Un padre recién jubilado, con mucho tiempo al día para darle al coco y a los bajos fondos de internet, enfrentado a una hija treintañera que vuelve a casa después de dos años para el entierro de su madre
Si hace apenas una década y media nos hubieran dicho que se daría voz en ciertos medios de comunicación a los terraplanistas, que un puñado de personajes públicos con tirón denunciaría que las estelas de los aviones son en realidad planes de modificación del clima por medio de agentes químicos, o que las vacunas contienen microchips de rastreo, no nos lo hubiéramos creído. En un mundo delirante, las convicciones lo son aún más, y cuando la falta de pruebas es una prueba es que estamos en proceso de derribo. Sin embargo, nos llegó una pandemia impensable y las teorías, procedentes del miedo, casi como cualquier fanatismo, empezaron a campar a sus anchas, multiplicadas además por un mundo hiperconectado de gente solitaria, valga la paradoja. Seguir leyendo
Si hace apenas una década y media nos hubieran dicho que se daría voz en ciertos medios de comunicación a los terraplanistas, que un puñado de personajes públicos con tirón denunciaría que las estelas de los aviones son en realidad planes de modificación del clima por medio de agentes químicos, o que las vacunas contienen microchips de rastreo, no nos lo hubiéramos creído. En un mundo delirante, las convicciones lo son aún más, y cuando la falta de pruebas es una prueba es que estamos en proceso de derribo. Sin embargo, nos llegó una pandemia impensable y las teorías, procedentes del miedo, casi como cualquier fanatismo, empezaron a campar a sus anchas, multiplicadas además por un mundo hiperconectado de gente solitaria, valga la paradoja. Seguir leyendo
