Cinco millones de lectores son razones más que suficientes para hacer cola en una feria del libro, con lluvia o con sol, con truenos o relámpagos o incluso si el mismo Bad Bunny aparece. El acercamiento a este autor valenciano de 42 años es una experiencia completa y una diversión deliciosa, una forma de entender la literatura tanto para los jóvenes como para los no tan jóvenes, y una catarsis de emociones. Elísabet Benavent (Gandia, Valencia, 1984) ha vuelto a superar sus propios récords: acaba de publicar su novela número 23, Una niña buena, que ya la ha colocado en el primer lugar de las listas de bestsellers y, nos atreveríamos a decir, la ha convertido en una de las autoras más buscadas en la 85a Feria del Libro de Madrid, que se inaugura este viernes 29 en El Retiro. Hablar con ella significa discutir el éxito, las películas, las mujeres, las demandas y el entretenimiento, ya que ella afirma que ese es su único objetivo. Una camarera de buen corazón llamada Julia, una vez aspirante a actriz, comparte la dolorosa historia de cómo su carrera fue destruida repentinamente. Una visita a su casa despertará viejos recuerdos y traerá de vuelta historias olvidadas del corazón. ¿El amor contra el egoísmo? Abre y lee todo en una sola respiración. La idea de darme un Goya nunca se me ocurre, ni figura entre mis ambiciones.
El escritor más vendido de España está listo para hacer olas en la Feria del Libro una vez más este año.
caso zapatero. El diccionario para entender la presunta trama corrupta que rodea al expresidente Zapatero. real madrid. Ya hay fecha para las elecciones en las que se enfrentarán Florentino Pérez y Enrique Riquelme. Entrevista. Elisabet BenaventAna Pizarro/Suma de las Letras. WhatsApp. Facebook. Linkedin. Telegram. Beloud. Copiar URL. La escritora más vendida de España arrasará un año más en la Feria del Libro de Madrid.. Cinco millones de lectores es más que una razón para hacer cola en una Feria del Libro, haga calor o llueva, truene o venga el papa o el mismo Bad Bunny. Acercarse a esta autora valenciana de 42 años es toda una experiencia y un divertimento, una forma de entender la literatura para jóvenes y para menos jóvenes, una catarsis de los sentimientos. Elísabet Benavent (Gandía, Valencia, 1984) ha batido sus propios récords: acaba de lanzar su novela número 23, Una niña buena (Suma de las letras), con la que ya lidera las listas de los más vendidos y -lo aventuramos- la de las firmas más solicitadas en la 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid, que comienza este viernes 29 en El Retiro. Hablar con ella es hacerlo de éxito, de cine, de mujeres, de reivindicaciones y de entretenimiento, porque ese es, dice, su único objetivo. Una niña buena cuenta las dudas de Julia, una camarera que fue actriz, hasta que algo hundió su carrera. Una aparición en su local la llevará a recuperar el pasado y a revivir historias del corazón olvidadas. ¿El amor contra el amor propio? Abran y lean, hasta terminarlo en un suspiro.. ¿Qué es mejor puestos a elegir, el amor o el amor propio? Muchas veces no casan ambos conceptos.. Creo que el amor propio, sin él, no hay amor de verdad, porque si no tenemos un amor propio, no tenemos puestos los límites, ni las franjas infranqueables y entonces podemos compartir la vida con personas que nos la hagan un poco imposible. Lo primero es tener claro qué es lo que se quiere, saber cómo quieres que te quieran y después ya, amar. Si no existe el primer paso, el segundo puede crear relaciones de dependencia, puedes buscar cosas que van a llenar de mala manera un vacío. Lo primero eres tú, pero no desde un punto de vista egoísta, sino desde un punto de vista responsable. O sea, sin el ‘yo’ no está el ‘nosotros’. De alguna manera la tradición romántica tiene cierta culpa, yo también he participado en ello, nos ha hecho creer que el amor nos convierte en el 50% de algo, pero nunca dejamos de ser el 100% de nosotros mismos.. Lo de que me den un Goya no me pasa por la cabeza ni entra en mis aspiraciones. ¿Ese género, el romántico, no ha sido penalizador, en particular para las mujeres?. En particular, por supuesto, para la mujer, sí. Porque la tradición romántica muchas veces nos ha dicho que el hombre emocionalmente inaccesible es como el más atractivo, que el amor exige pelea, que las los amores difíciles son los los más románticos, y yo