Entrar en la Jefatura Superior de Policía, en Madrid, impresiona, sobre todo si uno no la ha pisado nunca antes, digamos, por asuntos relacionadas con la ley y el orden. Manuel Marlasca, periodista de sucesos desde hace 38 años, prácticamente ‘vive’ allí, entre la investigación de pruebas, coches patrulla y agentes uniformados. Conoce la jerarquía policial como si estuviera dentro, solo le falta a él también la placa.. Para ilustrar su segunda novela, Hasta que te quedes (Destino), Marlasca se ha inspirado en una brigada de la Policía Judicial, que él ha bautizado como la X, con personajes importados de su anterior libro, Tú bailas y yo disparo, y una trama que en su carrera como cronista de sucesos siempre le ha supuesto una auténtica obsesión: las desapariciones.. La presentación de Hasta que te quedes tiene lugar en una amplia y sobria sala de prensa, dentro de la Jefatura. Los periodistas estamos literalmente rodeados de agentes (hay mucha expectación con este nuevo título de un amigo de la casa), muchos de ellas mujeres, y acompañados por el jefe superior de Policía de Madrid, Javier Galván, el anfitrión. Entre las declaraciones del autor, sobre todo, y del jefe superior, el encuentro informativo se convierte en una pormenorizada descripción de cómo funcionan los cuerpos policiales, en opinión de Galván, los mejores formados de Europa.. La editora de Destino, Anna Soldevilla, compara a Marlasca con Domingo Villar, un referente muy recordado tras su temprana muerte, y con Lorenzo Silva, el autor con más obra (sobre todo, de suspense) en el catálogo de la editorial. Por algo, Marlasca, -desvela Soldevilla-, cosechó con su anterior novela 200.000 lectores. «Se ha convertido en un faro de los amantes del género. Sus novelas son autoconclusivas y tienen la maestría de quien entra por primera vez», remarca.. Manuel Marlasca (1967) lleva toda la vida ‘dedicado al crimen’, desde que comenzara en el diario Ya cuando tenía veintipocos años. De ese curriculum ‘asociado’ al delito nacieron sus portentosas fuentes (con amigos ya personales y miles de cuestiones conocidas y silenciadas a veces) y dos fijaciones que recorren su corta ficción.. «La primera, la veracidad, el rigor, que no haya nada que chirríe, darle la mayor verosimilitud al argumento», lo que no evita tomarse licencias para que la ficción no arruine la rutina del trabajo policial, muy meticuloso pero a veces «bastante aburrido. Yo escribo historias donde hay crímenes, lo que quiero es entretener».. Todos tenemos zonas de sombra que no nos gustan que salgan a la luz. Y la segunda, «la profundidad de los personajes. En la literatura, hay casos de estupendos investigadores, como Bevilacqua, Leo Caldas, Manuela Mauri (personaje de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo que saca en un cameo en Hasta que te quedes)… Pero luego están escritores como Eugenio Fuentes y Don Wislow, cuyos personajes no son autómatas ni para cometer crímenes ni para luchar contra esos crímenes. Es algo que me interesaba mucho. La gente que trabaja aquí (en la Jefatura) tiene temas particulares, con sus fobias y sus filias. A veces se equivocan y eso es lo quería trasladar a la novela. Tienen debilidades como todos y fortalezas, por encima de la media».. De ahí que los malos de Marlasca no sean endiabladamente malos, ni los buenos, esencialmente buenos. «Todos tenemos zonas de sombra que no nos gustan que salgan a la luz», sentencia.. Marlasca recurre en su nuevo título a una figura dentro del cuerpo policial poco (o nada) explotada: los policías de seguridad ciudadana. «Cuando un GEO tira una puerta, sabe quién hay en la casa, de qué material está hecha la puerta, a qué lado van los goznes… lo sabe todo. Cuando un policía de ciudad para un coche, es un abismo, no sabe qué va a encontrar cuando lo abra».. En esta novela, el primer caso del grupo X de la Brigada de Policia Judicial de Madrid será el de una joven desaparecida que, sin embargo, parece haberse ido por propia voluntad. Pero las investigaciones apuntan a las timbas clandestinas y a otros agujeros negros que recuerdan mucho a casos vividos como periodista por su autor.. «Los cold cases son los casos fríos, esos que no están resueltos o se han cerrado en falso», dice Marlasca y apunta un dato que corrobora el inspector Galván. «Hace diez años, en Madrid había al menos 90 muertes violentas; en el último año ha habido 14, como en una ciudad de provincias». Y da la noticia de que hace escasamente un rato se ha detenido al autor de una muerte producida a comienzos de 2026. De hecho, durante la rueda de prensa dos agentes no