El lienzo es de una coleccionista particular que nos pidió que siga en el anonimato”. El comodato con el museo termina en 2031; llegó en 2021.. Leandro Izaguirre nació el 13 de febrero de 1867 en Ciudad de México. Ingresó a la Academia de San Carlos en 1884, donde estudió con figuras esenciales de las artes plásticas como Félix Parra, pintor pionero en retratar temas de la conquista a principios del siglo XIX; Santiago Rebull, encargado de pintar cuatro murales en el corredor norte del Castillo de Chapultepec, y José María Velasco, considerado el máximo exponente del paisajismo mexicano. Se especializó en la pintura de temas históricos y algunas de sus obras emblemáticas son Colón en La Rábida, una reproducción de Eduardo Cano de la Peña, y El suplicio de Cuauhtémoc, una de sus creaciones originales.. Las meninas es la obra maestra del siglo XVII: un juego de claroscuros; 11 personajes y un perro dormitando, el autor de la obra mirando al espectador; Felipe IV y Mariana de Austria, rey y reina reflejados en un espejo como los espectadores de la escena; la infanta Margarita Teresa de Austria como la protagonista. “¿Es ella la protagonista?”, se pregunta en un video Matthew Olivier, pintor e historiador de arte que amasa 1,3 millones de seguidores en Instagram y 8,3 millones de “me gusta” en TikTok.. A la obra se le han atribuido muchísimos significados a lo largo de la historia, explica Olivier en un tono ácido, como si los personajes del cuadro hablaran entre ellos tratando de convencerlo sobre su verdadero concepto: “Es sobre el rey y la reina, y es una pintura desde su perspectiva, ¿no ves el espejo?”;“No, la perspectiva lleva tus ojos a la puerta”; “Bueno, yo escuché que se trata en realidad de la corte real y la jerarquía social”.. Olivier concluye que la obra es en realidad sobre Velázquez y el arte en general. Mientras los ojos van y vienen en los detalles de la sección de abajo de la obra maestra, “Diego Velázquez esconde un secreto brillante”. En la parte superior del muro de fondo, por encima del espejo y la puerta, cuelgan dos enormes cuadros: por el lado izquierdo, Minerva castigando a Aracne, de Pedro Pablo Rubens, y por el lado derecho, Apolo vencedor de Pan, de Jacob Jordaens. Ambas pinturas tienen algo que ver con Minerva, la diosa del arte, “y quien en este caso, representada en dos pinturas, está por encima de todos, incluso de la realeza”.. Por encima de la línea roja las obras: ‘Minerva castigando a Aracne’ y ‘Apolo vencedor de Pan’.Buyenlarge (Getty Images). Suscríbase a la newsletter de EL PAÍS México y al canal de WhatsApp y reciba todas las claves informativas de la actualidad de este país
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