por lo menos, conforme voy cumpliendo años, voy viendo que la felicidad es estar tranquilo y que un amor tiene que venir a calmar, no a revolverlo todo. Tiene algunas adaptaciones a la pantalla de sus libros, como Fuimos canciones, Un cuento perfecto… ¿Ya está pensando en otra para Una niña buena, que precisamente va del mundo del cine?. En la película que se hizo de Fuimos canciones, yo no participé. Pero en la serie, sí. Como productora ejecutiva. Mi ilusión por el medio viene más bien esa curiosidad de la experiencia vivida en las series, que me parece un temazo, porque se crea una especie de familia durante los meses del rodaje, unas microciudades, sobre todo cuando son fuera de de la ciudad donde viven habitualmente todos los participantes. Ya son, no solo el elenco de actores y actrices, sino todo el equipo técnico de producción y demás. Se establecen relaciones personales, me parece un telón de fondo perfecto. Porque además creo que es un mundo que nos genera muchísima curiosidad a todos los que no pertenecemos a él. Lo que queda detrás de la película, del resultado, nos lo podemos imaginar pero nunca lo vemos. Me apetecía meterme un poco en la tramoya, quitar la cortina del misterio y enseñar un poquito de lo que me han enseñado a mí.. ‘Una buena niña’.Cedida/Suma de las Letras. ¿Sueña, como la protagonista de esta novela, con un Goya?. No, no, que va, no entra dentro mis aspiraciones, para nada. Si acaso, lo que me genera algo de curiosidad es aprender a escribir guion, pero aprender. Lo de que me den un Goya no me pasa por la cabeza.. Empiezan a ser ya muchos libros y empieza a preocuparme el hecho de que las voces se parezcan, que las tramas tengan mucho que ver. Esta vocación suya es un poco al revés. Muchos guionistas se han convertido en escritores de éxito.. Me gustaría ser guionista de idea original sobre un guion, no de adaptaciones. No me resulta tan fácil como pueda parecer, porque el guion exige concisión, y una novela es todo lo contrario. Tú, en una novela te puedes detener en una descripción o los diálogos no tienen por qué ser superprecisos siempre. Tienen que hacer avanzar la narración, pero no tienen por qué ser siempre algo que sume. Me parece complicado, sobre todo esbozar, no solo la historia, sino también a los personajes sin poder utilizar una voz en off, un narrador en primera persona. Creer que porque escribo novelas podría escribir guiones, sería sobrevalorar mis capacidades. El papel lo aguanta todo. Y un guion por sí solo no va a ningún lado. Me parece que es muchísimo más sencillo para los guionistas hacer literatura, porque al final la novela es como si a tu guion le dieras toda la libertad del mundo.. Elísabet Benavent.Ana Pizarro/Suma de las Letras. Yo no quiero ni creo que pueda cambiarle la vida a nadie, no es mi objetivo. ¿A qué aspira Elísabet Benavent en su vida como novelista después su 26 libro, su 23 novela y cinco millones de lectores?. Aspiro a seguir entreteniendo y a no repetirme, que toda novela de género tiene algunas características de las que pues es difícil desembarazarse, pero es verdad que dentro de esas características cabe mucha variedad. Empiezan a ser ya muchos libros y empieza a preocuparme el hecho de que las voces se parezcan, que las tramas tengan mucho que ver. Para mí eso es un reto y a la vez una aspiración. Por otra parte, entretener es lo que he tenido siempre en la cabeza al escribir. Yo no quiero ni creo que pueda cambiarle la vida a nadie, no es mi objetivo. Yo quiero entretener, yo quiero que le pase a mis lectores lo que me pasa a mí cuando disfruto mucho de una lectura, que olvido el reloj, la rutina, se me desdibuja un poco todo alrededor. Eso quiero que sean mis libros.. Para una mujer es más difícil creérselo. Nosotras tenemos como mucho lastre aún y tenemos mucho prejuicio como para poder relajarnos lo suficiente. ¿Es peligroso para la creatividad ‘llegar a creérselo’?. Para una mujer es más difícil creérselo. Nosotras tenemos como mucho lastre aún y mucho prejuicio encima como para poder relajarnos lo suficiente y creérnoslo. Habrá de todo como en botica, como dice mi madre, pero desde luego, hay mucho prejuicio con el que pelear, tienes que gestionar mucho paternalismo. Te diré que en la editorial me llaman Sor Angustias de la Cruz. Que siempre estoy pensando en todo lo malo que puede pasar. Me es un poco