uniformadas se unen al grupo recién llegadas de este caso, como sabremos luego, mientras estamos en la cantina, uno de los escenarios del libro, comiendo lo mismo que esos policías que llegan de servicio.. No existe el crimen perfecto, lo que puede existir es una anomalía en la investigación o no poder demostrar algo que se sabe. ¿Existe el asesinato perfecto? «No existe el crimen perfecto, lo que puede existir es una anomalía en la investigación, o que sepas quién lo ha cometido pero no puedas demostrarlo», responde Galván, a quien Marlasca seguirá con su testimonio reportando casos en los que parecía que no era posible encontrar al culpable, pero donde se hizo finalmente.. Marlasca atesora cientos de casos trágicos de la historia negra de este país, pero hay uno que le marcó de una manera particular), el secuestro y asesinato de la joven Anabel Segura (1993) cuando hacía deporte cerca de su casa. Los secuestradores la mataron a las horas, pero durante días dieron falsas esperanzas a la familia de recuperarla si pagaban el rescate. «Me impactó muchísimo por la crueldad del caso. Me permitió conocer bien a sus padres, José y Sigrid, que ya fallecieron, y a la hermana, la única que vive», recuerda.. «Hay criminales que son enfermos mentales, pero la mayoría son gente absolutamente normal que en un chispazo toma una mala decisión. Todos hemos pensado alguna vez en matar al jefe (risas)». Marlasca trabaja desde hace tres años en El programa de Ana Rosa, «la mejor jefa que he tenido», admite por si hay dudas. Y saca su perfil de periodista para ‘señalar’ al gremio.. Manu quizás sea la persona fuera de la Policía que mejor conozca a la Policía. «Los medios de comunicación tenemos la culpa de haber dado demasiado oropel a los asesinos, porque la mayoría son insignificantes. José Bretón, por ejemplo. Era insignificante hasta en la voz; era un fracasado en todos los terrenos. Le dio relevancia cometer un crimen» (mató a sus dos hijos para hacer daño a su exmujer).. Finalizamos con una pregunta al jefe Galván: ¿Sería un buen policía con todo lo que sabe Manuel Marlasca? «Yo prefiero tenerle al otro lado. Demuestra el alto interés que tiene en la Policía Nacional, quizás sea la persona que mejor la conozca que no es policía».
El periodista de sucesos se adentra en la Jefatura Superior de Policía para dar vida
Entrar en la Jefatura Superior de Policía, en Madrid, impresiona, sobre todo si uno no la ha pisado nunca antes, digamos, por asuntos relacionadas con la ley y el orden. Manuel Marlasca, periodista de sucesos desde hace 38 años, prácticamente ‘vive’ allí, entre la investigación de pruebas, coches patrulla y agentes uniformados. Conoce la jerarquía policial como si estuviera dentro, solo le falta a él también la placa.. Para ilustrar su segunda novela, Hasta que te quedes (Destino), Marlasca se ha inspirado en una brigada de la Policía Judicial, que él ha bautizado como la X, con personajes importados de su anterior libro, Tú bailas y yo disparo, y una trama que en su carrera como cronista de sucesos siempre le ha supuesto una auténtica obsesión: las desapariciones.. La presentación de Hasta que te quedes tiene lugar en una amplia y sobria sala de prensa, dentro de la Jefatura. Los periodistas estamos literalmente rodeados de agentes (hay mucha expectación con este nuevo título de un amigo de la casa), muchos de ellas mujeres, y acompañados por el jefe superior de Policía de Madrid, Javier Galván, el anfitrión. Entre las declaraciones del autor, sobre todo, y del jefe superior, el encuentro informativo se convierte en una pormenorizada descripción de cómo funcionan los cuerpos policiales, en opinión de Galván, los mejores formados de Europa.. La editora de Destino, Anna Soldevilla, compara a Marlasca con Domingo Villar, un referente muy recordado tras su temprana muerte, y con Lorenzo Silva, el autor con más obra (sobre todo, de suspense) en el catálogo de la editorial. Por algo, Marlasca, -desvela Soldevilla-, cosechó con su anterior novela 200.000 lectores. «Se ha convertido en un faro de los amantes del género. Sus novelas son autoconclusivas y tienen la maestría de quien entra por primera vez», remarca.. Marlasca, con su novela, ‘Hasta que te quedes’.Carlos Ruiz B.k.. Manuel Marlasca (1967) lleva toda la vida ‘dedicado al crimen’, desde que comenzara en el diario Ya cuando tenía veintipocos años. De ese curriculum ‘asociado’ al delito nacieron sus portentosas fuentes (con amigos ya personales y miles de cuestiones conocidas y silenciadas a veces) y dos fijaciones que recorren su corta ficción.. «La primera, la veracidad, el rigor, que