Me esfuerzo mucho por no rebozarme en el catastrofismo, reniego de los apocalípticos y discuto con quienes proclaman que los chavales tienen la comprensión lectora de una ameba y pronto serán incapaces de leer un párrafo sin sufrir un ictus. Abogo por su inteligencia en todos los foros, e invito a profesores y alumnos, cuando acudo a los institutos a dar la paliza, a explorar la complejidad, a escuchar la música poética, a dejarse seducir por los misterios del lenguaje, a gozar de lo que no se comprende al primer vistazo, de la ambigüedad y de lo gris. Lo intento, pero la realidad no me lo pone fácil.. Seguir leyendo
Me esfuerzo mucho por no rebozarme en el catastrofismo, reniego de los apocalípticos y discuto con quienes proclaman que los chavales tienen la comprensión lectora de una ameba y pronto serán incapaces de leer un párrafo sin sufrir un ictus. Abogo por su inteligencia en todos los foros, e invito a profesores y alumnos, cuando acudo a los institutos a dar la paliza, a explorar la complejidad, a escuchar la música poética, a dejarse seducir por los misterios del lenguaje, a gozar de lo que no se comprende al primer vistazo, de la ambigüedad y de lo gris. Lo intento, pero la realidad no me lo pone fácil. Seguir leyendo
columna. Opinión. Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos. Renunciar a la complejidad solo perjudica a quienes no pueden pagársela, y la escuela democrática tiene la obligación de ofrecer caminos complejos a todos. Alumnos y profesores de primaria e infantil en una clase del colegio Ceip Colegio de Les Arts. MONICA TORRES. Me esfuerzo mucho por no rebozarme en el catastrofismo, reniego de los apocalípticos y discuto con quienes proclaman que los chavales tienen la comprensión lectora de una ameba y pronto serán incapaces de leer un párrafo sin sufrir un ictus. Abogo por su inteligencia en todos los foros, e invito a profesores y alumnos, cuando acudo a los institutos a dar la paliza, a explorar la complejidad, a escuchar la música poética, a dejarse seducir por los misterios del lenguaje, a gozar de lo que no se comprende al primer vistazo, de la ambigüedad y de lo gris. Lo intento, pero la realidad no me lo pone fácil.. Mi hijo de 13 me anuncia la lectura obligatoria para el último trimestre en clase de lengua: Platero y yo. Albricias, qué bien. Por primera vez no proponen un relato de superación, una fábula de autoayuda o una lectura infantil contemporánea llena de valores. Pero ojo, que no es el Platero y yo de Juan Ramón. Lo que entra en el examen es una versión adaptada. ¿Adaptada a qué?, pregunto. A los niños, dicen. ¡Pero si es un libro infantil! Ya se escribió para niños. Para niños de verdad, no medio señores preadolescentes como mi hijo, que ya dejó atrás las ediciones infantiles.. Hay doctores pedagogos y filólogos cretinos convencidos de que los niños españoles de 2026 son mucho más tontos que los de 1914, año de publicación del cuento de Juan Ramón. Si en 1914 los niños acariciaban a Platero con sus manos desnudas y constataban que el asno se diría todo de algodón y parecía no tener huesos, los de 2026 contemplan al animal desde una distancia de seguridad, y si lo tocan, lo hacen con guantes, no se les vaya a contagiar una enfermedad literaria o sientan algún sentimiento que los perturbe y los lleve de cabeza al psicólogo.. Así se agrandan las brechas, así se dinamita la función igualadora y cívica de la escuela. Mi hijo, que tiene varias ediciones de Platero y yoen casa, leerá la prosa original y se beneficiará de su riqueza, pero la mayoría de sus compañeros se conformará con un resumen aséptico, paternalista, profiláctico, desnatado e inane. Renunciar a la complejidad solo perjudica a quienes no pueden pagársela, y la escuela democrática tiene la obligación de ofrecer caminos complejos a todos, no de allanar lo que ya estaba allanado. Dándoles potitos de Platero y yo desarmamos a quienes nacieron con menos armas. No creo que los niños de 2026 sean más tontos que los de 1914, pero acabarán siéndolo a fuerza de tratarlos como a tales.. Sobre la firma. Es autor de los ensayos ‘La España vacía’ y ‘Contra la España vacía’. Ha ganado los premios Ojo Crítico y Tigre Juan por ‘La hora violeta’ (2013), el Espasa por ‘Lugares fuera de sitio’ (2018) y el Alfaguara por ‘Los alemanes’ (2024). Entre sus novelas destacan ‘Un tal González’ (2022) o ‘La piel’ (2020). Su último libro es ‘La hija’ (2026).. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Sociedad. Jóvenes. Adolescencia. Lectura. Redes sociales. Lengua. Música. Educación. Colegios. Enseñanza pública. Enseñanza privada. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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