complicado, pero supongo que el hecho de que te lean muchas personas o tener X seguidores en redes, como en cualquier otra profesión, puede hacer que despegues los pies del suelo. Para mí es muy importante no hacerlo, es una cosa que me obsesiona bastante.. Doy por sentado que tiene más lectoras que lectores. ¿Otro prejuicio?. Sí, tengo más lectoras que lectores. Esto a mí me parece genial, que las mujeres leamos, además sé que de forma global, en cualquier género hay más mujeres lectoras que lectores. Eso forma también parte de esos prejuicios que has citado hace un segundo. El hecho de que en la librería los libros de romántica estén casi como en un gueto y que casi siempre sean 100% voces femeninas, pues no ayuda. Las etiquetas, muchas veces, están hechas para ordenar, son necesarias, pero otras lo que hacen es acuñar y favorecer ciertos prejuicios. Creo que el lector y la lectura debería acercarse a los libros con un único motor, que es la curiosidad, darle la vuelta al ejemplar del libro, leer la sinopsis, y si le apetece, llevárselo. Yo tengo más o menos igual el porcentaje de mis lectoras y lectores por redes sociales: un 94% y un 6%. Las firmas son muy chivatas, porque al final vienen muchísimas más mujeres que hombres, es una especie de muestreo de quién te lee.. Si uno no comparte el libro con los lectores es como que no ponerse en duda a sí mismo. ¿Ese aluvión de fans es una ventana dentro de la soledad del escritor?. A la gente que que manejamos bien la soledad nos gusta escribir. Y somos relativamente tímidos. Suelo decir que yo soy tímida, no introvertida, yo gestiono mi timidez siendo extrovertida. Eso supone que estás peleándote con tu propia timidez bastante a diario. Y la paradoja es que amas hacer una cosa que te permite estar sola y manejar tu soledad, pero si sale muy bien, te empuja al exterior y te expone. Podría parecer que me generaba un problema, pero es todo lo contrario. Esto me ha dado muchísimas herramientas en los últimos años, me ha hecho aprender muchísimo y también me pone los pies en el suelo, porque el poder ver a un lector y que te te diga pues cara a cara, ‘mira, este libro me ha gustado más que el anterior porque el anterior no conecté mucho’, u ‘Oye, pues me gustó mucho el anterior’. Los libros al final se completan en la mente del lector, en su lectura, y está muy bien que tengamos contacto con ellos para hacerlos reales, porque si uno no comparte esa parte del libro es como que no ponerse en duda a sí mismo.. ¿Y qué les dice a quienes piensan que la literatura es algo necesariamente profundo, sesudo?. Nadie empieza a escribir o no debería hacerlo esperando una palmadita en la espalda de la crítica. Desde luego, no es mi aspiración y sé que no lo voy a conseguir. De alguna manera, yo escribo porque tengo una necesidad de escribir, porque mastico mi realidad y todo lo que tengo alrededor a través de la escritura. Es una manera de autorreferenciarme a mí, a mi mundo y a la gente que me rodea y a mis sueños, aspiraciones y miedos. Pero creo que lo que habría que preguntarse es quiénes somos para poner nosotros mismos los límites de algo. En eso creativo que es la literatura, el público es soberano y nadie debe señalar lo que lee y decir si es correcto o no. Creo que lo importante es que se lea. Se menosprecia muchísimo a la comunidad lectora.. ¿El amor está subestimado en su género por la crítica?. No creo que me pueda discutir nadie que el amor ha sido históricamente uno de los pilares de la literatura. No solo el amor romántico, el amor por lo que uno hace, el amor por los ideales, por su familia. Hay mucho prejuicio que va derivado de la frase que se acuña con el romance y la literatura romántica, que es un género escrito por y para mujeres. Si vas a una librería y buscas autores que escriben romántica, no están en esa estantería, están en novela. Qué curioso. Damos por hecho que un hombre no va a escribir romántica. Pero no un prejuicio voluntario, es más bien inconsciente.. ¿Como es de ‘buena’ Benavent?. La bondad es un concepto con muchas caras. El título en realidad hace referencia a un síndrome que sufre casi siempre la mujer, que es el síndrome de la niña buena: aunque hayamos tenido la suerte de que nos críe una familia que haya velado por nuestra individualidad y nuestra independencia, la sociedad nos empuja mucho a ser muy complacientes con el