no haya nada que chirríe, darle la mayor verosimilitud al argumento», lo que no evita tomarse licencias para que la ficción no arruine la rutina del trabajo policial, muy meticuloso pero a veces «bastante aburrido. Yo escribo historias donde hay crímenes, lo que quiero es entretener».. Todos tenemos zonas de sombra que no nos gustan que salgan a la luz. Y la segunda, «la profundidad de los personajes. En la literatura, hay casos de estupendos investigadores, como Bevilacqua, Leo Caldas… Pero luego están escritores como Eugenio Fuentes y Don Wislow, cuyos personajes no son autómatas ni para cometer crímenes ni para luchar contra esos crímenes. Es algo que me interesaba mucho. La gente que trabaja aquí (en la Jefatura) tiene temas particulares, con sus fobias y sus filias. A veces se equivocan y eso es lo quería trasladar a la novela. Tienen debilidades como todos y fortalezas, por encima de la media».. De ahí que los malos de Marlasca no sean endiabladamente malos, ni los buenos, esencialmente buenos. «Todos tenemos zonas de sombra que no nos gustan que salgan a la luz», sentencia.. Marlasca recurre en su nuevo título a una figura dentro del cuerpo policial poco (o nada) explotada: los policías de seguridad ciudadana. «Cuando un GEO tira una puerta, sabe quién hay en la casa, de qué material está hecha la puerta, a qué lado van los goznes… lo sabe todo. Cuando un policía de ciudad para un coche, es un abismo, no sabe qué va a encontrar cuando lo abra».. Marlasca, apoyado en un coche patrulla.Carlos Ruiz B.k.. En esta novela, el primer caso del grupo X de la Brigada de Policia Judicial de Madrid será el de una joven desaparecida que, sin embargo, parece haberse ido por propia voluntad. Pero las investigaciones apuntan a las timbas clandestinas y a otros agujeros negros que recuerdan mucho a casos vividos como periodista por su autor.. «Los cold cases son los casos fríos, esos que no están resueltos o se han cerrado en falso», dice Marlasca y apunta un dato que corrobora el inspector Galván. «Hace diez años, en Madrid había al menos 90 muertes violentas; en el último año ha habido 14, como en una ciudad de provincias». Y da la noticia de que hace escasamente un rato se ha detenido al autor de una muerte producida a comienzos de 2026. De hecho, durante la rueda de prensa dos agentes no uniformadas se unen al grupo recién llegadas de este caso, como sabremos luego, mientras estamos en la cantina, uno de los escenarios del libro, comiendo lo mismo que esos policías que llegan de servicio.. No existe el crimen perfecto, lo que puede existir es una anomalía en la investigación o no poder demostrar algo que se sabe. ¿Existe el asesinato perfecto? «No existe el crimen perfecto, lo que puede existir es una anomalía en la investigación, o que sepas quién lo ha cometido pero no puedas demostrarlo», responde Galván, a quien Marlasca seguirá con su testimonio reportando casos en los que parecía que no era posible encontrar al culpable, pero donde se hizo finalmente.. Marlasca atesora cientos de casos trágicos de la historia negra de este país, pero hay uno que le marcó de una manera particular), el secuestro y asesinato de la joven Anabel Segura (1993) cuando hacía deporte cerca de su casa. Los secuestradores la mataron a las horas, pero durante días dieron falsas esperanzas a la familia de recuperarla si pagaban el rescate. «Me impactó muchísimo por la crueldad del caso. Me permitió conocer bien a sus padres, José y Sigrid, que ya fallecieron, y a la hermana, la única que vive», recuerda.. ‘Hasta que te quedes’.CEDIDA. «Hay criminales que son enfermos mentales, pero la mayoría son gente absolutamente normal que en un chispazo toma una mala decisión. Todos hemos pensado alguna vez en matar al jefe (risas)». Marlasca trabaja desde hace tres años en El programa de Ana Rosa, «la mejor jefa que he tenido», admite por si hay dudas. Y saca su perfil de periodista para ‘señalar’ al gremio.. Manu quizás sea la persona fuera de la Policía que mejor conozca a la Policía. «Los medios de comunicación tenemos la culpa de haber dado demasiado oropel a los asesinos, porque la mayoría son insignificantes. José Bretón, por ejemplo. Era insignificante hasta en la voz; era un fracasado en todos los terrenos. Le dio relevancia cometer un crimen» (mató a sus dos hijos para hacer daño a su exmujer).. Finalizamos con una pregunta al jefe Galván: ¿Sería un buen policía con todo lo que sabe Manuel Marlasca? «Yo prefiero tenerle al otro lado. Demuestra el alto interés que tiene en la Policía Nacional, quizás sea la persona que mejor la conozca que no es policía».