resto y a poner nuestras necesidades en la parte de abajo de la lista de prioridades. Nos han enseñado que hay que ser niñas buenas y que no hay que levantar la voz, no llamar la atención, hay que comportarse según los cánones, pero vamos descubriendo conforme vamos cumpliendo los años que lo contrario de una niña buena no es una niña mala, es una mujer que pone límites. Yo me sigo sorprendiendo mucho como las niñas. Es una de estas cosas que me gustaría no perder, porque al final las experiencias, los chascos y a veces las alegrías, hacen que nos creamos una especie de piel dura.. En su caso ¿coinciden la novelista con la persona?. No suelo escribir ni autoficción ni biográfico, pero sí es verdad que me he visto reflejada en muchas situaciones, por ejemplo, pensar que el resto tiene razón y que a lo mejor tú estás equivocada y sentir apuro de decir ‘no’ de manera categórica. Yo he tenido la suerte de que mis padres me han educado construyéndolo todo desde una independencia muy amable y que siempre se me ha dicho, ‘Si tú puedes sola, no vas a necesitar, vas a elegir’. Esa es para mí además la definición del romanticismo, no necesitar, escoger. Pero de alguna manera, la sociedad sigue proyectando una imagen de lo que debe ser la mujer y de cómo debe comportarse, y sobre nosotras cae muchísima presión, y esa presión hace, a veces, que nos hagamos pequeñas.. Usted ha decidido no ser madre voluntariamente, una función que se espera de las mujeres en general.. Me encantan los niños, pero creo que la maternidad debe ser una cosa vocacional y no una presión social, y yo creo que carezco de esa vocación. A veces, quienes hemos decidido de manera activa no tener hijos, tenemos que escuchar cosas como ‘Lo que pasa es que eres muy egoísta, lo que pasa es que eres muy inmadura, te vas a arrepentir cuando seas mayor’. Y mi preferida, que es, ‘¿Y quién te va a cuidar cuando seas vieja?’. Yo digo, entonces: ‘Bueno, es que no quiero traer niños al mundo para que me cuiden ¿Sabes?’. Debería querer traer niños al mundo porque me apetece un montón ser madre, pero no es el caso.. ¿Le daría a las hijas de sus amigas o a sus sobrinas sus libros para aprender a leer a las puertas de la edad adulta, sobre los 11 años?. A una niña de 11 o 12 años, lo que le pondría es un libro de aventuras, que sueñe que puede ser aventurera, no tiene por qué ser princesa, que quiera recorrer mundo; le daría exactamente el mismo libro que le daría a un niño. Cuando vaya creciendo, si se va haciendo preguntas sobre relaciones, pues a lo mejor sí le daría alguno de mis libros, porque yo también he pecado mucho de proyectar una imagen romántica un poco tóxica al principio. Le diría ‘tú puedes ser lo que quieras’. Definitivamente, le daría antes La isla del tesoro, La historia interminable…. Alice Kellen, de otro grupo editorial, es otro fenómeno en su misma categoría. Sus cifras pugnan en una lucha de ceros. ¿Qué tal se lleva con ella, es una rival o una amiga?. Para nada. Cero rivalidad. Cuando podemos, nos sentamos a tomar un café. Ninguna de las dos entiende entiende este mundo desde el punto de vista de la rivalidad. Los lectores terminan un libro y quieren seguir leyendo. Es absurdo que con lo difícil que es el mundo, vengamos nosotras también a ponernos la zancadilla y a ser rivales. No, al revés, hay que facilitar todo lo que podamos la vida de las demás.. O sea, que además se leen. Leo poco de romántica, porque me da mucho miedo tomar prestado el tono de otra persona. Leo mucho terror gótico y y luego el realismo mágico actual, de toda esta generación de voces femeninas latinoamericanas. Es mi género favorito. Mariana Enríquez me vuelve loca, pero si Rosa Montero saca un libro de no ficción, apartaría todo lo que tenga entre manos para leer a Rosa. Y me encanta Leila Guerriero.. Aunque no haga autoficción, ¿tiene algo que ver Elísabet Benavent con Julia, la protagonista’?. Tenemos en común el miedo. Ese miedo a que no nos quieran. Me he visto reflejada en la corrección, porque hay veces que escribes cosas en el momento y cuando las revisas, dices, ‘Uf, ¿esto era para mí?’. Me he visto muy reflejada en esa manía que tiene bastante irritante de fijarse solamente en las cosas que hace mal y no darse una palmadita ella misma en la espalda por aquellas que hace bien.. Feria del Libro. Entrevistas. Mostrar comentarios. Comentarios
